A toda acción corresponde una reacción igual y contraria –reza la tercera ley de Newton–, más aún, cuando todas las acciones producto del llamado “efecto mariposa” se manifiestan en un mundo global e interconectado; así lo confirman los resultados de las elecciones intermedias llevadas a cabo el 3 de noviembre en los Estados Unidos, donde el Partido Demócrata recuperó el control de ambas cámaras del Congreso y, consecuentemente, el Partido Republicano perdió el gobierno unificado que mantenía en los poderes ejecutivo y legislativo. Circunstancias que impactarán en el equilibrio de poderes, agenda legislativa del presidente Donald Trump, política interna, economía y relaciones internacionales, fundamentalmente, con sus socios comerciales: México y Canadá.
El pasado 3 de noviembre en los Estados Unidos se llevaron a cabo elecciones intermedias para renovar la totalidad de los escaños (435) de la Cámara de Representantes, 35 –de un total del 100– del Senado y 36 gubernaturas –de un total de 50–, aunque también hubo votaciones para elegir legisladores estatales y otras autoridades locales.
Hasta antes de los resultados electorales, la correlación de fuerzas favorecía al Partido Republicano con 218 y 53 escaños, respectivamente, en la Cámara de Representantes y Senado.
Derivado de los resultados de estos comicios electorales, el Partido Demócrata tendrá la mayoría en el Poder Legislativo: 54 curules en el Senado y más de 230 escaños en la Cámara de Representantes.
Esta nueva correlación de fuerzas le permitirá al Partido Demócrata tener un control legislativo y, en consecuencia, dictar la agenda legislativa, frenar las iniciativas republicanas y abrir investigaciones parlamentarias; mayor supervisión sobre la política exterior y comercial de Trump (política arancelaria), especialmente en relación con México y América Latina; mejorar la situación económica y las negociaciones comerciales con México y Canadá.
Hacemos votos porque así sea.



