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Wislawa Szymborska poeta

“En los extravíos nos esperan los hallazgos, porque es preciso perderse para volver a encontrarse.” Eduardo Galeano
“Hay cosas que no se pueden ver con los ojos, deben sentirse con el corazón. Pero cuando un velo delgado se levanta entre ti y el mundo, comienzas a ver la esencia misma.” Virginia Woolf
“Con los horizontes hay que hacer algo más que mirarlos desde lejos; hay que caminar hacia ellos y conquistarlos.” Julio Cortázar
“Pasamos por los milagros como los ciegos, sin darnos cuenta de que el capullo más pequeño de una flor está formado por miles de galaxias…” Christian Bobin
“Me eligió como se elige un libro en una biblioteca. Ignoro si me eligió por el título, el lomo, la portada, la tipografía o por mi ubicación entre otros libros. No sé qué clase de texto fui para ella.” Juan Villoro
“¡¡¡Vuélvete Destino!!! ¡¡¡Y crúzate conmigo…!!!” David Sant
“Hay personas por la que perderías el tren por un solo beso. Y trenes en los que te montarías por exactamente lo mismo. Y es precioso…”  Defreds
“Allá lejos, bajo el sol, están mis más altas aspiraciones. Quizás no las alcance, pero puedo alzar la vista y contemplar su belleza, creer en ellas e intentar seguir su camino.” Louisa May Alcott
“Tu presencia desordena mi calma, acelera mis latidos y derrumban cualquier intento de resistencia.” Rubén Lubo
“La tierra es insultada y ofrece las flores como respuesta.” Rabindranath Tagore
“Amo los lugares donde he encontrado un momento de paz. Donde he presenciado belleza y bondad. Nunca los olvido… Los llevo conmigo.” Julio Cortázar
“Había aprendido que la paciencia era una virtud suprema, la más elegante y la más olvidada. Ayudaba a amar el mundo antes de fingir transformarlo.” Sylvain Tesson
“Cuando realmente somos nosotros mismos, muchas personas se alejan, pero esto crea el espacio necesario para que la gente adecuada llegue.” Herman Hesse
“Algunas tardes parecen hechas para sentarse en las escaleras con la mente vacía y los ojos que imaginan.” Fabrizio Caramagna
“Cada persona lleva su propia atmósfera, su propia niebla y su propio horizonte.” Víctor Hugo
“Es imposible transmitir las sensaciones vitales de cualquier momento dado de nuestra existencia, las sensaciones que le confieren veracidad y significado, su esencia sutil y penetrante. Es imposible. Vivimos igual que soñamos: solos.” Joseph Conrad
“Hay un instante en que la palabra abandona la boca y continúa sola.” Consuelo Cabrera
“Algunas mañanas no necesitan planes: solo café, luz del sol y un poco de tranquilidad.” Marilyn Monroe
“Si lloras porque no puedes ver el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.” Rabindranath Tagore
“Ayer pensé que lo mejor era olvidar, enterrar recuerdos para no nublar un futuro que se distorsiona. Ayer pensé que nunca es tarde para hacer caminos, iniciar viajes y no volver la vista atrás. Ayer pensé que no existe el olvido, porque para avanzar hacia el futuro no puedes abandonar tu pasado.” TRC

Una de las poetas que me han impactado con la fuerza de sus palabras, es sin duda alguna, Wislawa Szymborska, ella nació en Kórnik, Polonia, el 2 de julio de 1923 y murió el 1 de febrero de 2012 en Cracovia, Polonia. Premio Nobel de Literatura en 1996 y es una de las voces más admiradas de la poesía contemporánea. Con un lenguaje claro, una fina ironía y una extraordinaria capacidad de observación, convirtió las preguntas más sencillas de la vida en profundas reflexiones sobre la existencia y vino a decir ella, a través de su poesía, que el verdadero error de la vida consiste en dejar de mirar todo con curiosidad.

Yolanda Reyes nos dice que:

“Cuando leemos emitimos palabras como caricias, susurros, asperezas, las vestimos de colores, y junto con nuestra voz transportamos sentimientos. Cuando leemos en voz alta creamos una fusión particular, en donde lo emocional se enlaza con esa literatura. Es un lugar donde la palabra y esa danza corporal se conjugan para evocar y sugerir lo más profundo de la condición humana. Puede resultar tan sublime como cantar.”

Y eso pasa con la poesía de Wislawa Szymborska, que, al leer en voz alta, no solo crea un momentos íntimos y críticos a su vez, en donde emerge sin concesiones y sin atavismos la realidad humana, porque es denuncia y anuncio. Una poesía que incorpora al otro:

“Creo que cada poema lo escriben dos personas. Hay una persona que es la que siente las cosas, la que las experimenta, la que piensa. Y otra persona, que está detrás de mí y dice: “¿No estarás exagerando? ¿Qué va a entender el lector de lo que estás escribiendo? Y, además, ¿Para qué le sirve?” Ese yo irónico está siempre, pero si desaparece escribiré muy malos poemas… ¡Y si desaparezco yo, también serán malos!”

He elegido 4 poemas que vale el esfuerzo el poder leer en voz alta. Su obra se puede encontrar de forma libre en muchos sitios en el ciberespacio. Este primer poema la lleva a desmarcase de lo común, de las inercias permitidas y festejadas por el sistema social en el que vivimos. Así:

Hay quienes

 

Hay quienes llevan a cabo la vida más hábilmente.

 

Tienen orden en su interior y a su alrededor.

Para todo la manera y la respuesta adecuada.

 

Adivinan inmediatamente quién a quién, quién con quién,

con qué objetivo, por dónde.

 

Ponen el sello en las verdades absolutas,

arrojan a la trituradora los hechos innecesarios,

y a las personas desconocidas

a las carpetas destinadas a ellas de antemano.

 

Piensan justo lo debido

ni un segundo más,

porque tras ese segundo acecha la duda.

 

Y cuando los dan de baja de la existencia,

dejan su puesto

por la puerta señalada.

 

A veces los envidio

-afortunadamente se me pasa.

 

En el contexto actual de la guerra, sobre todo del genocidio en Gaza contra el Pueblo Palestino, ella, que vivió de niña los estragos y las vilezas de la Segunda Guerra Mundial escribió, un poema que desliza una nube tenue de esperanza en la humanidad:

De Fin y principio

Después de cada guerra

alguien tiene que limpiar.

No se van a ordenar solas las cosas,

digo yo.

 

Alguien debe echar los escombros

a la cuneta

para que puedan pasar

los carros llenos de cadáveres.

 

Alguien debe meterse

entre el barro, las cenizas,

los muelles de los sofás,

las astillas de cristal

y los trapos sangrientos.

 

Alguien tiene que arrastrar una viga

para apuntalar un muro,

alguien poner un vidrio en la ventana

y la puerta en sus goznes.

 

Eso de fotogénico tiene poco

y requiere años.

Todas las cámaras se han ido ya

a otra guerra.

 

A reconstruir puentes

y estaciones de nuevo.

Las mangas quedarán hechas jirones

de tanto arremangarse.

 

Alguien con la escoba en las manos

recordará todavía cómo fue.

Alguien escuchará

asintiendo con la cabeza en su sitio.

Pero a su alrededor

empezará a haber algunos

a quienes les aburra.

 

Todavía habrá quien a veces

encuentre entre hierbajos

argumentos mordidos por la herrumbre,

y los lleve al montón de la basura.

 

Aquellos que sabían

de qué iba aquí la cosa

tendrán que dejar su lugar

a los que saben poco.

Y menos que poco.

E incluso prácticamente nada.

 

En la hierba que cubra

causas y consecuencias

seguro que habrá alguien tumbado,

con una espiga entre los dientes,

mirando las nubes.

 

La observación y la curiosidad son para ella la posibilidad de comprender las trampas de lo cotidiano, y la su vez es la posibilidad de mirar crear contrastes que dan paso a la consciencia de si, de la fuerza de la palabra que describe nuestras actitudes y conductas sobre el mundo en el que vivimos.

 

Falta de Atención

 

Ayer me porté mal en el cosmos.

Viví todo el día sin preguntar por nada,

sin sorprenderme de nada.

 

Realicé acciones cotidianas,

como si fuera lo único que tenía que hacer.

 

Aspirar, espirar, un paso tras otro, obligaciones,

pero sin pensamientos que fueran más allá

de salir de casa y volver a casa.

 

El mundo podría ser tenido por un mundo loco

y yo lo tuve para mi propio y trivial uso.

 

Ningún cómo, ningún por qué,

o de dónde ha salido éste,

o para qué quiere tantos impacientes detalles.

 

Fui como un clavo superficialmente clavado a la pared,

o

(aquí una comparación que no se me ha ocurrido).

 

Uno tras otro se fueron sucediendo cambios

incluso en el limitado campo de un abrir y cerrar de ojos.

 

En la mesa más joven, con una mano un día más joven

había pan de ayer cortado de forma distinta.

 

Las nubes como nunca y la lluvia como nunca,

porque era con otras gotas que llovía.

 

La Tierra giraba sobre su eje

pero en un espacio abandonado para siempre.

 

Duró sus buenas 24 horas.

1.440 minutos de ocasiones.

86.400 segundos que mirar.

 

El cósmico savoir-vivre

aunque calla sobre nuestro asunto,

exige, sin embargo, algo de nosotros:

una cierta atención, un par de frases de Pascal

y una sorprendente participación en este juego

de reglas desconocidas.

De las emociones más humanas que creo que debemos desarrollar es la compasión y el agradecimiento. Wislawa Szymborska en este poema “Agradecimiento” logra con una capacidad que la reivindica sensible y profundamente humana, con sus contradicciones, sus faltas y con la claridad de quien ha vivido encontrándose en la búsqueda de conocer quién es ella misma, a través de la poesía.  Leer en voz alta este poema, con pausas reflexivas, es una oportunidad para preguntarnos e intentar respondernos qué podemos agradecer a la vida que nos ha tocado vivir.

 

Agradecimiento

Debo mucho

a quienes no amo.

El alivio con que acepto

que son más queridos por otro.

 

La alegría de no ser yo

el lobo de sus ovejas.

 

Estoy en paz con ellos

y en libertad con ellos,

y eso el amor ni puede darlo

ni sabe tomarlo.

 

No los espero

en un ir y venir de la ventana a la puerta.

Paciente

casi como un reloj de sol

entiendo

lo que el amor no entiende;

perdono

lo que el amor jamás perdonaría.

 

Desde el encuentro hasta la carta

no pasa una eternidad,

sino simplemente unos días o semanas.

 

Los viajes con ellos siempre son un éxito,

los conciertos son escuchados,

las catedrales visitadas,

los paisajes nítidos.

 

Y cuando nos separan

lejanos países

son países

bien conocidos en los mapas.

 

Es gracias a ellos

que yo vivo en tres dimensiones,

en un espacio no-lírico y no-retórico,

con un horizonte real por lo móvil.

 

Ni siquiera imaginan

cuánto hay en sus manos vacías.

 

«No les debo nada»,

diría el amor

sobre este tema abierto.

 

Nos falta aceptar que no hemos hecho todo bien, ni todo lo correcto, no es justificación y ni excusa simple. Lo cierto, es que en estos tiempos donde hay demasiadas dudas, en donde las certezas solo son momentáneas y en donde a los poderosos ya no les importa nuestra opinión, ni la calidad de vida que tenemos y que están dispuestos a desechar y a derogar los derechos humanos en su sentido más amplio y en donde la masa, el pueblo, la ciudadanía es solo es un target para lograr más ventas y por tanto más ganancias, y en donde el proyecto humano, – desde un humanismo urgente y necesario, que no vende – y donde hablar de justicia social, de equidad, de igualdad, de dignidad humana se presenta como un discurso apócrifo, la poesía de Wislawa Szymborska es una respuesta para la esperanza y para la utopía de construir otro mundo posible.

José Saramago escribió:

“El alma humana es una caja de donde siempre puede saltar un payaso haciéndonos mofas y sacándonos la lengua, pero hay ocasiones en que ese mismo payaso se limita a mirarnos por encima del borde de la caja, y si ve que, por accidente, estamos procediendo según lo que es justo y honesto, asiente aprobadoramente con la cabeza y desaparece pensando que todavía no somos un caso perdido.”

Habrá que leer en voz alta y si un día se puede hacerlo en coro, será por el bien de todos y de todas.