Azules en tiempos de pañuelos verdes: El desafío del Congreso de Guanajuato
El congreso de Guanajuato inició el año con la notificación de la admisión a trámite de la Declaratoria General de Inconstitucionalidad (DGI) 16/2025 emitida por la Suprema Corte, donde se declararon inválidos los artículos 159, 160, 162 y 163 del Código Penal que criminalizan el aborto. En este escenario, derogar o reformar son las únicas opciones con margen de maniobra que tienen las y los legisladores guanajuatenses y para ello tienen 90 días hábiles, plazo que corre a partir del 15 de febrero. De no hacerlo, la SCJN podrá invalidarlas con efectos generales para todo el territorio estatal.
La notificación a casi dos semanas de hacerse pública ya ha generado reacciones, casi todas esperadas. Una mayoría legislativa panista, en particular desde las voces de las diputadas, sigue mostrando su enojo, su rechazo, su ausente control de frustración y han decidido ejercer el derecho al pataleo, después de ejercer el poder de la mayoría en el congreso, hoy el pateleo es el único que les queda.
El PAN en el congreso cometió uno de los pecados más conocidos y repetidos: “timing”. No supieron leer los tiempos, las circunstancias, ciclos y sociedades que tenían de frente, minimizaron el poder de exigencia de las mujeres y del derecho. La acumulación del poder les nubló la memoria de lo que les ha ocurrido a otros partidos en condiciones similares, el poder se agota con las propias incapacidades de ejercerlo.
Y como sucede en la canción que acompaña la tradición de las piñatas: su tiempo se acabó.”
Renovarse para consumirse
A escasos meses del relanzamiento del PAN a nivel nacional, las acciones promovidas por el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) ante la Corte, han exhibido a nivel local y nacional a un partido que ha agotado sus relatos, incluido el de la familia tradicional y la defensa de la vida. Desde 1991 han tenido la oportunidad de acreditar en el terreno de los hechos que ambos valores eran consignas partidistas, de gobierno y de agenda presupuestal prioritaria, en sustitución de ello, apenas el pasado mes de julio autoridades estatales asumían públicamente que en Guanajuato cada 24 horas una niña se convertía en mamá.
En 2024, según datos de las autoridades de salud, se registraron 11,669 embarazos adolescentes entre los 15 y 19 años, en las cifras que entonces fueron presentados por la titular del IMUG Itzel Balderas se señaló el embarazo de una menor de 9 años y 384 más menores de 14 años. No lo dijeron, pero el fracaso del modelo “defensa de la vida y familia” se consigna en las cifras. Las niñas embarazadas como la mayor expresión del desdén a la vida, a la vida de ellas y de sus hijos. Niñas madres que ejercerán la crianza autónoma en ausencia de modelos tradicionales de familia. Derrota de valores de agenda partidista consumada.
Los datos revelados apenas hace unos meses, incluso, parecen conservadores a lo que observan las y los médicos diariamente en espacios de atención médica pública. Recuerdo un mensaje reciente de Julián, médico asignado a áreas de atención obstétrica en hospital estatal que me señalaba con franca preocupación: “…Tengo ahora una niña de 13 años embarazada, le falta un mes para que nazca su hijo…tiene amenaza de aborto, se presenta sin pareja, la acompaña su mamá, creo que tiene serios problemas en casa…”. Él mismo apenas unas semanas me señalaba con evidente preocupación: “…Estoy atendiendo a una chica de 14 años, su pareja tiene 32 años ¿eso es legal?”, me preguntaba entonces el doctor. “…Varias niñas llegan al materno infantil en esas condiciones acompañadas de su mamá o su suegra…En días pasados la diferencia de edades no era tan grande, una chica de 15 y él de 21…aquí pasa todo el tiempo…”. De acuerdo a estas y otras conversaciones con él y otros integrantes del personal médico, difícilmente 1 menor se convierte en madre cada 24 horas, la cifra con toda seguridad es mayor.
90 días y el 2027
El revés de la política estatal panista de no educación sexual y penalización del aborto es y ha sido evidente, un fiasco y una pérdida de tiempo, de vidas y de oportunidades para muchas generaciones de mujeres. Prueba de lo anterior, las mujeres que estuvieron presas señaladas por abortar durante el sexenio de Juan Manuel Oliva (2006 – 2012), el regateo sexenal por la implementación de la educación sexual en los espacios escolares, aún vigente, y los datos de niñas-madres que revelan que mantener la penalización en el Código, sin un hacer público preventivo, solo ha aumentado la violencia contra las mujeres, la proliferación de espacios clandestinos para prácticas donde la vida de las mujeres está en franco vilo y la obligatoriedad de maternidades en condiciones de precariedad, desigualdad y ausencia de oportunidades. Ni familia, ni patria ni vida. El modelo narrativo panista se desdibuja con los resultados de su negativa histórica por abordar con mirada jurídica y ética los derechos humanos de las mujeres, los resultados son la prueba.
La notificación de la Corte por intervención de GIRE y grupos de colectivas y feministas son el mensaje público a un partido y socios de turno, que los derechos humanos de las mujeres no son franquicia de una agenda electoral. A estas alturas, es hora de avisarle al congreso panista: se acabó la discusión, se acabó el mayoriteo y las prebendas entre grupos para asegurar aplanadoras, tienen un plazo fatal, las instrucciones son claras y verticales. Otras vez fueron y fuimos las mujeres, nos seguirán viendo juntas. Nos vemos al cabo de 90 días, y seguramente también en las urnas en el 2027.




