La ciencia como el fútbol: sabe jugar, servir, anotar y ganar

León, Gto., 30 de junio de 2025.- El auditorio de La Salle Bajío estaba lleno de personas, pero sobre todo de expectativas, de almas. Había un murmullo eléctrico, como cuando el balón rueda hacia el círculo central y nadie sabe qué va a pasar, pero todos intuyen que será algo grande. Y ahí, en medio de esa marea cálida, apareció el doctor —el doctor de verdad— Jesús Montesano,
sereno, casi silencioso, pero con la mirada de quien trae bajo el brazo no sólo un libro, sino una forma de ver el futbol.

Montesano habló, y la sala se fue acomodando en torno a sus palabras.
El mensaje era simple y a la vez revolucionario: para crear futbolistas de élite no basta la intuición; se necesita ciencia, método, cuerpo, mente y alma alineados con la precisión de un pase filtrado.

“En Europa”, dijo con calma quirúrgica, “la mayoría de los equipos incorpora psicólogo, ortopedista, medicina del deporte, nutriólogo de alto rendimiento, preparador físico y cuerpo técnico”.
Pausa.
“En México… sólo unos cinco. No diré cuáles”.
La frase cayó como un balón que rebota fuerte contra el travesaño: todos la sintieron.

Habló entonces de estadísticas, análisis, planificación… y lo hizo con la convicción de quien ha visto que ese enfoque funciona, que no es teoría sino músculo.

José Antonio García, ex Pumas, tomó luego el micrófono con esa honestidad que sólo dan los años de vestidor.
“Este libro es una guía real, para profesionales y para familias. Si lo hubiera tenido antes, quizá mi camino habría sido distinto… quizá mejor”.
Y hubo un silencio, pequeño pero significativo, porque todos entendieron que ahí había verdad.

El editor, Adrián Martínez, añadió que Montesano no viene sólo del futbol:
viene de la ciencia, de la filosofía, de las artes, de la gestión, de ese territorio donde todo parece desconectado hasta que alguien —como él— lo une y lo convierte en una brújula para otros.

El moderador, Claudio Sergio Romero Borja, habló con el privilegio del que ha visto el proceso desde adentro.
Contó que el libro es honesto porque nace de una práctica real: la formación del hijo del autor, Jesús, que llegó a ser profesional y seleccionado nacional siguiendo esos mismos principios.

Al final, cuando se abrió el turno de preguntas y más tarde la firma de libros, ocurrió algo que ningún argumento académico puede producir por sí solo: la gente se formó, larga, larguísima, como si el libro llevara dentro una promesa íntima.
Y quizá sí: la promesa de que el futbol, cuando se toma en serio y se estudia como se merece, puede ser también una escuela para la vida.

La tarde terminó, pero la sensación quedó: la de haber presenciado no sólo una presentación, sino el nacimiento de una guía que quiere —y puede— cambiar la forma de formar futbolistas.