Los elevados costos de un “dólar barato”

El dólar alcanza y supera los 20 pesos
El dólar alcanza y supera los 20 pesos

No obstante la menor confianza empresarial y el menor dinamismo económico de México, una variable que se mantiene con un buen desempeño es el tipo de cambio peso-dólar. En noviembre de 2018 el precio de un dólar promedió 20.244 pesos, mientras que en abril de 2019 promedió 18.975 pesos, lo que implica que en dicho periodo el dólar ha bajado -5.9% respecto al peso mexicano. En esta entrega analizaremos algunas de las causas de esta “fortaleza” del peso y sus implicaciones para el resto de la economía, porque gratis no es.

Pero antes de eso, vale la pena analizar también como está parado el peso mexicano frente a otras monedas del mundo. De acuerdo con la base de datos del Pacific Exchange Rate Service de la Universidad de Columbia, en el comparativo de abril de 2019 respecto al mismo mes de 2018, de un total de 17 monedas analizadas, cuatro se fortalecieron frente al dólar, mientras que el resto se debilitó. En el periodo mencionado el dólar bajó -4.6% frente al euro, disminuyó -3.0% frente a la libra esterlina del Reino Unido, bajó -2.5% frente al yuan chino y retrocedió -0.5% respecto al dólar canadiense. En cuanto a las monedas que se debilitaron frente al dólar estadounidense en el periodo antes señalado, tenemos lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje en que aumentó el dólar frente a cada moneda): Won de Corea del Sur (0.7%), franco suizo (0.7%), dólar de Hong Kong (0.9%), peso mexicano (1.0%), yen japonés (1.3%), peso chileno (1.8%), dong vietnamita (2.0%), dólar de Nueva Zelanda (3.7%), dólar australiano (5.9%), rupia de la India (7.5%), peso colombiano (9.7%), real brasileño (24.1%) y peso argentino (181.0%).

Al analizar el comportamiento de las divisas durante el periodo de abril de 2018 a abril de 2019 queda claro que el peso mexicano mostró relativa estabilidad y que de hecho es la moneda latinoamericana de mejor desempeño. Esto ocurre no obstante que el PIB creció apenas 0.2% entre el primer trimestre de 2018 y el mismo trimestre de 2019, que el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores ha caído -7.16% en el último año, que la inversión física en maquinaria y equipo presenta una caída anualizada de -2.4% en el primer bimestre del año, entre muchas otras malas noticias. ¿Entonces a qué se debe la “fortaleza” del peso mexicano?

Sin duda la razón de nuestra fortaleza no es el que tengamos un superávit en nuestra balanza comercial, ya que de hecho fue deficitaria en 2,158 millones de dólares en el primer trimestre de 2019. Lo que realmente le da fortaleza al peso son las elevadas tasas de interés que se siguen pagando en nuestro país y a que la probabilidad de que el gobierno mexicano haga frente a sus compromisos es de prácticamente 100%. En otras palabras, mientras los inversionistas perciban que es una ganancia segura invertir en México lo seguirán haciendo, y esto se explica por un concepto de finanzas internacionales conocido como paridad cubierta de tasas de interés, el cual a continuación volveré a explicar con un sencillo ejemplo.

En México los Cetes a 28 días pagan ahora 8.02% anualizado, mientras que un Treasury Bill (T-Bill) de los Estados Unidos a plazo de un mes paga 2.42% anualizado. El tipo de cambio spot (de contado) cerró el viernes 10 de mayo en 19.122 pesos por dólar, mientras que los contratos de futuros del peso en el Chicago Mercantile Exchange (CME) de Chicago cerraron el 10 de mayo ubicando la paridad peso-dólar en 19.2270 pesos por billete verde con entrega en el tercer jueves de junio de 2019.

Esto implica que un inversionista estadounidense puede ganar buen dinero en México sin riesgo. Vemos un ejemplo simplificado, pero que ilustra bien el proceso. Supongamos que el 10 de mayo un gringo decide invertir un millón de dólares en Cetes a 28 días (durante 41 días que son los días que transcurren entre el 10 de mayo y la fecha de vencimiento de los futuros del peso que va a comprar), por lo que debe cambiar su millón de dólares por pesos y obtiene 19,122,000 pesos al tipo de cambio del viernes 10 de mayo. Invierte estos pesos en Cetes que le pagarán un rendimiento 0.9008% en 41 días, por lo que sabe que dentro de 41 días tendrá en su cuenta 19,294,250  pesos. Dada esta situación el inversionista gringo puede comprar hoy dólares en el mercado de futuros a un tipo de cambio de 19.2270 con entrega en junio de 2019, por lo que decide comprar 1,003,497 dólares. De esta manera queda claro que el mercado mexicano le dará a ganar 3,497 dólares, cantidad que se compara favorablemente respecto a los 2,016 dólares que habría obtenido si hubiese invertido su millón de dólares en un T-Bill a plazo de un mes.

Es evidente que mientras el mercado mexicano ofrezca estas oportunidades, los inversionistas extranjeros las aprovecharán y los capitales seguirán entrando al país, fortaleciendo así y de manera artificial al peso mexicano.

Como lo hemos dicho en múltiples ocasiones desde este espacio, la política monetaria astringente implementada por el Banco de México desde diciembre de 2015 provocó que las tasas de interés en México subieran de forma importante en “beneficio” de tener un tipo de cambio menos débil, pero ocasionando un detrimento de la actividad económica, y golpeando sobre todo a los sectores de la construcción, venta de automóviles y la inversión en maquinaria y equipo.

El pasado 11 de mayo de 2019 la tasa objetivo del Banco de México se encontraba en 8.25%, y como consecuencia, la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) a 28 días fue de 8.51%, mientras que los Cetes a 28 días pagaban 8.02%. En contraste, hace cuatro años, el 11 de mayo de 2015 la tasa objetivo del Banxico era de 3.00%, la TIIE a 28 días se encontraba en 3.30%, mientras que los Cetes a 28 días pagaban 2.98%. Estos datos exponen claramente que en el periodo mencionado las principales tasas de interés en México aumentaron en más de cinco puntos porcentuales.

Desde luego que el aumento en la TIIE a 28 días también repercute en el costo de los demás créditos. De acuerdo con datos del Banco de México, en junio de 2015 la tasa de interés promedio del sistema para un crédito automotriz fue de 11.64%, mientras que en febrero de 2019 fue de 13.51%. Con las tarjetas de crédito vemos que en junio de 2015 la tasa promedio del sistema era de 31.42%, mientras que en febrero de 2019 fue de 36.22%. En créditos hipotecarios, los datos del Banxico indican que la tasa promedio del sistema era de 9.44% en marzo de 2017 y es de 10.24% en septiembre de 2018.

Producto de estas mayores tasas de interés es que la banca comercial en México cada año rompe su record de utilidades. De acuerdo con información de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en 2018 la banca en México logró utilidades récord, ya que en dicho año las 50 instituciones que conforman el sector bancario mexicano, ganaron 157.1 miles de millones de pesos (mmdp), cifra que representa un 8.5% más que en el 2017 cuando obtuvo 144.8 mmdp.  En su momento se mencionó que este resultado se debió a mayores ingresos por intereses, comisiones y otros resultados por intermediación.

En el primer trimestre de 2019, no obstante la desaceleración de la actividad económica, el conjunto de bancos que opera en México obtuvo utilidades por 42 mmdp, cantidad 7.8% superior a la del mismo periodo de 2018. Este resultado se dio a pesar de que en el periodo de referencia la colocación de crédito se desaceleró respecto del ritmo de los años precedentes, al reportar un crecimiento de 5.9%, tasa menor a la registrada un año antes, cuando fue de 9.6%.

El hecho de que las utilidades aumenten 7.8% cuando la colocación de crédito aumenta 5.9% implica forzosamente que se le está cobrando más a los usuarios de los servicios de la banca, en especial a través de intereses por los créditos otorgados.

A manera de conclusión podemos señalar que el peso está fuerte a costa de sufrir en México por las elevadas tasas de interés que se pagan para todo tipo de créditos. La fortaleza del peso se deriva también de que los inversionistas tienen plena confianza de que el gobierno mexicano honrara sus compromisos de pago de deudas. De esta manera, a ellos poco les importa si la economía crece o no, si la inversión se frena o crece, entre otros. Lo que a ellos les importa es que les paguen cuando invierten en bonos de gobierno, por lo que mientras no se violente esta creencia seguiremos viendo un peso en torno a los 19 – 20 pesos por billete verde. Si hay algún cambio estructural o sucede algún choque externo, sin duda que el peso sufrirá las consecuencias también. Pero al menos ahora queda claro porque el peso tiene músculo, aunque también queda claro que no es gratis.

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