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La oportunidad de la última priista en el Congreso

Militante priista y ex presidenta municipal de Abasolo, Rocío Cervantes Barba es integrante de la LXVI legislatura del Congreso de Guanajuato. A pesar de compartir espacio con un grupo de legisladores que se han caracterizado por ser extensión en voz y voto del grupo panista, Cervantes tiene la oportunidad de marcar una distancia que le permita una presencia individual y eventual continuidad en carrera política. Esto es especialmente relevante en un contexto donde PAN y PRI, aunque aliados, no obtendrán la misma repartición de poder en la próxima legislatura

Con el plazo de 90 días dados por la Corte para atender las reformas necesarias para la despenalización del aborto en Guanajuato, la diputada Rocío Cervantes tiene frente de sí la posibilidad de revisar y establecer una postura clara y coherente. Su voto en contra de la despenalización en mayo pasado generó controversia, y su argumento de que “manifestar que estamos a favor de la vida, no significa que nos encontremos en contra de los derechos de las mujeres” ha sido cuestionado por su ambigüedad. Ahora, Cervantes puede reconsiderar su posición y presentar una postura más informada y argumentada, demostrando que es una legisladora que escucha y considera diferentes perspectivas, y que está dispuesta a tomar decisiones basadas en la evidencia y el respeto a los derechos humanos.

Representante del distrito XIX, la diputada local ha dicho en diversas entrevistas que esperará la declaratoria de la SCJN sobre la despenalización, porque su voto se mantiene en contra. Sin embargo, su argumento de estar “a favor de la vida” ha sido cuestionado por su falta de consideración hacia la autonomía y la salud de las mujeres. Al enfocarse en una narrativa limitada, se invisibilizan las realidades y los derechos de las mujeres que deciden sobre su propio cuerpo y su futuro. Su postura excluye los testimonios y las experiencias de las mujeres que han tomado decisiones informadas sobre su maternidad, así como los datos y las cifras que demuestran la importancia de la despenalización del aborto para garantizar maternidades elegidas y seguras.

En este último plazo dado por la Corte, la diputada Rocío Cervantes tiene la oportunidad de demostrar que es capaz de reinventarse a sí misma, de buscar nueva información y de presentar argumentos más sólidos y fundamentados. La posibilidad de que ella se asuma como una representante ciudadana, que escucha y considera las necesidades y los derechos de las mujeres, es un paso importante hacia una legislatura más inclusiva y respetuosa.

En una legislatura de mayoría panista donde no es casualidad que las principales voces en contra sean de mujeres, aún y cuando los liderazgos formales son de varones en los grupos parlamentarios, sospechamos con razones evidentes que se ha impulsado una pugna entre las mujeres en el tema de la despenalización. Los hombres observan esa pugna y el patriarcado que coordina disfruta.

Rocío Cervantes puede ser esa voz que reivindique otras formas de dialogar desde “el bloque opositor”, una presencia menos predecible, una voz con otra calidad argumentativa. Es hora de que las mujeres asumamos que no por ser la despenalización una causa particular de las mujeres, estamos obligadas a ser las que vamos a pelear por ello, no entre nosotras. Se necesitan acuerdos, es fundamental evitar las trampas patriarcales, es momento de asumir posiciones individuales y de establecer identidades. Particularmente, esta es una oportunidad para que Rocío Cervantes establezca la unicidad de su presencia con otra fuerza argumental.

La decisión ya la tomó la Corte y el plazo está corriendo, pero ella aún tiene una oportunidad: fue la primera presidenta municipal de Abasolo, y no basta con ser las primeras si no transformamos las realidades, las realidades que históricamente han excluido a otras mujeres. Que ella ha sido la primera no la legitima por siempre para siempre y con todas; lo que va a forjar esa legitimidad histórica es que en su trayectoria pública incida de manera significativa en la vida de las mujeres con aquellos derechos que nos han sido regateados y negados. Hoy tiene esa oportunidad en esta recta final de la despenalización: mantener su voto en contra ya no es perseverancia, es necedad. Lo primero es una virtud humana, lo segundo es un defecto más político que humano.

Hay menos de 90 días para una reivindicación que presente a Rocio Cervantes como la última priista de la legislatura 66, al tiempo.