La tecnología sinónimo de supervivencia

Maestro Antonio Galván Torres, analista Platino.

Sin duda alguna hoy enfrentamos uno de los retos más complicados de los últimos 100 años, en cuanto a sobrevivencia. Nunca como ahora,  han cobrado tanta relevancia las relaciones interpersonales, que por sí mismas pueden propiciar alteraciones en la salud física y mental de los trabajadores.

El medio de comunicación “Quadratin” publicó un estudio muy serio sobre ausentismo laboral debido a depresión, basado en una encuesta de manifestaciones somáticas y salud mental en trabajadores de México, incluso se habló en el Día Mundial de la salud mental sobre la depresión, donde me llama poderosamente  que desde hace cerca de una década ya se vislumbraba, en la página Dinero  en Imagen, sobre la vinculación entre una posible adicción al ciberespacio con la depresión moderada a severa; en la actualidad algunos autores relacionan  Esto me sirve de preámbulo para asumir lo siguiente: los países del mundo detonaron en forma definitiva  la era digital, por lo que ahora estaremos pegados a nuestro monitor con una vida más sedentaria,  lo que nos conlleva a más depresión según mi percepción, esta situación por supuesto no viene sola, sino que es consecuencia del tema con el que desayunamos, comemos y cenamos, es decir, el COVID-19

La gran Urbe está formada por 3 grupos: los altamente desarrollados o conocidos como primer mundo como E.E. U.U.  Canadá, Japón, países Europeos Alemania, Reino Unido, Francia  Rusia, Japón y China, los cuales al ser avanzados en tecnologías seguirán marcando el rumbo comercial internacional y en este renglón, es de todos sabido que el teléfono, telégrafo y fax han sido desplazados por el internet, así que los países tercermundistas, como México, Chile, Brasil y Argentina, entre otros, pesar de que  tengan sistemas mixtos y sean considerados subdesarrollados, van a necesitar estas tecnologías del primer mundo, y ni  qué hablar de países como Etiopia, Somalia, Haití o Bolivia, etc.

Ahora bien, me gustaría explorar otras aristas que se han presentado por medio de esta comunicación virtual, a la cual creo que no se le ha dado la importancia debida. Me refiero a “las sociedades del odio”  a favor del racismo, éstas desde el anonimato han pretendido enfrentar a gobiernos o han denostado a diversos personajes de la vida pública en diversos países. Esta situación habrá que estudiarla en un tema aparte, pero si aterrizamos concretamente en nuestro país, tendremos que atender, que hasta hoy, la era digital no ha llegado a todos los rincones del mismo, sobre todo en el sur de nuestro país, en donde siguen atrasados en tecnología a pesar de los esfuerzos que hacen sus habitantes y los gobiernos locales.

Así las cosas, como lo dije al inicio, la depresión estaba considerada como causante  de un 54 por ciento del ausentismo laboral, según la encuesta a que me referí, pero ahora la falta convivencia entre trabajadores, puede generar que aumente el porcentaje de depresión, puesto que nuestra sociedad así está acostumbrada y esto puede trastornar psicológica y sociológicamente hablando a todas las clases sociales y trabajadoras y veremos suicidios y otro tipo de padecimientos psiquiátricos, por lo que deberemos estar atentos para que las personas más vulnerables y predispuestas no sufran estas consecuencias.

Este asunto que toco podría pasar desapercibido o incluso que no es tan importante, sin embargo, les comento que ésta es una nueva forma de adecuarnos a nuestra realidad. Hace 7 u 8 años una empresa telefónica saco una línea de teléfonos en los cuales, los operadores que realizaban las llamadas podían verse simultáneamente, ahora con el teléfono inteligente podemos hacerlo, con  videollamadas pero esto va a ser cosa de niños, porque ahora las conferencias académicas y de educación serán en línea. De esta manera los nuevos multimillonarios serán los que controlen las telecomunicaciones en sus formas más sofisticadas, así es que no nos queda de otra, o nos adaptamos a los nuevos tiempos, a las nuevas formas de comunicación o pereceremos, sobre todo en los lugares más alejados y a donde no llega la tecnología al 100% como en Xichú.

En suma, es responsabilidad de los gobiernos proponer, propiciar y educar a sus pueblos con estas nuevas formas de vida, de lo contrario, seguiremos siendo sometidos por los países más desarrollados, pero ahora con estas nuevas formas sofisticadas de tecnología. Proponer nuevas soluciones no es fácil, y creo que es cuestión de todos, por eso lo pongo en la mesa de debate para que  las grandes universidades nacionales como el Instituto Politécnico Nacional, la UNAM o el ITESM asuman el reto de desarrollar las tecnologías que ayuden al mejoramiento y superación de nuestra comunidad.

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