Inicio Columna Tiempos convulsos

Tiempos convulsos

“Incluso una sola buena relación humana puede ser una tabla de salvación cuando surgen los problemas, una estrella polar y una brújula que nos guían cuando tenemos que navegar por un océano de dificultades.” Oliver Sacks
“Hay algo en el generoso y abnegado amor de un animal que llega directamente al corazón de aquel que con frecuencia ha probado la falsa amistad y la frágil fidelidad del hombre.” Edgar Allan Poe}
“Es hora de que me ocupe de mí misma. He ido tambaleándome por ahí, lúgubre, siniestra, sombría. Ahora toca construirme a mí misma, darme una columna vertebral, por más que fracase.” Sylvia Plath
“Por ti aprendí a amar la lluvia, los días grises, el frío en la piel, la tibieza del sol en la tarde, y el sabor del amor verdadero.” Gabriela Mistral
“Aquellos que realmente te aman no cortan tus alas. Añaden otra pluma para que puedas volar aún más alto.” Lía Risco
“Si quieres volar, tienes que dejar atrás todas las cosas que pesan.” Toni Morrison
“Nunca podrás experimentar todo. Entonces, por favor, haz justicia poética a tu alma y simplemente experiméntate a ti mismo.” Albert Camus
“Debes entender la vida entera, no solo una pequeña parte de ella. Para ello debes leer, para ello debes mirar a los cielos, para ello debes cantar, bailar, escribir poemas, sufrir y entender, porque todo ello es la vida.” Jiddu Krishnamurti
“Es tan triste el amor a las cosas; las cosas no saben que uno existe.” Jorge Luis Borges
“De noche, sobre todo, es hermoso creer en la luz.” Platón
“La gente nunca está convencida de tus razones, de tu sinceridad, de tu seriedad o tus sufrimientos, salvo si te mueres.” Albert Camus
“Hay cosas que sentimos en la piel, otras que vemos con los ojos, otras que únicamente y nada más nos laten en el corazón.” Carlos Fuentes
“Es fácil amar a las personas en la memoria; lo difícil es amarlas cuando están frente a ti.” John Updike
“Prohibir algo es despertar el deseo.” Michel de Montaigne
“Es propio de las almas anchas y profundas atormentarse: las tempestades ocurren en el mar, no en los charcos.” Fernando Savater
“Me acosté y lloré, y me dispuse a sentir de nuevo, a admitir que era humana, vulnerable, sensible.” Sylvia Plath
“Necesito tener más cuidado con mis recuerdos, necesito asegurarme de que sean míos y no los recuerdos de otras personas diciéndome cómo me sentía, cómo actué, lo que dije.” Margaret Atwood

Estamos en el primer cuarto del siglo XXI. El 30 % de la población mundial nació ya en este siglo. Poner en perspectiva este hecho, por simple que parezca, puede ofrecernos algunas pistas sobre las formas de interacción social y, con ello, sobre las maneras de interpretar subjetivamente la realidad en la que viven, ahora marcada por el contexto de la guerra en Medio Oriente.

Con el uso de Copilot IA de Microsoft 360 he revisado algunos de los cambios más relevantes ocurridos en los últimos 25 años, periodo en el que la humanidad ha experimentado transformaciones profundas y vertiginosas, que han redefinido la vida cotidiana: desde la revolución digital y la globalización cultural, hasta la emergencia de movimientos sociales y avances científicos sin precedentes. Estos cambios han impactado la política, la economía, la cultura y la forma en que nos relacionamos.

Algunos de los principales cambios sociales son:

  1. Mayor urbanización global: crecimiento acelerado de las ciudades y migración interna, generando nuevas dinámicas sociales.
  2. Diversidad y movimientos sociales: auge de movimientos feministas, LGTBQ+, ambientalistas y de justicia racial.
  3. Cambios en las estructuras familiares: incremento de hogares monoparentales y nuevas formas de convivencia.
  4. Migraciones internacionales: crisis migratorias y movilidad laboral global.
  5. Conciencia ambiental: mayor preocupación por el cambio climático y la sostenibilidad.
  6. En cuanto a los cambios culturales, destacan los siguientes:
  7. Globalización cultural: intercambio masivo de música, cine, gastronomía y moda gracias a internet.
  8. Streaming y entretenimiento digital: plataformas como Netflix, Spotify y YouTube transformaron el consumo cultural.
  9. Redefinición de la identidad: auge de culturas híbridas y reivindicación de identidades locales.
  10. Mayor visibilidad de minorías: representación más amplia en medios y política.
  11. Transformación del consumo cultural: transición de lo físico (CD, DVD, libros impresos) a lo digital.

Con relación a los cambios tecnológicos:

  • Smartphones y conectividad móvil: desde el lanzamiento del iPhone en 2007, redefinieron la comunicación y el trabajo.
  • Redes sociales: plataformas como Facebook, Twitter, Instagram y TikTok transformaron la interacción social y política.
  • Inteligencia artificial: avances en IA y automatización en múltiples sectores.
  • E-commerce: Amazon, Mercado Libre y otras plataformas revolucionaron el comercio.
  • Teletrabajo y educación digital: impulsados por la pandemia de COVID-19.
  • Biotecnología y salud: avances en edición genética (CRISPR) y desarrollo de vacunas rápidas.
  • Energías renovables: crecimiento de la energía solar y eólica.
  • Big Data y cloud computing: transformación de empresas y gobiernos.
  • Criptomonedas y blockchain: Bitcoin y Ethereum cambiaron la economía digital.
  • Exploración espacial privada: SpaceX y Blue Origin inauguraron una nueva era en la carrera espacial.

Es importante señalar que apenas estamos comenzando a comprender las lógicas que impulsan estas transformaciones más allá de la esfera financiera y de negocios. Falta mucho para evaluar sus impactos y consecuencias en la vida del planeta, tanto en los recursos naturales como en los problemas sociales y demográficos de un mundo con más de ocho mil millones de habitantes.

La constante es el cambio: la incorporación de la ciencia y la tecnología a la producción industrial y a la oferta de bienes y servicios, especialmente los de información y entretenimiento, bajo el amparo de una cultura individualista. Este entorno se caracteriza por la autoexplotación, la enajenación ideológica, el placer y las recompensas inmediatas, dentro de una dinámica de fragmentación social y política, en la que las reglas y normas de convivencia aparecen fracturadas o desdibujadas. Todo ello ocurre en un marco de economías de guerra y conflictos de orden histórico y religioso, motivados por disputas territoriales, creencias y dogmatismos ortodoxos.

Actualmente llevamos tres semanas de guerra abierta entre Estados Unidos e Israel contra Irán, con agresiones que se han intensificado en 2025 y 2026. Este conflicto ha generado un fuerte impacto social, económico y político. La destrucción en la Franja de Gaza y el genocidio contra el pueblo palestino, junto con la situación militar actual, han provocado una profunda crisis humanitaria en Medio Oriente, volatilidad en los mercados energéticos y financieros, y una reconfiguración del orden geopolítico global. El pronóstico apunta a una prolongación del conflicto con riesgo de escalada regional, aunque también existen presiones internacionales para contenerlo. Las posturas de Trump y Netanyahu se consideran fuera de todo marco del derecho internacional, y ambos son señalados como responsables de los efectos, impactos y consecuencias derivados de las acciones militares contra el pueblo iraní.

Algunos de los elementos a considerar en esta situación de guerra son los siguientes:

Balance social

Víctimas civiles: miles de muertos y desplazados en Irán, Israel y países vecinos, con ataques directos a centros urbanos.

Crisis humanitaria: aumento de refugiados hacia Turquía, Europa y países árabes. Destaca la situación del pueblo palestino y la destrucción, por parte de Israel, de los últimos territorios habitables en Gaza.

Polarización social: radicalización de posturas en Medio Oriente y tensiones en comunidades musulmanas y judías en la diáspora.

Impacto psicológico: miedo constante en poblaciones urbanas por ataques con misiles y drones.

Balance económico

Precio del petróleo: superó los 100 dólares por barril, generando inflación global.

Volatilidad bursátil: caída de bolsas en Europa y Asia, refugio en oro y criptomonedas.

Riesgo energético: Europa y Asia enfrentan incertidumbre en el suministro de gas y petróleo.

Impacto regional: economías de Irán y países vecinos devastadas por sanciones y destrucción de infraestructura.

Debilitamiento del petrodólar: vulnerabilidad de los países árabes ante restricciones en la llegada de materias primas y alimentos, así como dificultades para transportar petróleo dentro de los acuerdos mercantiles, debido al “cierre” del Estrecho de Ormuz.

Balance político

Reconfiguración del Medio Oriente: Irán busca apoyo de Rusia y China, mientras Israel refuerza su alianza con EE.UU. En América Latina, algunos gobiernos afines a Trump creen ilusoriamente que pueden apoyar a Estados Unidos e Israel en esta coyuntura.

Debilitamiento de organismos internacionales: la ONU y la UE muestran limitada capacidad de mediación. Gobiernos como los de España e Italia se han pronunciado contra la guerra. Otros países de la OTAN han expresado reservas para intervenir, recordando que la organización es de defensa y no de agresión.

Escalada militar: uso de misiles balísticos, drones y ciberataques, marcando un cambio respecto a las “guerras en las sombras” del pasado. Aunque Trump y su secretario de Guerra afirman haber destruido el 100 % de la capacidad militar de Irán, este continúa realizando ataques contra Israel y contra bases e instalaciones norteamericanas en la región.

Multipolaridad reforzada: el conflicto acelera la división del mundo en bloques (Occidente vs. Eurasia). Trump amenaza y chantajea a la OTAN y otros países con la “conquista de Cuba” y la “apropiación” de Groenlandia, redefiniendo la geopolítica global, que incluye también al continente africano y a América Latina.

Decadencia del imperialismo norteamericano: se intensifica la presión hacia una nueva carrera armamentista, con la tentación del uso de armas nucleares.

Reflexiones finales

No podemos voltear a otro lado o “cerrar los ojos… no va a cambiar nada. Nada va a desaparecer simplemente por no ver lo que está pasando. De hecho, las cosas serán aún peor la próxima vez que los abras. Sólo un cobarde cierra los ojos. Cerrar los ojos y taparse los oídos no va a hacer que el tiempo se detenga.” — Haruki Murakami.

Sor Juana Inés de la Cruz escribió: “El exasperarme no es buen modo de reducirme, ni yo tengo tan servil naturaleza que haga por amenazas lo que no me persuade la razón.” Irene Vallejo retoma esta reivindicación y señala: “Justo lo que se necesita en estos tiempos de tantos matones que intentan doblegarnos por la vía de la intimidación. Un lema para resistir sin plegarse entre los insultos, el ruido y el narcisismo avasallador. Con entereza y con Juana Inés en la memoria.”

Son tiempos convulsos que nos obligan a pensar de forma crítica, con la historia como referente. Es necesario apelar a una renovada filosofía humanista, detenernos y salir de la coraza para proponer nuevas formas de usar la razón en favor de la paz y de un proyecto de humanidad en el plano civilizatorio. Se trata de reconocer la singularidad de las personas, pero también de aceptar que nos necesitamos mutuamente para vivir con dignidad, respeto y paz.

Somos únicos en el mundo, pero juntos estamos completos.” Esta máxima debería animarnos a trabajar y luchar por un mundo nuevo, en estos tiempos convulsos.