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El abuso sexual digital en México

Seguramente usted ha escuchado de nuestros gobernantes y legisladores su preocupación por las niñas, niños y adolescentes de México porque son el futuro de nuestro país; por esa razón, es importante cuidar y hacer valer sus derechos.

También ha escuchado de los políticos su preocupación por la información falsa que circula en las redes sociales y que afecta su imagen junto con la del movimiento político al que pertenece. Lo mismo con el uso indebido de las nuevas tecnologías para manipular la realidad en muchas formas.

Pongamos a prueba a este selecto grupo de nuestro país que está bien informado y que conoce a profundidad los problemas de México para ver quién se ocupa y toma la iniciativa sobre la información reciente de la UNICEF en donde señala que 1.6 millones de niñas, niños y adolescentes en México sufrió explotación o abuso sexual facilitado por la tecnología en un periodo de un año.

El informe presentado se elaboró a partir de encuestas nacionales de hogares, entrevistas con profesionales de la justicia, personal de primera línea y jóvenes sobrevivientes.  Es un problema serio y complejo cuando se desglosa en sus diferentes aspectos, veamos:

La mayor parte de estos perpetradores de violencia sexual digital son personas conocidas por los menores (64%). Se pueden identificar como amistades en un 29%, como parejas en un 19% y familiares en el 16% de los casos entrevistados.

Los medios más empleados son las redes sociales y la mensajería instantánea, como: Facebook (52%), WhatsApp (45%), Instagram (11%) y TikTok (8%). Expertos también mencionan video juegos como Roblox, Fortnite y FIFA.

El informe señala que el lugar donde se da el primer contacto entre el menor y el agresor es la escuela (39%) y directamente el internet (31%).

En el análisis legal que realiza el informe de la UNICEF señala que existen vacíos legales en el Código Penal Federal y en las legislaciones estatales.

Algunos de estos vacíos tienen que ver con la responsabilidad limitada que tienen las plataformas en línea y los proveedores de servicios electrónicos y no abarca contenidos creados digitalmente mediante la inteligencia artificial.

Así que esta situación está en la cancha de los gobernantes y legisladores. Hay suficiente información que traza el camino para fortalecer la política de erradicación de todas las formas de explotación sexual infantil en nuestro país.

Naturalmente, también debe de existir un trabajo en las familias mexicanas relacionado con la información, el diálogo, supervisión y la prevención.

Pero lo importante es ver si las autoridades se comportan a la altura de las circunstancias para atender un problema que ha crecido como lo muestran los datos del informe y que aprovecha esquemas facilitados por la tecnología.

Veamos si existe una reacción al respecto y, sobre todo si existen propuestas legislativas viables y confiables que demuestren que nuestro país se preocupa realmente por las niñas, niños y adolescentes.