La subterránea a tus pies, Samantha. Te la creíste.
Como aquel París a tus pies, chamaco, solo que aquí no hay postal ni romance. Hay negocio, hay opacidad y hay lápidas reales usadas como escenografía.
Así debería llamarse lo que pasó en Guanajuato en este Día de Muertos. Porque abajo, en la subterránea, y arriba, en la calle, quedó expuesta la misma historia: un gobierno que dice una cosa y hace otra.
No es la primera vez que se realiza este festival. Y no es la primera vez que se cuestiona. En los últimos años se ha cuestionado lo mismo: que carece de planeación.
No hubo planeación del tráfico vehicular, no hubo rutas alternas, no se previó nada. Pareciera que a este gobierno no le interesa. Pareciera que Guanajuato solo se sostiene de la actividad comercial y hotelera. No es así. También estamos los habitantes.
Y desde la indignación, los habitantes cuestionamos que la falta de planeación y la ausencia de rendición de cuentas terminen por opacar cualquier beneficio que pudiera tener el festival.
Pero lo que pasó en la subterránea lo resume todo.
Nos quisieron vender que el festival estuvo bajo la tutela de los comerciantes. No es cierto. Hubo una empresa de por medio. Una empresa “sugerida” por el gobierno de Samantha Smith por encima de otras tres, y “elegida” presuntamente por comerciantes y cámaras que en realidad fueron prácticamente invitados, por no decir obligados, a rentar mobiliario.
Esa es la corrupción denunciada que hoy ya es inocultable. La que señaló Taddei y la que señalan los comerciantes que no están en cámaras, pero cuya voz es legítima: cobros excesivos, cobros que muy seguramente son de mayor impacto que las propias ganancias.
Y como si eso no bastara, llegó lo más grave: el uso de lápidas reales como escenografía, sin autorización de las familias.
Los familiares me buscaron para señalarme de forma directa que su padre, Pedro Martínez Medina, enterrado en 1999 en el Panteón Santa Paula, tuvo su lápida expuesta en la subterránea sin autorización. Una lápida que contiene tres nombres más de la misma familia. Ninguna de las hijas, ninguno de los hijos, ninguno de los nietos, nadie de la familia fue consultado para esta exhibición. Su dolor terminó expuesto para la foto.
Y frente a eso, ¿qué hizo el gobierno? Salir a negar, a matizar, a leer comunicados.
La presidenta tiene que leer todos los comunicados porque miente. Los lee porque tiene que circunscribirse a un intento de control de daños que hoy, a estas alturas, ya es imposible.
Y en ese control de daños tomó el micrófono la tesorera municipal Irma Mandujano García, leal al clan Navarro Smith, con un nerviosismo que la delataba, porque sabía que cada palabra confirmaba omisiones y fortalecía señalamientos, y ahí, frente a medios, confesó que a la fecha de la rueda de prensa no se había recuperado el costo del uso del espacio público, tarea fundamental de Tesorería, mientras intentaba sostener que esa había sido la única labor del municipio, justificando a la vez la intervención de la empresa y la intervención del gobierno, conciliando lo inconciliable para borrar la idea del negocio acordado.
Y junto a ella quedó exhibida otra funcionaria que ya ha sido señalado anteriormente por su pobre desempeño, y en esta ocasión quedó peor: la titular de la Dirección de Turismo, Hospitalidad y Economía, Denise Michelini Ojeda, quien como bien lo documenta el periódico AM se contradijo a sí misma. Primero habló de obligatoriedad para rentar con la empresa sugerida, y después, cuando estalló la denuncia de los comerciantes y la presión mediática, cambió el discurso y lo quiso hacer pasar como si solo se les hubiera presentado una posibilidad.
Ella, Samantha e Irma son las tres funcionarias que hicieron uso de la voz para tratar de conciliar lo irreconciliable. Las tres mienten. Por eso una leía y las otras estaban muy nerviosas. Eso ocurre cuando tienes que acreditar cosas que ni tú crees.
No hay manera de sostener una relación con una empresa donde no haya ningún trámite o gestión de por medio. El gobierno no puede ser un actor que sugiera una empresa y públicamente después se retracte.
La subterránea quedó a tus pies, Samantha. Te la creíste. Pero la corrupción ya no cabe abajo. Se salió. Está a la vista de todos.
Y en esa rueda de prensa no hubo pruebas. Si de verdad quieren transparentar, que muestren el contrato, las tres propuestas que llevaron a sugerir a Custom Bajío como la mejor, y la ruta administrativa de quién autorizó usar las lápidas. Y lo no negociable es una disculpa pública a las familias de esta ciudad, que vieron cómo se rendía homenaje a unos muertos mientras los suyos eran convertidos en exhibición.
La que se enoja, pierde. Pero la que oculta, ya perdió.
Posdata.
Y no podemos dejar de señalar el silencio de la gran mayoría de integrantes del Ayuntamiento. No recuerdo una administración tan tibia, tan callada, tan omisa.
Un silencio que indigna preocupa, cuestiona y también responsabiliza. Tengamos presentes esas caras y esos nombres.



