México no debe ser un lugar equivocado.

Jorge Marcelino Trejo Ortiz
Maestro Jorge Marcelino Trejo Ortiz, presidente del Colegio de Abogados del Estado de Guanajuato

“Lo mataron porque estaba en el lugar equivocado a la hora equivocada”. Es la aberrante frase que conlleva la aceptación de una realidad de inseguridad y violencia, que ha ido escalando hasta instalar sus reales en nuestro país.

Ningún espacio, ningún rincón de nuestra nación debe ser ni un lugar, ni un tiempo equivocado.

La masacre ocurrida afuera de un bachillerato en Salamanca, donde fueron asesinados cinco estudiantes y una mujer adulta mayor que pasaba por el lugar, nos hace reflexionar sobre la frase que comentamos.

En este caso no se dieron protestas masivas como las derivadas del ataque hacia estudiantes de la Universidad de Guanajuato, en donde un joven perdió la vida y otra compañera resultó lesionada, a manos de la Guardia Nacional, en Irapuato.

Lo terrible del caso es que este tipo de hechos se han convertido en habituales en estados como el nuestro.

La concepción social sobre estos hechos de violencia, por influencia de lo que dicen las autoridades, es que no pasa nada si las víctimas forman parte de la guerra entre los grupos delictivos y las que nos deben doler solo son las víctimas colaterales, las personas inocentes.

La verdad es que, en ambos casos, se trata de seres humanos, de mexicanos, de guanajuatenses, leoneses, salmantinos, celayenses, irapuatenses, etc., quienes por ninguna circunstancia deberían de haber perdido la vida.

Como vamos, todos los lugares serán equivocados a una hora equivocada, porque una bala nos puede tocar, seamos parte o no de la delincuencia. Mayo fue el mes más violento en lo que va de 2022, con dos mil 472 asesinatos intencionales en todo el país, para falso consuelo de Guanajuato, que retoma los primeros sitios.

Más de 110 mil homicidios dolosos en lo que va de este sexenio en México y más de 100 mil desaparecidos (desde los años 60 para acá), nos ponen en un contexto macabro y de riesgo manifiesto en todo momento.

Recientemente, en un noticiario de radio, estuvo Sophia Huett, la secretaria ejecutiva del Sistema Estatal de Seguridad Pública, a quien le envié saludos y le mandé la pregunta de: en qué tiempo se verán resultados reales en la disminución de la violencia.

En una respuesta que nos dejó más desconsuelo Sophia indicó que no hay un tiempo definido, no hay un plazo, porque por cada delincuente detenido y llevado ante la justicia, aparecen o llegan más al estado.

La figura que utilizó la funcionaria fue la del crimen organizado como la Hidra de Mil Cabezas, todas mortales y, cuando le cortas una, aparecen dos y así sucesivamente.

¿El crimen es un monstruo invencible? Creo que no y la sociedad en general no puede darse por vencida (incluidas y por delante todas las autoridades). No podemos perder la seguridad de nuestras ciudades y pueblos, no podemos perder la seguridad nacional.

Al comentar la idea de este artículo con un amigo, me decía: para qué, qué nos ganamos con reflexionar, qué nos ganamos con proponer, si no va a pasar nada, si todo va a seguir igual o empeorar.

Él es uno de los que dicen que sería mejor investigar cuáles son los países más seguros y migrar a uno de esos, con tu familia, con tu dinero, mucho o poco, pero llevarlo a un lugar donde no te van a robar, donde no te van a extorsionar ni a pedir derecho de piso en tu propia tierra. Donde no vas a ser una víctima colateral.

No le di una respuesta porque no la tenía, pero ahora que leo sobre esa mitología, la lucha se debe seguir dando y no vencernos de antemano porque es la muerte. Incluso la Hidra fue derrotada, con la fuerza de Hércules y la inteligencia de su sobrino Yolao.

Hércules le cortaba las cabezas a la Hidra y Yolao se las cauterizaba con fuego antes de que pudieran regenerarse. El descomunal monstruo finalmente cayó finalmente.