Lo que ocurre en San Miguel de Allende no es un milagro: es un caso de gobernanza, gobernabilidad y resultados.
Fundada en 1542 por el monje Fray Juan de San Miguel como una villa de protección en el camino Real de Tierra Adentro y, elevada a categoría de ciudad el 8 de marzo de 1826, tiene en la actualidad una población que ronda los 174 mil 615 habitantes. Una población internacional que asciende a casi 15 mil personas y 25 comunidades con autodenominación indígena.
Es un mosaico cultural que, al paso del tiempo, se ha consolidado no sólo como puerta de entrada al Bajío sino, como embajador de México ante el mundo.
Mauricio Trejo Pureco ha gobernado San Miguel de Allende por tres períodos, los últimos dos bajo la enmienda que permite la reelección en este país.
Lejos de mantener su gobierno bajo la gobernanza de la promoción inmobiliaria, Mauricio Trejo ató cabos de su administración pública para generar un modelo matricial que atienda, lo mismo, al sector turismo, social, seguridad, agrícola, hidráulico y educativo, entre otros.
Algunos ejemplos en botón: San Miguel Allende aplica el programa “Estímulos a la Excelencia” que dota de 2 mil 100 pesos a estudiantes que viven en ese municipio y que estudian secundaria, preparatoria y universidad. Además, impulsa lo mismo al sector económico de alto turismo como a la economía artesanal en las comunidades rurales.
El presidente municipal promueve, al mismo tiempo, el más importante World Trade Center para la región que entrega una obra que conecta a las comunidades indígenas de la zona de Atotonilco.
Pero además, no solo ha centrado ese conjunto de procesos, normas, instituciones y prácticas a través de las cuales se ejerce la autoridad (gobernanza) en un estrato sino que, ha concentrado esa administración pública en resultados que hoy, por cierto, son reconocidos por los gobiernos federal y estatal.
No por nada se realizó en San Miguel de Allende una cumbre legislativa internacional y, luego, fue sede de una reunión de congresistas nacionales.
Ha sido electa el mejor destino turístico a nivel internacional, la mejor ciudad pequeña del mundo y ha sido, incluso, ciudad embajadora de México ante el mundo y ya se ha consolidado como la mejor región vitivinícola del país.
En materia de agua, el alcalde promovió ante el Gobierno de la República un plan para el rescate y conservación de la Presa Allende a fin de liberarla del lirio. Esto a razón que el plan hidráulico para la ciudad, contempla el abastecimiento de agua desde el embalse a través de un acueducto.
Así que lo que ocurre en San Miguel de Allende no es un milagro, es trabajo en cohesión social, empresarial y de gobierno.
Sin duda, la brecha en la línea de bienestar aún es muy amplia. La sociedad de San Miguel de Allende es lo mismo la que consume en grandes hoteles que en los tendajones en la esquina. Los que pagan cash sus vacaciones y lo que van al día para vivir.
De cara a una contienda electoral, ¿Dónde ubicará el PRI al “último de los mohicanos”?, ¿Su partido aún podrá arroparlo para llevarlo al Congreso local?, ¿Tendrá otra aspiración? Al tiempo, pues los resultados que ha dejado en su sociedad hoy no sólo son locales sino de calada regional.



