El voto contra la modificación presupuestal en Silao, no fue voto contra la alcaldesa Melanie Murillo Chávez sino contra el municipio. La última sesión de Ayuntamiento se solicitó modificar el presupuesto para, destinar 11 millones de pesos y liberar de derechos la calle Santa Clara de Marines.
Es una obra pública que se ha proyectado desde hace más de 30 años. Los habitantes esperaban un acuerdo para que, tras la liberación de la vía, comenzara su total urbanización.
Pero cinco regidores, quienes por cierto no acudieron a la Sesión de Ayuntamiento, trabaron el proyecto cuya inversión total será de 76 millones de pesos.
La importancia estratégica de la vialidad no es política, es de conectividad. Esa calle colinda con la colonia Justo entre el parque industrial Las Colinas y los fraccionamientos Valle de San José y Norias de Sopeña y sirve como enlace entre el bulevar Emiliano Zapata y la ribera oriental del río Silao (camino a las comunidades Monte del Coecillo y San Agustín)
A partir de esa arteria, se proyectaba sacar el tráfico pesado y ligero del centro urbano de Silao y estaría por convertirse en la obra de infraestructura vial con mayor impacto social para las y los habitantes de Silao.
También se proyectaba la introducción de drenaje pluvial para terminar con los históricos encharcamientos en dicha zona.
Y todo estaba listo para esa obra. El Gobierno del Estado de Guanajuato ya tiene presupuestado un recurso por 65 millones de pesos y, para lograr los 11 millones de pesos de recurso municipal que serían destinados para el pago y liberación de las afectaciones de predios por el trazo de vialidad, se convocó al Ayuntamiento para que, de frente a la ciudadanía, se realizara la votación.
Pero no los regidores Gregorio Pérez Velázquez, Francisco Javier Chagoya Navarro, Alejandro Peña Gallo, César Alejandro Arreguín León y Marcela Caballero Ruiz, no sólo no llegaron a la sesión presencial.
De manera virtual, le dijeron no a la ciudad. Su voto fue en contra de la modificación presupuestal. Con pobres argumentos, trataron de sustentar una postura política por encima de argumentos técnicos.
Con los votos en contra de Morena, Movimiento Ciudadano y uno del PAN, se frenó por esta ocasión el avance de una obra que colocaría a Silao como una ciudad que libere el congestionamiento vial para la ciudadanía.
Los regidores dijeron no, pero no a la alcaldesa Melanie Murillo sino, a los silaoenses.
Al no aprobarse el ajuste presupuestal en las sesiones del Ayuntamiento, la liberación de los fondos estatales y el arranque de la obra física de pavimentación quedaron detenidos a la espera de un nuevo acuerdo o negociación en el Cabildo… ¿Habrá más razón que discusión para el próximo acuerdo? La ciudadanía lo merece.



