León, Gto., 6 de octubre de 2026.- La puerta y dos imágenes religiosas del templo del Señor de los Remedios, en la zona de La Laborcita, fueron incendiadas la madrugada de este lunes, lo que provocó daños en el recinto y afectó los trabajos de restauración que estaban por concluir.
El padre José de Jesús Ibarra Andrade, párroco de la zona, informó que entre las imágenes destruidas se encuentra la del Divino Preso, considerada muy querida por los habitantes de la comunidad, además de una imagen de la Virgen de Guadalupe. Las piezas quedaron completamente carbonizadas.
“El día de hoy amanecimos con la noticia de que habían quemado la puerta del templo, pero también con la sorpresa de que entraron y sustrajeron las imágenes de un santo muy querido en la comunidad de Divino Preso y también una imagen de bulto de la Virgen de Guadalupe y las quemaron juntamente con la puerta y todo el templo se llenó de humo y de tizne y se echó a perder toda la restauración”, señaló.
El sacerdote calificó lo ocurrido como un acto de desprecio hacia la fe católica y explicó que el templo tiene alrededor de 150 años. Apenas hace dos meses comenzaron los trabajos de restauración y estaban por concluir e incluso se tenía prevista para este domingo la bendición del inmueble.
El párroco señaló que dentro del templo había herramientas, escaleras de aluminio y pulidoras que no fueron sustraídas, por lo que consideró que no se trató de un robo.

“No sospechamos de alguien, no tenemos ni idea ni el por qué lo hicieron, yo creo que una de las cosas que más dolieron a la comunidad fue el hecho de que hayan sustraído las imágenes y quemado la puerta simplemente por maldad porque no fue un robo porque adentro, herramientas, escaleras de aluminio, pulidoras, varias cosas que no se llevaron”, expresó.
La Fiscalía de Guanajuato envió peritos para realizar las investigaciones correspondientes y determinar cómo ocurrieron los hechos. Hasta el momento no hay personas identificadas como responsables y ningún habitante de la zona reportó haber presenciado el incendio.
La agresión generó molestia, tristeza y coraje entre los habitantes, quienes se encontraban contentos por la restauración del templo. Ante lo ocurrido, se acordó dejar a un velador para vigilar el inmueble y prevenir nuevos actos de vandalismo.




