
Gunajuato, Gto., 20 de junio de 2026.- El campo de Guanajuato vive una revolución impulsada por las berries. Lo que comenzó como una alternativa de cultivo en el Bajío se ha transformado en un motor económico de alto valor. Hoy, el estado se posiciona firmemente en el cuarto lugar nacional en producción y exportación de estas frutas (fresa, frambuesa, arándano y zarzamora), atrayendo alianzas con gigantes globales de la industria como Driscoll’s para expandir la superficie tecnificada.
El peso en el mercado y las coordenadas del éxito
La producción anual de frutillas en la entidad ya supera las 40 mil toneladas, concentrándose la mayor fuerza en municipios clave como Irapuato, Pénjamo, Abasolo y Valle de Santiago.
Este sector representa una de las industrias más rentables para el agro guanajuatense. El valor comercial de las berries frescas y congeladas que salen del estado genera derramas que superan los 30 millones de dólares anuales. El principal destino de estas joyas agrícolas es Estados Unidos, mercado que absorbe más del 85% de las exportaciones debido a la alta demanda de alimentos saludables, aunque los productores locales ya abren terreno con envíos hacia Canadá, Europa y Asia.
Los grandes retos del sector
A pesar del éxito comercial, el crecimiento de las berries en Guanajuato enfrenta encrucijadas críticas para los próximos años:
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Estrés hídrico y sequía: Al ser cultivos que demandan un riego preciso, la escasez de agua en el Corredor Industrial obliga a una transición urgente hacia la macroinversión en sistemas de riego por goteo y uso de agua tratada.
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Blindaje fitosanitario: El control de plagas —como la mosca del vinagre de alas manchadas— es prioritario para mantener las estrictas certificaciones de inocuidad que imponen las fronteras internacionales.
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Tecnificación inclusiva: El reto social radica en lograr que los pequeños productores tradicionales se sumen a las cadenas globales de valor, facilitándoles el acceso a patentes de plántulas de alta calidad y financiamiento para macrotúneles.
Las berries demostraron que el campo de Guanajuato sabe competir en las ligas mayores del comercio global. Sostener el ritmo dependerá de equilibrar la alta rentabilidad con la sustentabilidad de nuestros recursos naturales.


