Pareciera que el título de esta entrega fuera tan simple y tan repetitivo del evento más común y conocido de nuestra ciudad durante este mes de enero de cada año, que ya hasta careciera de interés o de importancia; pero no es así, siento contradecir a los amables lectores.
Cada año la organización de este festejo representa un reto para el Alcalde en turno, para el Ayuntamiento, para la administración municipal y para el Consejo del Patronato de la Feria y su área también administrativa.
Por principio de cuentas se requiere elaborar con la anticipación debida un presupuesto y planeación de la feria siguiente, casi al breve tiempo después de concluida la de turno. Se reduce notablemente la contratación de personal eventual requerido y queda solamente aquel con carácter de permanente; se solucionan y finiquitan las incidencias laborales. Se seleccionan los recintos que abarcará y los espacios aledaños y complementarios que se requerirán para ir realizando las gestiones necesarias para apartarlos y que no forman parte de las instalaciones propiedad del recinto ferial. Como ejemplo: las salas del Poliforum y sus espacios, las fracciones del Patronato del Parque Explora y el Foro del Lago, de los terrenos de la Asociación Ganadera y otros.
Luego, las adaptaciones y obras de mantenimiento que surgen cada año de manera rutinaria o asidua, más las de ampliación nuevas para el siguiente ciclo, o construcciones especiales.
El diseño y cotización de espacios para venta y comercialización de toda clase de productos, más los pabellones oficiales y de tradición para exhibiciones; su promoción y contratación. Los juegos mecánicos y nuevas atracciones.
Una parte importante son el diseño, planeación, reservación y programación con tiempo de la parte de artistas y espectáculos para todos los recintos de ocupación masiva y su contratación, con apoyo en hospedaje, alimentación y otros complementos. La contratación especial del recinto para espectáculos primordial como lo es el Palenque, que garantice una presentación de artistas, no solo decorosa y atractiva, sino sobresaliente y acorde al buen nivel que requiere nuestra ciudad.
La garantía de los servicios ininterrumpidos de agua potable, energía eléctrica, sanitarios, de auxilio médico, protección civil y bomberos; de vigilancia permanente, seguridad y justicia cívica, aseo, limpieza y recolección de basura diariamente. Personal de taquillas y de registro de ingresos; edecanes y personal de organización para los espectáculos gratuitos y llamados ahora de costo en primeras filas, con venta electrónica de boletos.
Un área de asesoría jurídica permanente para incidentes, controversias y accidentes, que atiendan posibles responsabilidades, reclamos y orientaciones a quejas o denuncias, así como asuntos laborales.
Atención y acompañamiento a la inspección y participación de dependencias federales, como la Procuraduría de Defensa del Consumidor, de Salud, Economía, Seguridad Pública y Guardia Nacional, de Agricultura y Desarrollo Rural, y otras involucradas por sus funciones en el evento.
Y todavía llevar una escrupulosa contabilidad sobre gastos, pago de impuestos, ingresos y egresos para finalmente rendir el informe correspondiente a las cuentas y utilidad final, con la estadística del total de asistentes con boleto pagado y las promociones de gratuidad que se hubieren concedido.
Así que, decir nada más “la feria de León” no es una simple y trillada expresión, sino una gran obra de cada año que se renueva y reinventa. Ello sin contar con toda la coordinación externa con los organismos municipales de vialidad, de Policía, de transporte, y otras dependencias. Desafortunadamente las quejas del público sobre el abuso del costo de estacionamientos cercanos por parte de particulares escapan a la organización propia del Patronato. Pero fuera de eso no nos queda más que invitarlos ¡Vamos a la Feria!




