Hace una década, en ocasión de la salida del libro El universo o nada de Elena Poniatowska coincidí con la autora en el local de libros de la UNAM en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, FIL. Luego de los saludos protocolarios me dijo:
―Usted que es de Guanajuato seguro sabrá de un rector de la Universidad de su rumbo, que mi marido Guillermo Haro le pidió se sacara el chicle de la boca que mascaba con singular ritmo. Porque de no hacerlo no continuaría con la conferencia que había iniciado ante el grupo de rectores y otras personalidades que lo acompañaban. Así que, aquel distinguido rector de la UG no tuvo más empacho que hacer de tripas corazón: se sacó el chicle con atinado estilo y lo pegó debajo de la mesa―.
Aquel singular objeto deforme quedó pegado en la distinguida mesa de rectores donde, forma parte de la historia nuestra. Tal como aparece también en el Anecdotario político mexicano (B. Costa Amic, 1974) de Antonio Lomelí Garduño quien nos obsequió en curiosas y diversas estampas ―anécdotas, todas sabrosas― donde el lector identificará el buen humor y el optimismo del mexicano.
De la diversidad de personajes que aparecen, los más políticos, un artista y pensador y uno que otro despistado, destacaría sin duda José Aguilar y Maya gobernador del Estado de Guanajuato 1949-1955 también Procurador General de la República quien, con perspicacia, atina el autor en verdad, relata algunas anécdotas:
“(…) Durante su gestión gubernativa era frecuente que recibiera las más peregrinas solicitudes, redactadas por la gente sencilla o cándida, pero de buena fe. He aquí dos tan sorprendentes como risibles, cuyo texto íntegro podrá conocer el lector:
“Sr. Lic. José Aguilar y Maya
Gobernador de Guanajuato.
Ilustre señor Gobernador:
Soy viudo desde hace cuatro años y no encuentro con quién volverme a casar. Las muchachas ya no se fijan en uno y las viejas están cansadas de querer.
Ojalá su mercé diera un Decreto mandando que las viudas se casen con los viudos, porque así no nos quedábamos tan solos y con las meras ganas.
Yo me podría casar con una señora de entre cuarenta o cincuenta años, ya que tengo 74 de edad y todavía estoy capaz de trabajar, pues la difuntita siempre me atendió bien y me dio mis sagrados alimentos a la hora.
Se lo agradeceremos todos los viudos y a la mejor hasta las viudas.
Su humilde servidor
Cayetano Sosa (Rúbrica)”.
“Sr. Lic. José Aguilar y Maya
Gobernador Constitucional.
Guanajuato, Gto.
Respetuoso señor Gobernador:
Seguro de su justicia le dirijo este papel para informarle que durante la revolución que llaman “escobarista” me fue robada mi mujer por unos soldados federales, y ya jamás la volví a ver.
Ahora me he encontrado una buena muchacha que está a dispuesta a casarse conmigo por las dos leyes, pero no tengo para costear los gastos de esas dos bodas. A eso se debe que me dirija a su buena persona solicitando me compense la esposa que perdí, con una ayuda económica para casarme de esta nueva.
Yo creo que es justo que, si los del Gobierno me robaron a mi mujer, el Gobierno me ayude a reponerla. Seguro de su generosidad se ofrece a sus órdenes.
Apolonio Concha (Rúbrica)”.
Ambas curiosas misivas fueron objeto de acuerdo recayendo el siguiente respecto de la primera, mismo que recogió el secretario Particular:
―Contéstele a ese angustiado viudo que se dirija al Congreso del Estado.
Y en cuanto a la segunda carta:
―Diga al señor Concha que como el robo de su mujer fue imputable a tropas federales, según dice, es a la Secretaría de la Defensa Nacional a quien debe dirigir su solicitud.
Y en seguida, comentando festivo a su secretario:
―¡A ver cuánto le manda mi general Olachea!
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El buen humor de José Aguilar y Maya se hace notar. No deja de tomar al toro por los cuernos como en una buena pega. Tal y como consigna, páginas más adelante, el autor del Anecdotario… referido, en “Explicación”. Veamos:
El pintor Manuel Leal interrogó cierta vez al gobernador Aguilar y Maya sobre su preferencia por el whisky, siendo que antaño elogiaba el cognac.
―¡Es que los cognacs que ahora nos llegan de Europa son puras “marranillas” que dañan el hígado y los intestino, mientras que el whisky sólo daña la reputación!―Fue la respuesta.
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Para este fin del sexenio actual bajo la tutela de Diego Sinhue Rodríguez Vallejo qué número de anécdotas no habrá. Una reciente por cierto sucedió hace unos días donde el primer mandatario estatal lloró en ocasión de dar a conocer el rescate de un niño que se tenía por secuestrado. Más allá del sentimiento y las consabidas lágrimas por el lamentable hecho, un conocido periodista político me confió que su acto era más por más porque se le agotaba el tiempo de tener el poder. ―¡No tendrá más ejercicio del poder!―Entonces la nostalgia de lo perdido le invadió el ser.
Así la fiel memoria y los desiertos días.