Silao, Gto., 2 de junio de 2026.- El mapa del comercio en Norteamérica se está rediseñando, y las decisiones más importantes ya no se toman solo en las capitales o en la línea fronteriza. En un movimiento estratégico impulsado por el nearshoring y las reglas del T-MEC, el Departamento de Transporte de Texas (TxDOT) lanzó una convocatoria formal que rompe los esquemas tradicionales: invitó a Guanajuato a participar directamente en la actualización de su Plan Maestro de Transporte Fronterizo (BTMP).
¿Por qué un estado del interior del país se sienta a planear el futuro de una frontera de más de 1,200 millas y 34 cruces internacionales? La respuesta tiene nombre y apellido: Guanajuato Puerto Interior (GPI).
La invitación de alto nivel, entregada a Héctor López Santillana (Director General de GPI) para el encuentro celebrado en San Pedro Garza García, Nuevo León, deja claro que las autoridades texanas ven al Bajío como el motor indispensable para inyectar fluidez a una red binacional que tan solo en 2024 movió la histórica cifra de 533 mil millones de dólares.
¿Qué gana la economía local con este asiento en la mesa texana?
Participar activamente en el diseño de esta ruta norteamericana no es solo un asunto de relaciones públicas; se traduce en ventajas competitivas directas para la industria y las empresas instaladas en la región:
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Paso prioritario (Adiós a los cuellos de botella): Al incidir directamente en el trazo y la planeación de las rutas, se busca garantizar que las exportaciones guanajuatenses tengan un flujo libre y rápido en los puentes internacionales.
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Imán para el Nearshoring: Consolida al estado como el destino del interior de la república más preparado y seguro para recibir inversión extranjera, ofreciendo una conexión directa y planificada con el mercado texano.
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Reducción de costos de operación: Diseñar una continuidad logística disminuye los tiempos de traslado y optimiza los costos de transporte para los productores locales.
De “poner asfalto” a diseñar una arquitectura logística continua
Durante el encuentro, frente a líderes del sector y altos funcionarios estadounidenses —como Caroline Mays, Subsecretaria de Planeación de TxDOT, y Andrew A. Canon, Director de Carga y Comercio Internacional—, López Santillana puso sobre la mesa una visión sistémica:
“No estamos tratando solamente un problema transfronterizo. Si no lo comprendemos de manera integral, no resolveremos la eficiencia en la frontera. La demanda de movimiento de bienes nos obliga a ver esto como un gran corredor logístico continuo desde el principal mercado del Valle de México y el Bajío, hasta Texas. Si no es así, solo estaremos transfiriendo el problema más adelante”.
Con un área de estudio que procesa anualmente más de 5.3 millones de vehículos comerciales y un millón de vagones de ferrocarril hacia el norte, el modelo de Guanajuato Puerto Interior —que este año celebra dos décadas de operaciones y presume 12 años de ser 100% autosuficiente y sustentable sin requerir recursos públicos— se presentó como el referente ideal. Al albergar a 140 empresas globales (donde el 90% opera en el comercio internacional), GPI sabe perfectamente cómo mover mercancías a gran escala.
Mayo 2026: El momento crítico de la negociación
La intervención de Guanajuato ocurre en un momento crucial de la agenda de Texas: la fase de “Proyectos, Estrategias y Políticas” de mayo de 2026. Esto significa que las propuestas y soluciones planteadas por el estado incidirán de forma directa en la agenda técnica que se presentará para la aprobación final del Plan Maestro en enero de 2027.
La propuesta de transicionar de una visión puramente de “infraestructura” (hacer carreteras) a una de “arquitectura logística” multimodal e intermodal (conectar tren, avión y camión de forma inteligente) fue firmemente respaldada por las autoridades estadounidenses, encabezadas por Claudia J. Lagos Galindo, Directora de Comercio Internacional de TxDOT.
Al cierre de la sesión, Guanajuato refrendó su compromiso para participar en el diseño de soluciones piloto y pruebas tecnológicas aduaneras. El objetivo es claro: asegurar que el futuro del comercio binacional sea más rápido, más seguro y, sobre todo, más competitivo para la región.



