Las innovaciones tecnocientíficas han impactado en la transición de las sociedades orales y escriturales en sociedades digitales, fundamentalmente, en la llamada Sociedad de la Información y Conocimiento (SIC) en el marco de la Cuarta Revolución Industrial (4.0), caracterizada por el surgimiento de tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial (IA) utilizada en diversos ámbitos de nuestra vida cotidiana; el ámbito militar no es ajeno a esta tendencia, así lo describe la investigación teórica de la tesis intitulada “Inteligencia Artificial como Multiplicador de Fuerza”, sustentada, ayer, en el Aula Magna “Gabino Fraga” del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), por Eugenio Herrera Alvarado que le permitió obtener el grado de Maestro en Inteligencia para la Seguridad Nacional.
En este examen en el que tuve el honor participar e interactuar como integrante del jurado, se destaca como la IA ha permitido a Ucrania compensar las desventajas numéricas masivas en contra de Rusia. Sin embargo, se cuestionó la ausencia de una metodología cuantitativa en la investigación; y si estas lecciones ucranianas (interestatales) ofrecen una transferencia contextual y adaptación rigurosa al Estado mexicano para combatir al narcotráfico cuando se carece de una ley que regule la IA. En este tenor, cabe reflexionar: ¿Cuáles son las perspectivas de las viabilidades jurídicas, operativas, económicas y presupuestarias de la IA? ¿Cuáles son los alcances y límites para formular, implementar, ejecutar y supervisar políticas públicas transnacionales en materia de seguridad contra el narcotráfico utilizando la IA como “Multiplicador de Fuerza”?
A partir de los años 80’s, el término “Multiplicador de Fuerza” cobró relevancia con la tecnología al equilibrar las capacidades militares, previa conciencia situacional del espacio de batalla –o conciencia posicional como se dice en el “argot” ajedrecístico en el tablero– mediante la recolección, procesamiento y transmisión de la información, modelo exploratorio que se alimenta de ella para posicionar las fuerzas y debilidades y, consecuentemente, para la toma decisiones.
La seguridad nacional y seguridad pública constituyen los principales fines de todo Estado, respectivamente, tanto para la defensa contra el enemigo exterior como para la defensa al interior, razón de Estado justifica su fundación con una perspectiva teleológica bajo el apotema de que el fin justifica los medios; la IA como medio para contribuir a garantizar la seguridad del Estado y “Multiplicador de Fuerza” queda ilustrado en la tesis con múltiples ejemplos −Guerra del Golfo Pérsico; Guerra contra Irak; el uso de drones por parte del Estado Islámico; y, actualmente, con la invasión de Rusia a Ucrania−, principalmente, como un elemento tangible o intangible que aumenta el valor de combate y la capacidad general de una fuerza militar, como lo plantea David S. Powell.
El uso de la IA en el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania por aire, mar y tierra queda de manifiesto con la construcción de grafos y utilización de drones dotados de navegación autónoma, los cuales han propiciado la efectividad militar, mostrando mejoras transformadoras en la multiplicación de fuerza y reconocimiento de la maquinaria militar, permitiendo procesar grandes volúmenes de información, identificar y focalizar los objetivos eficientemente. Con los avances e implementación de la IA por parte de Ucrania se puede observar el efecto multiplicador de fuerza en diferentes campos, gracias a que en el año 2024 contaba con 243 compañías focalizadas a la IA y tecnologías de la información; así como 106 programas especializados en IA y aprendizaje automático. En concreto, la guerra entre Rusia y Ucrania constituye un laboratorio de IA bélica real, que se expresa con efectos multiplicadores de fuerzas que proveen estas tecnologías disruptivas y emergentes. Pero, sobre todo, representan una revolución en la efectividad militar.
Aunado a este estudio de casos, habría que actualizarlos y considerar el uso de estas tecnologías con las recientes las invasiones que ha emprendido Estados Unidos en contra los países de Venezuela e Irán durante este año, cuyos conflictos están latentes.
En suma, la IA como herramienta tecnológica disruptiva y emergente puede visualizarse y plantearse de múltiples formas, sea como medio, causa o efecto, según las circunstancias de modo, tiempo o lugar; así lo ilustra el campo militar que se ha abordado en esta tesis, “Inteligencia Artificial como Multiplicador de Fuerza”. Enhorabuena.
Y, si de circunstancias de modo, tiempo o lugar hablamos, hoy la IA, Claude, pronostica el triunfo de la selección mexicana de futbol ante la selección de Chequia. Sin embargo, advierte que la República Checa solo suma un punto y está obligada a ganar para seguir con vida en el torneo. En cambio, México ya clasificó y les vale una victoria, empate, o incluso derrota para acabar en primera posición del Grupo A. ¿Se dejarán llevar por las fuerzas inerciales del desgano los jugadores de la selección mexicana y, consecuentemente, se proyecta un escenario adverso? Ustedes como siempre tienen la última palabra. Hagan sus apuestas.



