No más simulaciones con las ciclovías

Maestro Antonio Galván Torres, analista Platino.

Los gobiernos democráticos deben de tener como prioridad proyectar planes y programas que traigan aparejados la calidad de vida de los ciudadanos. Para ello, las políticas públicas y sus decisiones deben de ir de la mano con sus gobernados  para que el impacto social y político no los afecte, sino por el contrario traiga su mejora y progreso. Por esta razón, considero que el discurso del regidor leonés, Gilberto López Jiménez obedece a tintes políticos y demagógicos cuando presentó  una iniciativa ante el Cabildo leonés. Su argumento fue que las ciclovías emergentes permiten desahogar los viajes en el transporte público, dado el riesgo de contagio por COVID-19, al ser espacios cerrados que no facilitan la sana distancia. Esto, con motivo de una solicitud presentada al H. Ayuntamiento para que las Comisiones de Movilidad y Medio Ambiente lo hicieran y analizaran este caso, el cual fue firmado por organizaciones no gubernamentales.

Si bien es una realidad que en los espacios cerrados pueden proliferar con mayor facilidad los contagios comunitarios, no menos cierto es que esta situación no es la panacea ni la solución.

Dentro de las fortalezas que aducen en favor de esta propuesta, se encuentra la señalada por Salvador Sánchez, Presidente de la Comisión de Movilidad, quien pondera un estudio de “Rediseño de movilidad activa post-Covid” realizado por el IMPLAN. Con estos cimientos parecería incuestionable  este sofisma, dirigiéndonos a una conclusión no del todo cierta y si a esto le sumamos que el Alcalde López Santillana, en una intervención pública afirmó que la ciclovía emergente en el Blvd. López Mateos es una prueba piloto  para continuar con la sana distancia y que además reduce la contaminación y promueve el funcionamiento de comercios y servicios. Aparentemente no habría nada que cuestionar al respecto, sin embargo, permítanme puntualizar las debilidades, ya que sus definiciones no se apegan a la verdad histórica que se está desarrollando actualmente.

El estudio de diseño señalado, pierde todo su sustento cuando los medios de comunicación dan cuenta con las publicaciones de fotografías, donde las ciclovías en comento del Blvd. López Mateos, se encuentran vacías durante la mayoría del tiempo y sobre todo a horas pico. De igual forma los transeúntes observan con desesperación que, mientras ellos están haciendo largas filas, un carril de circulación ha sido improvisado como ciclovía, pero ésta se encuentra vacía, es decir no circulan ciclistas. Luego entonces, es una verdad que son pocos los que se desplazan utilizando una bicicleta como medio de transporte porque prefieren utilizar las orugas. Por consecuencia, los contagios han seguido latentes porque no hay sana distancia debido a que el SIT no ha incrementado el número de corridas y los usuarios tienen que esperar, entre 20 minutos a 1 hora para que pase la ruta que están esperando.

En este orden de ideas, si los autobuses pasaran cada 5 o 10 minutos se podría guardar la sana distancia porque no se apilarían los pasajeros, en caso de no haber lugar pero como la cantidad de autobuses es deficiente  y el tiempo de espera es mayor, la gente se aglutina para poderse transportar a sus centros de trabajo o a sus casas. Por consecuencia, están desviando nuestra atención con unas ciclovías cuando el verdadero problema radica en el Sistema Integrado de Transporte, Incluso si los recursos que se están utilizando para esa ciclovía se aplicaran para la sanitización de los camiones ayudaría a evitar los contagios.

En cuanto al comercio, no es viable toda vez que los comerciantes no fueron tomados en cuenta para saber su opinión de este cambio del uso de suelo. A la postre, les puede perjudicar cerrando esos negocios, aunado a la pérdida de empleos, lo que se supone que no es política ni fomento a  la actividad económica.  Al dejar al descubierto que no están funcionando los argumentos vertidos por la autoridad, porque  continúan los contagios comunitarios en esa zona, es recomendable que el Alcalde de León junto con Cabildo (regidores y síndicos) se obliguen a no dejar de lado  cualquier proyecto urbano sin la participación ciudadana. Mientras no haya diálogo y oídos sordos, se aplica aquella frase de Carlos Salinas: “ni los veo, ni los oigo”, porque al final del día ellos son meros representantes del pueblo, porque el H. Ayuntamiento no es una empresa privada.

Por ende, los leoneses debemos indignarnos al no ser tomados en cuenta como sociedad civil. Quisiera dejar en la mesa del debate, una pregunta el día de hoy ¿Dónde están los Colegios de Arquitectos e Ingenieros, que no se pronuncian al respecto? Si estoy equivocado, una disculpa. Es por ello que humildemente, me atrevo a proponer que primero tendríamos que rediseñar el Malecón del Río, toda vez que no es viable que esté operando esta arteria vehicular con embudos por doquier, se rebase por la derecha y funcione con tantas improvisaciones.

En suma, antes de imponer una ciclovía en López Mateos, debe de haber un proyecto vial adecuado para el famoso “Malecón del Río”, toda vez que estas arterias son importantes y tienen cierto paralelismo vial. Traigo a colación que existen peticiones en concreto de colonias que piden pavimento y tienen que transitar por el lodo en época de lluvia y que los transeúntes no pueden correr cuando son asaltados, como lo es la av. Universidad  a 100 mts de  la entrada a la Universidad de La Salle, además de las peticiones de paraderos dignos en la zona sur de León. Por ende, no podemos señorear esta obra pública cuando hay deficiencia  y oídos sordos a estas peticiones que les han dado el recurso de alzada, es decir, que están guardadas en un escritorio de algún funcionario menor, pero que quede claro no estoy en contra de los ciclistas solo que no se debe improvisar  y utilizarlos  como carne de cañón.