Inicio Estampas de León San Juditas, long play; crónica de un festejo esperado

San Juditas, long play; crónica de un festejo esperado

León, Gto., 28 de octubre de 2026.- Después del 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe, antes, la mejor fiesta es el 28 de octubre, día de San Judas Tadeo, el que rifa en México, en Guanajuato y en León. ¡El que rifa, mi santo compadre!

Por todos los rumbos de la ciudad cuerera, según mi Uber, hay fiesta. En la pared, el muro, el altar o el retablo, ahí está el santo de las causas difíciles, vestido de verde, con su medallita y esa mirada de quien ya se las sabe de todas, todas.

Don Arturo, mi vecino, no me deja ir a ruletear —perdón, a uberear— si antes no caigo a su pachanga. Calle cerrada, banda sinaloense, humo de anafres, comida de rancho: mole, fideos, arroz y carnitas. Para el calor del alma, santas chelas y tequilazo a morir. ¡Amén!

San Judas también tiene su rola, versión banda, y todos la corean. Hasta le endilgan un segundo nombre para que el pópulus no lo confunda con Judas Iscariote, el discípulo traidor. Aunque, entre tanta chela, alguno termina invocándolo: «¡Oiga, traidor, tráigame otra chelita, plis!». Y cómo no, si la tina está hasta el gorro. Aparte, licor de agave, por aquello de que la fe también necesita combustible.

En su parroquia y en las comunidades donde lo veneran, el festejo crece a la altura de sus milagros. Aquí cabe de todo: embarazos de riesgo, negocios que se fueron al carajo, matrimonios en terapia intensiva, cáncer y hasta males que algunos atribuyen al mismísimo diablo.

Cuando la vida aprieta y la esperanza anda de capa caída, San Juditas recibe la petición, aunque el milagro no siempre llegue por la vía exprés.

Eso sí, en amores imposibles, platónicos y en la desesperante falta de pareja, San Antonio le lleva ventaja. San Juditas tiene bastante chamba con las causas difíciles; no vaya a ser que también lo quieran meter en asuntos de faldas.

Y la fiesta no se limita a la banda. Aparecen los sonideros, la cumbia, los corridos tumbados y el reguetón.

Bocinas que sacuden ventanas, luces que pintan las fachadas, parejas que sacan brillo al pavimento y morritos que todavía no conocen la palabra cansancio.

All night long, porque la devoción también se baila.

La noche se estira sobre los barrios de León. Entre cuetes, motores, carcajadas y uno que otro perro que reclama su derecho al silencio, las horas se hacen humo. Amanece, pero la fiesta sigue: hay recalentado, hay tornafiesta y todavía queda banda para rato.

No sé a quién se le ocurrió poner el festejo entre semana. ¿Qué no saben que aquí también hay que chambear?

Aunque, pensándolo bien, ya viene el juebebes. Y si San Juditas es el patrón de las causas difíciles, que nos eche una manita con la cruda, porque esa sí que no perdona.

¡Salud, mi santo patrono!