La batalla campal de la Reforma Electoral

Francisco Meza
Francisco Meza pluma Platino News

Nos encontramos en el cenit de la disputa por la Reforma Electoral en nuestro país. No se busca resolver diferencias ni muchos menos encontrar coincidencias, prácticamente estamos en la lucha por ganar el debate público.

Se discute poco el fondo de la reforma y más bien, se da un intercambio de señalamientos entre el oficialismo y la oposición. No hay mesas de diálogo o foros de discusión sino una guerra de declaraciones y contenido en las redes sociales. La Reforma Electoral se ha convertido en la batalla campal de la política, no sabemos si se trata de una cortina humo o la batalla decisiva para el 2024. El caso es que los políticos afinan sus discursos y miden fuerzas para salir con la victoria.

Revisemos las posiciones y los excesos de cada una de las principales posiciones.

EL EMPEÑO DEL PRESIDENTE

El presidente Andrés Manuel no quitó el dedo del renglón y mantuvo su iniciativa de Reforma Electoral a pesar de no contar con la mayoría suficiente en el Congreso de la Unión. Su Secretario de Gobernación ha mantenido viva la posibilidad de su aprobación con el respaldo de legisladores del PRI y hasta del PAN.

La discusión se ha centrado en el INE. El Ejecutivo Federal y sus aliados han sostenido que es parcial y protege los intereses de los potentados. En razón a ello, es importante que los consejeros no los designen los partidos sino sean directamente elegidos por el pueblo. Recuerdan cuando a ellos los trataron de manera parcial en las elecciones de 2006 y 2012.

Particularmente ha sido insistente el presidente que durante sus conferencias ha arremetido contra el INE y los políticos de oposición. Se debe reconocer que ha tenido excesos cuando los ha llamado: “En su mayoría son hipócritas, clasistas y racistas”. Un pronunciamiento de esta naturaleza hecho por cualquier expresidente hubiera significado la exigencia de su renuncia inmediata.

La actitud del presidente ha tenido varias lecturas que es imposible abordar en esta columna; sin embargo, se debe hacer notar que las formas desdibujan la imagen de líder social, pacifista y demócrata que busca proyectar como Jefe de Estado de este país.

LA RESPUESTA DE LA OPOSICIÓN

Los partidos de oposición se han mantenido en contra de la iniciativa en lo que podríamos considerar en la batalla política más importante contra el presidente y sus aliados, sabedores de que no tienen los votos suficientes en ninguna de las cámaras.

Políticos, partidos y organizaciones civiles opositores se han agrupado bajo el lema: #ElINENoSeToca considerando que esta institución es parte de los avances democráticos de México. Acusan al presidente de buscar someter al órgano electoral para las elecciones de 2024 y de regresar a un sistema controlado por el gobierno.

La principal incógnita se encontraba en el PRI porque en otras iniciativas han terminado votando junto con Morena. Hasta el momento el dirigente Alejandro Moreno ha declarado que no respaldarán la iniciativa.

Como parte de esta batalla se ha convocado a una marcha para el 13 de noviembre en defensa del INE. Participarán militantes de los partidos del PAN, PRI, PRD e integrantes de organizaciones como [email protected] por México. Se tratará de la primera convocatoria nacional de la oposición de esta naturaleza y sentará un precedente con muchas interpretaciones.

PONDERACIÓN

Con todo lo anterior, se pueden ofrecer las siguientes conclusiones considerando siempre su apreciable opinión:

– La Reforma Electoral ha nacido envenenada y dejará inconformes en su camino. Independientemente de que se apruebe o no, será una reforma que sembrará el encono político en el país. No es menor cosa, si consideramos que ya nos encontramos en plena competencia electoral y servirá de excusa para todo tipo de señalamientos.

– Naturalmente, los tiempos no son los propicios para la Reforma Electoral cuando queda poco tiempo para que inicie el proceso electoral (septiembre de 2023) y no es lo más común que sea el propio gobierno el que impulse la iniciativa. Anteriores reformas provenían de la presión de la oposición. Lo anterior, no tiene sentido más que en la lógica del presidente y a cuatros años de su gobierno y resultados es inevitable que sea motivo de preocupación. Es decir, los mexicanos ya tenemos la experiencia de cuando habla de austeridad o elección por parte del pueblo y no son pocos los casos de decepción.

– El presidente lleva una cierta ventaja porque su iniciativa y su actual discusión pública están conforme a su estrategia de polarización de donde suele salir airoso, y además, de contar con un respaldo considerable de simpatizantes; sin embargo, no deja de existir un riesgo en que le sea contraproducente.

– En el caso de los opositores tienen por delante la mejor oportunidad para encauzar a los ciudadanos inconformes y desencantados. Sobre todo, considerando que tienen la posibilidad de conformar un bloque legislativo que impida la reforma. Ahora, también tienen que dar la batalla en el debate público en donde han faltado ideas frescas y que logren ser cercanas a la sociedad.

– La batalla se anuncia cruel y puede dar giros inesperados porque los actores políticos siempre están sopesando los pros y los contras de lo que enfrentan. Por lo pronto, el próximo domingo 13 de noviembre podremos hacer un corte de las primeras escaramuzas y si se mantienen en la batalla.