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La crisis del INE

Ha cimbrado a la política nacional la renuncia de Guadalupe Taddei como consejera presidenta del Consejo General del INE y no es para menos, la situación era insostenible y pone al instituto electoral en una crisis nunca vista desde su creación en 1990.

Ha corrido mucha tinta en el análisis de esta situación. La mayoría de las opiniones haciendo una crítica a Morena como responsable y algunas pocas exculpándola. En particular, se recomienda las reflexiones de Hernán Gómez Bruera y Vanessa Romero, analistas simpatizantes de este movimiento y los escritos de Ciro Murayama y Raúl Trejo Delarbre, críticos de Morena.

Con el propósito de no ser repetitivos, la propuesta en este espacio es revisar las razones por las que el INE se encuentra en su mayor crisis y la forma en que la puede superar.

¿POR QUÉ ESTÁ EN CRISIS EL INE?

El IFE que es el antecesor del INE se creó en 1990 y cuatro años después se llevó a cabo el proceso de ciudadanización de los consejeros. De esta manera, el órgano máximo de dirección quedaría integrado por consejeros ciudadanos.

La legislación electoral y el mismo Instituto siempre han estado a merced de los intereses de los partidos políticos que después de cada elección demandan reformas para contar con condiciones que ellos juzgan equitativas para la competencia electoral; por esa razón, existen varias reformas electorales: 1977, 1987, 1989, 1990, 1993, 1996, 2007, 2014, entre las más relevantes.

El INE siempre ha estado bajo disputa. Anteriormente, existía lo que se denominaba cuotas partidistas, en donde las distintas fuerzas políticas, de acuerdo con su peso electoral, se repartían las consejerías. Por ejemplo, en el 2003 el PAN y el PRI cuando eran la primera y segunda fuerza política se repartieron cinco y cuatro consejerías respectivamente y al PRD lo marginaron. Por esa razón, en la elección de 2006 la izquierda, al acusar fraude electoral, provocó la destitución de Luis Carlos Ugalde que no concluiría su periodo. Posteriormente, vendría un periodo de inestabilidad con el interinato de Andrés Albo Márquez y la conclusión de Leonardo Valdés Zurita.

Ya como INE en el 2014 el consejero presidente sería Lorenzo Córdova que sería muy cuestionado por López Obrador. Al concluir su periodo y estando Morena ya en la presidencia tendría la mayoría, pero no la suficiente para nombrar al nuevo consejero presidente.  Andrés Manuel se negó a negociar con la oposición y el proceso tuvo como salida la insaculación, pero todos los perfiles tenían una cercanía a Morena:  Guadalupe Taddei, Bertha María Alcalde Luján, Guadalupe Álvarez Rascón, Rebeca Becerra Amador y Zircey Bautista Arreola.

Finalmente, fue Guadalupe Taddei la insaculada, pero recibió elogios del entonces presidente López Obrador; la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum y no hubo ningún tipo de cuestionamiento por parte de un líder político o militante de Morena. Después vendría la reforma de 2024 aprobada por Morena que le otorgó facultades para designar y remover funcionarios de primer nivel del Instituto Nacional Electoral sin el consenso del Consejo General. Con ello, se pasó de la colegialidad a la concentración de poder en una sola persona.

A Guadalupe Taddei le tocó ser el árbitro de la elección presidencial de 2024 y de esa mayoría legislativa otorgada a la 4T que dejó muchos cuestionamientos. También, la primera elección judicial caracterizada por los acordeones como fraude y que no tuvo respuesta en el Consejo General.

Todo terminaría con los escándalos de corrupción ventilados en diferentes videos y audios para forzar su renuncia y dejar al INE en la peor crisis de su historia.

Las razones son las siguientes:

  1. a) El Consejo General se queda sin su presidenta que presenta su renuncia cuando parecía que se mantendría en el cargo contra viento y marea.

Aunque se ha nombrado a una consejera presidenta suplente, sabe que su periodo será muy corto y prácticamente se dedicará a recoger los platos rotos. En sus primeras declaraciones ha señalado que recuperará la colegialidad del Consejo Electoral, pero eso no significa más eficiencia sino más consenso y eso puede retardar las decisiones.

  1. b) Con Taddei se han ido y se irán los funcionarios de primer nivel vinculados a ella y eso significa retomar actividades que llevarán tiempo y que también, implicará riesgos.

Se vienen auditorías, revisión de contratos y evaluación de personal. Muchas decisiones tomadas por estos funcionarios de primer nivel se echarán para atrás y habrá que volver a empezar.

Al recuperar la colegialidad del Consejo General, los consejeros se involucrarán de nueva cuenta en diferentes procesos y también surgirán tensiones.

  1. c) Todo lo anterior se empata con un proceso electoral que ya inicio y que también demandará su atención, sus capacidades y sus decisiones.

No será fácil lidiar con una renovación interna y ser autoridad en una elección intermedia.

  1. d) El INE no estará exento de los intereses políticos de los partidos y eso lo veremos desde la consejera presidenta suplente.

Por lo menos, los partidos le exigirán que aplique la ley a sus adversarios y ahí nos perderemos en eternas discusiones.

  1. e) Y lo más importante, el INE ha quedado evidenciado ante la ciudadanía que se puede corromper y que se puede extraviar, es decir, que puede perder la confianza de los ciudadanos.

Es verdad que mantiene una estructura profesional con mucha experiencia, pero si desde la cima existen intereses ocultos podemos seguir viendo cosas que ya no veíamos.

¿CÓMO PODRÁ SUPERAR ESTA CRISIS?

Para situaciones como estas no hay caminos trazados ni recetas puntuales; sin embargo, para superar estas crisis la consejera presidenta tendrá que recuperar la colegialidad del instituto y sacar a la luz pública los errores y actos de corrupción.

Para la nueva consejera presidenta será necesario el consenso de los partidos políticos, si es que han aprendido la lección. No basta que un grupo mayoritario se imponga, al contrario, no es garantía de nada.

Ese consenso, naturalmente, no será sencillo, pero sí será necesario para contar con un árbitro aceptado por todas las fuerzas políticas.

Tampoco no nos podemos engañar, ese consenso tendría que venir desde de la presidencia. Es decir, será la presidenta Claudia Sheinbaum quien tenga que aceptar dar este paso para la designación de la nueva consejera presidenta.

Lo anterior es muy importante si consideramos que le corresponderá estar al frente del INE para la elección presidencial de 2030 y ahí la presidenta tendrá que tomar la decisión de cómo quiere pasar a la historia: como la líder que hizo posible superar esta crisis o la que prefirió mantener el predominio de su movimiento.

Hay que puntualizar que no es parte de la 4T la negociación con los partidos de oposición, no lo hizo el presidente Andrés Manuel y no la ha hecho la presidente Claudia, pero las circunstancias lo requieren; aunque no es obligatorio.

Por último, para superar esta crisis tendrá que darse reversa a las leyes que le permitieron a Taddei concentrar tanto poder sin ningún contrapeso y aprender de ello.