Sabrina Salcedo García, de Acámbaro al medallero internacional

Una historia de éxito que inicio en el jardín de Acámbaro

Sabrina no solo sabe de velocidad, fuerza y disciplina, a su corta edad tiene sus pies firmes en la pista, pero también en la vida. En días pasados obtuvo medalla de plata en 1500 planos, un día después, sumó una de bronce en los 5,000 metros planos en los Juegos Panamericanos Junior Asunción 2025, antes obtuvo otros reconocimientos que le permitieron llegar a este evento deportivo internacional. El nombre de Sabrina es noticia de las que se celebran, la seguiremos leyendo en titulares de pódium los siguientes años.

A días de regresar a Acámbaro, Guanajuato municipio donde reside y estudia la licenciatura en Cultura Física y Deporte, en plantel UNICLA, tuve la oportunidad de platicar con ella, de escucharla en su tono afable, una campeona con pies firmes:

“…Me gusta que nombren Sabrina, me gusta mi nombre y mis apellidos de los dos estoy muy orgullosa…

Así la percibo, con el orgullo que invoca la valoración del esfuerzo propio, al acompañamiento de su familia, de su entrenador, y ahora mismo, de una sociedad que la vemos con admiración y reconocimiento.

Sabrina es una mujer que vuela en las pistas, su velocidad no descansa únicamente en sus piernas entrenadas para ello, es innegable que le acompaña una fuerza interior que atraviesa corazón, pulmones y cerebro. Ella corre con la mirada que delata la estrategia propia de una atleta con mente educada para ello.

“…Empecé en atletismo a los 14 años, gracias a mi maestro de educación física que me invitó a un evento. Yo siempre he sido muy disciplinada y me gusta hacer las cosas bien. Desde que llegué él ya me ubicaba, anteriormente me había invitado a entrenar, ya me había visto cualidades porque de niña había entrenado taekwondo…Hasta que yo sola por mi cuenta yo decidí ir…

En mi primera competencia no me fue bien, quedé en 2 lugar…, ese mismo segundo lugar me hizo entrenar más fuerte para poder llegar a un nacional el siguiente año, así fue mi inicio en atletismo…”

De niñas corríamos en el jardín cercano a casa, el deporte se encuentra en mis venas, es la forma en la que Sabrina me comparte con énfasis la labor de sus padres con ella y su hermana, para forjarles amor y disciplina deportiva desde sus infancias. Sabrina es una mujer con tribu, desde el feminismo siempre hemos señalado que cuando una mujer tiene una red de apoyo puede caminar con otras oportunidades y condiciones, esta mirada simbólica y de acompañamiento a la acción no es distinta cuando hablamos de mujeres en el deporte.

El éxito de Sabrina le pertenece a ella, y contiene microhistorias que lo explican y detonan, la presencia incondicional de su familia, una de ellas. Aumentar la presencia de mujeres en el deporte, atraviesa por esa posibilidad que todas y cada una tengan una tribu primaria que les sujeten en caminos iniciales.

“…Mis padres siempre me han acompañado y han estado ayudándome a perseguir mis sueños, nunca me han puesto trabas, siempre están a pie del cañón. Ser atleta a este nivel es muy demandante. Ellos, mi entrenador y mi equipo de Acámbaro, que es muy pequeño, es mi tribu nos alentamos siempre…”

Una pista pareja para todas y todos

Desde la experiencia de Sabrina el atletismo es un deporte que no presenta profundas brechas de desigualdad, pero sí las hay, en premios de competencia y exposición en escenarios mundiales, considero que esta parejo, aunque reconoce que en ciertas pruebas pudiera haber distinción a favor de los hombres. En este mismo análisis de brechas ella distingue durante nuestra conversación,

“…Sin embargo si puedo percibir que hay menor presencia de mujeres en relación con el número de hombres en competencias, esto tiene que ver con estereotipos que siguen pesando sobre nosotras…En materia de números, al ser menor nuestra presencia es una brecha que puedo confirmar.

…También en las carreras de ruta, denominadas muleras, donde hay premios del primero hasta el quinto lugar, esos mismos lugares pueden ser distintas cantidades para mujeres que para hombres, entiendo que ellos son más, pero eso no es suficiente para justificar esas distinciones…”

Las distinciones que atraviesan la mirada crítica de Sabrina las nombra en presente, seguramente mujeres atletas de años previos podrían ahondar con mayor severidad esas mismas y otras injustas condiciones.

En este mismo presente la de la voz reconoce que está aumentando el número de niñas practicando el atletismo, lo que pudiera ser explicado desde las referentes que cada vez están siendo más visibles en las calles, las pistas, en los pódiums, refiere de manera generosa y puntual a la capitalina Laura Galván. Mujeres que inspiran a otras, de ahí lo valioso de la visbilidad.

Con medallas y un reciente bronce internacional Sabrina aplica esa velocidad en pista, no así en la vida donde se muestra cauta y prudente respecto a su carrera deportiva en ascenso:

“…Yo todavía no me considero una deportista de alto rendimiento, me falta trabajar más y mejorar, estoy en proceso de serlo …Ser mujer deportista significa mucho para mí, es combatir barreras y estereotipos sobre que la mujer no es buena en el deporte…Yo he decidido ponerme metas, no barreras…”

Sabrina se concentra en entrenar, estudiar y gestionar condiciones para seguir creciendo. Sin embargo, también debemos apertura diálogos de causas comunes entre mujeres, la violencia como una pandemia social presente en todos los espacios, incluido el deportivo y que deberá poner tanta atención como a sus rutinas. Me confirma que conoce y ha leído testimonios de otras chicas víctimas de violencia, agradece que ella no ha tenido una experiencia directa se sabe segura en su tribu. Esta consciente de que el autocuidado, el estado de conocimiento, y una condición de alerta, es fundamental para mantener una posición preventiva.

Esta posición preventiva nos permite avanzar en un siguiente abordaje, desde sus palabras el 95% de los entrenadores de atletismo, son varones, hay un número mínimo de mujeres dirigiendo estas disciplinas. Desde su mirada y empeño de mujer joven apuesta a que esta situación se revierta a la brevedad y que el machismo deportivo vigente comience a ser desplazado por participación y confianza en la dirección de las mujeres en pistas.

“…Hoy por hoy me he propuesto ser inspiración para otras niñas y jóvenes mujeres deportistas, que haya más mujeres guanajuatenses y mexicanas que trabajen por sus sueños…”

Un medallero nos presenta otro Acámbaro

Correr como una pasión que mueve a cambiar el mundo, a no detenerse sobre la ruta iniciada, como lo expresó alguna vez Kathrine Switzer, la primera mujer en competir un maratón. Así entrena, corre y compite Sabrina, una mujer joven que ha dado al municipio de Acámbaro y a las mujeres que le habitan una bocanada de alegría, esperanza y orgullo.

En un territorio como Guanajuato, en un municipio como Acámbaro urgen noticias de desarrollo, oportunidades, gloria y triunfos de las mujeres, en sustitución de la violencia que atraviesa todos los días, todo el tiempo sobre ellas y nosotras.

“…Cuando corro pienso en mi esfuerzo, pero también en todas las personas que confían en mí. Disfruto mis entrenamientos y confirmo que debo romper todas las barreras que impidan mis propósitos…”

En los días del anuncio del triunfo de Sabrina, la gobernadora Libia Denise compartió en sus redes sociales un mensaje para ella “…felicidades a la acambarense Sabrina Salcedo… ¡Qué sigan los éxitos! ¡Nos llenas de orgullo!”. La presidenta municipal Claudia Silva hizo lo propio, una felicitación menos afortunada donde involucra una innecesaria redacción que refleja su lejana comprensión al esfuerzo y la obtención de las medallas, “…Ahora fue de bronce, no importa, tenemos una atleta de primer nivel…”. El no importa salía sobrando, un día antes había obtenido una medalla de plata, y aunque la de bronce hubiera sido la única ¡que distantes se muestran las autoridades locales con sus valoraciones!

Retomo los mensajes en redes de ambas para convocarlas a que nos sumemos, ellas, otras y muchas para seguir siendo parte de los sueños de Sabrina y de muchas mujeres que como ella, entrenan con la fuerza del empeño, de la disciplina, de la pasión. Sin romantizar, a esos elementos debemos agregar condiciones, apoyos sostenidos y recursos suficientes que les permitan no distraerse de objetivos.

Ella pone el talento, la familia y su entrenador el apoyo y el acompañamiento, que no son temas menores. Corresponde al estado y al municipio dotarle de lo real, de lo práctico de lo insustituible, de lo que le permita concentrarse en sus entrenamientos porque sabe que lo demás esta resuelto.

Sabrina, gracias tu generosidad al compartir tus triunfos, es un acto simbólico que como sociedad debemos valorar, porque las realidades nos explican que el esfuerzo ha sido principalmente tuyo, de tu familia y entrenador.  Ahora mismo muchas niñas comienzan a verte, tu desempeño en la pista no es solo un tema de metros y medalleros, es un mensaje del apropiamiento de las mujeres en territorios transgresores. Así lo entendemos y lo valoramos, ¡corre hija del viento!, como te nombran en tu tierra.