Inicio Columna Puede reelegirse, lo que no puede es gobernar

Puede reelegirse, lo que no puede es gobernar

Casi mitad de octubre y la presidenta Municipal de Guanajuato, Samantha Smith, se acordó que gobierna.

Lo hace para decir que tiene derecho a la reelección. En el estricto formalismo jurídico, sí. Tiene derecho. Habría que ver si ese derecho le alcanza frente a los resultados de su administración.

Lo dice en entrevista. Dice también que no se va a meter en polémicas, que está concentrada en gobernar. Eso sí es novedoso.

Novedoso porque la percepción en la capital es que quien opera y toma las decisiones todos los días no es quien ocupa la Presidencia. La presidenta gobierna en declaraciones, quien ya gobernó lo hace en los hechos.

Y así lo confirman testimonios de empleados municipales y de autoridades electas, que tienen que ir a tratar los asuntos directamente con él. Presencia permanente, incluso a solicitud de la propia presidenta.

Es el secreto a voces de los últimos dos años: un gobierno con un poder fáctico detrás del cargo formal.

Pareciera que todo se reduce al “me toca”. Me toca a mí la reelección por derecho. Me toca a mí porque tengo la estructura. Y le toca a mi hijo porque es nuestro hijo. Vaya broma en 2026: una década en el poder de la misma familia.

A esto es a lo que el PAN de Jorge Romero le llama el nuevo PAN. Una de dos: o no sabe lo que está ocurriendo en Guanajuato capital, o lo sabe y lo valida

Y es bajo esa lógica del “porque le toca” que se pretende sostener una aspiración de reelección. No por resultados, no por proyecto, sino porque le toca. Y esta es su afán por hacer efectivo su derecho. ¿Porque le toca? Sería cómico si no fuera trágico.

Lo dice también la misma presidenta que en semanas anteriores autorizó el uso de la calle Subterránea como sede de eventos, en pleno escenario de lluvias, sin estudio técnico ni medidas de protección civil de por medio.

La misma que hoy amenaza con volver a usarla para el Festival del Día de Muertos, poniendo en riesgo a asistentes y comerciantes.

Lo dice una semana después de mostrar hartazgo frente al reclamo legítimo de los estudiantes. Esa fue su forma de no meterse en polémicas: desentenderse.

Lo dice en medio de un Cervantino donde el aporte del municipio es la garnacha, el desorden comercial y la pobreza de idea sobre lo que le toca en el festival más importante de América Latina.

Las comunidades siguen en el abandono. Algunos metros de camino encementado que no cambia el acceso a servicios, no mejora la conectividad y no representa infraestructura de impacto. Maquillaje, no desarrollo.

Lo dice la misma presidenta que puso a Ludovico Mata al frente del Consejo del SIMAPAG, en un claro conflicto de interés entre él y los consejeros que ella misma nombró.

Lo dice la misma presidenta que mintió al retirar unidades de transporte para supuestamente mejorar el servicio, y lo que hizo fue meter unidades usadas de Irapuato bajo una prestación que no se ha transparentado.

Lo dice la misma presidenta que tuvo que hacer un informe a puerta cerrada por temor al cuestionamiento ciudadano.

Lo dice la misma presidenta que no ha podido construir un Ayuntamiento. Rota la relación con la oposición, distante de su propia bancada y sin oficio político para construir mayorías. Gobernabilidad cero.

Lo dice la misma presidenta que tiene en abandono el rescate y protección animal, cuando fue una de sus principales banderas de campaña.

Guanajuato no necesita quien aspire a reelegirse porque cree que le toca. Necesita quien tenga capacidad para gobernar.