La aprobación parcial de la reforma electoral nos dejó ver la importancia de los partidos bisagra en el contexto de lo que consideramos un movimiento predominante que ha aparecido en México con la llegada de la 4T al poder.
Recordemos que de acuerdo con Giovanni Sartori los partidos políticos cuentan, es decir, tienen relevancia en un sistema de partidos cuando cumplen con dos reglas: la primera, cuando tienen capacidad de coalición y la segunda, cuando tiene capacidad de chantaje.
En el caso de las democracias modernas hay situaciones en las que no es necesario ser un partido mayoritario para alcanzar relevancia. Hay partidos pequeños o medianos que tienen una importancia estratégica porque pueden contribuir a construir una mayoría. A esos partidos se les llama partidos bisagra porque permite al sistema se mueva hacia un lado o hacia otro.
Y eso ha quedado demostrado en el proceso de aprobación de la reforma constitucional en materia político-electoral desde la primera iniciativa hasta el conocido Plan B.
PRIMER ACTO
En la primera iniciativa elaborada por la Presidencia de la República, los dos partidos aliados de Morena: PT y PVEM se opusieron a ella y no alcanzó la mayoría calificada en el Congreso para su aprobación.
Esto significó un revés importante en la relación entre la presidencia y estos partidos. Basta recordar que, durante el sexenio anterior, el presidente López Obrador enviaba sus iniciativas y no le cambiaban ni una coma, hasta las aprobaban con errores. Esto ya no sucedió con la presidenta Claudia Sheinbaum.
Aunque no lo reconocieron públicamente la presidenta y la comisión encargada de la iniciativa por su conducta aceptaban que había faltado trabajo político para crear consensos con estas fuerzas políticas en la iniciativa de reforma.
SEGUNDO ACTO
En el Plan B ya se aplicaron en realizar más trabajo político con el PT y el PVEM porque incluso hasta tuvieron algunos eventos en donde podía leerse “Respaldo total al Plan B” con los dirigentes de los tres partidos políticos.
Sin embargo, llegado el momento de su votación en comisiones, nuevamente el PT dio a conocer que no respaldaría la modificación del artículo 35 relacionado con la Revocación de Mandato. Así pasó al pleno y se aprobaron los demás cambios, menos el relacionado con el de llevar a cabo la Revocación de mandato en segundo o tercer año de gobierno y que le permitiría a la presidenta ser parte del proceso electoral intermedio.
Algunos de los legisladores del PT dieron a conocer que esa modificación podría generar inestabilidad política y por esa razón, no la respaldaron.
TERCER ACTO
Los principales liderazgos de estos tres partidos aparecieron antes los medios dando muestra de que la alianza se mantenía y que este diferendo no provocaba ninguna división al interior de la 4T.
A final de cuentas se había conseguido la aprobación de la reforma electoral y los dirigentes del PT confirmaron que seguían con la presidenta Claudia Sheinbaum en el 2027 y en el 2030.
Por su parte, la presidenta cargó contra los partidos de oposición (PAN, PRI y MC) porque no habían votado la reforma electoral y que el pueblo se los cobraría en las elecciones. No señaló al PT ni hizo algún comentario sobre su posicionamiento.
¿CÓMO SE LLAMÓ LA OBRA?
En todo este proceso ha quedado evidenciado que el PT tiene la capacidad de chantaje con Morena que es el partido mayoritario; sin embargo, necesita del PT para llevar a cabo reformas constitucionales y lo puede hacer quedar mal como ha sucedido con esta reforma.
No conocemos y es muy probable que no lleguemos a conocer las negociaciones entre sus líderes, pero seguramente en algún momento fueron tensas. Lo que vemos en los hechos es que el Partido del Trabajo envió el mensaje: “con nosotros necesitan sentarse a negociar”.
Y tan importantes son para la 4T que los demás integrantes se esmeraron en mostrar que la alianza se mantiene a pesar de lo que puedan comentar los que la observamos desde el exterior. Algo así como: “aquí no ha pasado, pero que ni empiecen a hablar”.
De esta manera, Morena puede decir que es el canal directo de la voluntad del pueblo, pero en el Congreso es necesario sentarse a establecer un diálogo político con sus propios aliados que se han convertido en partidos políticos relevantes por su capacidad de chantaje. De este tamaño es la importancia de los partidos bisagra.






