Más turismo

Tenemos tantas y tantas cosas que ver, admirar y promover en nuestro país: Cientos de bellas fincas en la ciudad de los palacios

Tenemos todo y de todo, pero nos falta mucha promoción y sobre todo, ponderar más lo que tenemos por todo nuestro país.

Millones de turistas visitan la torre Eiffel cada año, millones van a la Gran Vía en España, millones se toman la foto en el Big Ben en Londres, millones ven el tejadito de oro en Innsbruck, millones posan bajo del arco del triunfo en París, millones caminan por las Ramblas en Barcelona, millones presencian el cambio de guardia en Londres, millones van a la Plaza de San pedro, millones pisan el Coliseo Romano, millones ven el león herido en Lucerna, millones acarician el hocico del puerco en Florencia, millones pagan por entrar a la Sagrada familia en Barcelona, millones pagan por entrar al Reyna Sofía para ver el Guernica de Picasso en Madrid, millones pagan para subir al London Eye en Londres, millones y millones de turistas van por todo el mundo y sí, una buena parte viene a México.

Allá ponderan no sólo las cosas grandiosas de cada ciudad, de cada región, sino hasta cosas sencillas y ven soberbios los detalles de su natal ciudad. Se sienten muy orgullosos de lo que tienen y bien que lo presumen.

La gente paga caro y con tiempo por hacer una reservación y poder comer en la Torre Eiffel, los restaurantes de museos como el Del Prado, El Louvre, el Vaticano siempre se encuentra atestados y nadie se queja ni de los precios ni de la calidad, que es bastante buena, pero es un remanso en el recorrido de salas y salas de dichos museos.

Dicen que hasta los taxistas en Europa ponderan los museos, los restaurantes, las tiendas, pues tienen la cultura de sentirse orgullosos de su país, pero sobre todo de su ciudad, pues vaya que son muy regionalistas y presumen y ponderan lo que hay en sus ciudades. En Morelia una guía de turismo de un Turibus se refirió a la ciudad (que es hermosa) como “mugrelia” vaya forma de denostar el pueblo que te da de comer. Lo cual también lo hacen varios taxistas en tono muy denostativo.

Hay cientos de cafecitos, bares y restaurantes, de todos los tamaños que tienen las llamadas terrazas, mucho antes de la pandemia, para que la gente deguste ahí un café, una cerveza, unas tapas, unos pastelillos o toda una comida formal, siendo en muchas ocasiones más caro estar afuera que adentro y nadie se queja de que “invaden” las áreas públicas, lo cual no solamente se da en las grandes ciudades, sino también en poblaciones pequeñas, pero de aquí, en México, ni que decir, es menos que imposible hacer eso, la gente se queja de todo.

Tenemos tantas y tantas cosas que ver, admirar y promover en nuestro país: Cientos de bellas fincas en la ciudad de los palacios, las impresionantes las calles subterráneas de Guanajuato, en la ciudad de México hay más de cien museos, cientos de restaurantes hermosos con platillos muy sabrosos, el cañón del sumidero es imponente, la sierra nevada de chihuahua es bellísima, la comida variada y las múltiples salsas de Michoacán no le piden nada a nadie, las playas de Acapulco son seductoras igual que las de Cancún o Nuevo Vallarta, las pirámides de Yucatán, de Chiapas, de todas las regiones de México son impactantes.

Los cadetes del Heroico Colegio Militar son más marciales que los de la guardia del Palacio de Buckingham, o que los de la guardia de Madrid.

Los majestuosos acueductos de Querétaro y Morelia siguen siendo impactantes, así como las zonas que los circundan y su historia digna de ser contada a propios y extraños, pues fueron obras imponentes que modernizaron y beneficiaron en su momento, dichas ciudades. Todo esto, como muestra de tantas y tantas cosas.

Docenas de pueblos mágicos, de grandes ciudades con bellos edificios coloniales e impactantes edificios modernos. Docenas de bellezas naturales como la Huasteca, como los nevados, como la selva lacandona.

Habrá que ponderar más lo que tenemos y sentirnos más orgullosos de nuestro país