Los cárteles como terroristas

Francisco Meza Estrada, académico, analista, politólogo y columnista en Platino News.

Recientemente el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva en donde designa a los cárteles de las drogas: Jalisco Nueva Generación, Sinaloa, del Golfo, Nueva Familia Michoacana, del Noroeste y Unidos como organizaciones terroristas.

Esta decisión junto con la detención de “El Mayo” Zambada ha provocado una ola de especulación sobre las implicaciones de estas medidas.

Sin pretender agotar el tema es momento de revisar algunas de estas consecuencias para nuestro país en el corto plazo y mediano plazo.

ANTECEDENTES

Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 (11-S) los Estados Unidos emprendieron una Guerra contra el Terrorismo que los llevó a implementar medidas legales, económicas y militares para terminar con grupos terroristas como: Al-Qaeda, Daesh, Boko Haram o Hezbolá.

Eso llevó a Estados Unidos a invadir países como Irak o Afganistán y a tomar represalias con países colaboradores de estos grupos.

En el caso de los cárteles mexicanos no es la primera vez que se busca considerarlos como terroristas de acuerdo con información de la BBC. Ya en el 2011 existió esa propuesta por parte del Congreso. En el 2019 con el asesinato de la familia LeBaron también se puso sobre la mesa y en el 2022 lo solicitó el gobernador de Texas.

Con el crecimiento del número de muertes por consumo de drogas, en particular, el fentanilo, el presidente Trump adoptó como compromiso de campaña designar a los cárteles como grupos terroristas.

Una mención especial merece el caso del vicepresidente JD Vence cuya mamá tuvo problemas serios de consumo de drogas y como parte de todo esto culpa a los cárteles mexicanos. Por esa razón, apoya las políticas de Donald Trump como puede ser el caso de miles de estadounidenses.

LA ESTRATEGIA DE TRUMP

Al considerar a los cárteles mexicanos como grupos terroristas los Estados Unidos naturalmente llevarán a cabo medidas legales, económicas y militares para darle seguimiento a estas organizaciones y poder intervenir en caso de considerarlo necesario.

A pesar de ello, el presidente Trump puede estar considerando dos estrategias:

No se habla, por el momento, de una inminente invasión a México, pero sí le da un encuadre narrativo y político que se acerca a esta posibilidad.

La segunda, podría enmarcarse en la lógica discursiva de Trump de amenazas y negociación para presionar al gobierno de México.

Nos quedamos con la segunda, porque al presidente Trump le gusta tener el mando de la negociación y tomar ventaja para llevar a la otra parte a realizar lo que él solicita. Así que, al considerar a los cárteles como terroristas le servirá para pedirle al gobierno de México lo que a sus intereses convenga.

NOS ESPERA UN LARGO CAMINO

En ese sentido, nos espera un largo camino en el combate al tráfico de drogas en la lógica de siempre de los Estados Unidos, es decir, en México se combatirán los plantíos, los laboratorios, traficantes, lavadores de dinero y colaboradores, pero en la Unión Americana veremos poco.

En ese contexto tenemos que leer el creciente decomiso de precursores, laboratorios y drogas en las últimas semanas, vuelos de drones en territorio mexicano y además la extradición de 29 líderes del narcotráfico, entre ellos, Caro Quintero que buscaba Estados Unidos desde hace 40 años por la muerte del agente Camarena de la DEA.

Hay que decir también que todo este combate al narcotráfico seguirá dando giros por los vínculos de los narcotraficantes, su colaboración con el gobierno de Estados Unidos, la implicación de políticos mexicanos, las extensas redes que han tejido en la misma sociedad mexicana y hasta los propios intereses de los gobiernos en turno. Un entramado complejo que nos puede deparar muchas sorpresas.

Habrá mucha información, negociaciones, evidencias, intercambios, confesiones que no nos enteraremos por la misma naturaleza de la problemática.

Antes de terminar, la respuesta del gobierno mexicano merece un espacio aparte y, además es necesario observar más sus declaraciones, acciones y omisiones.

Por lo pronto, designar a los cárteles como terroristas le servirá a Trump como instrumento para obtener lo que requiera de México.