Cada Presidente de la República en México, desde hace muchos años, ha tenido un hombre fuerte, de toda su confianza, cercano a ellos, que les “habló al oído”, que fue el más influyente durante sus seis años de ejercicio en el poder.
Bueno pues en el sexenio muy polémico que terminó en el año 2024, apenas casi un año y medio, a cargo de Andrés Manuel López Obrador, surge o se revela en una versión de un libro recién editado que salió apenas a la luz pública, que un personaje miembro del gabinete de AMLO, ejerció este papel de confidente e influyente durante ese periodo y se identificó como Jesús Ramírez Cuevas, quien fungió como vocero oficial o responsable de Comunicación Social de la Presidencia de la República.
Esta situación se descubre o se da a conocer a través del libro intitulado “Ni Venganza, ni Perdón” bajo la autoría de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menendez, en la Editorial Planeta. Y para que los amables lectores lo ubiquen, se localiza el tema entre las páginas 210 y 223. En estas páginas se refieren los autores a dos grandes rubros; uno sobre la gran influencia de Jesús Ramírez, insinuando hasta manipulación sobre AMLO, y otro, la gran corrupción que se desplegó en favor de intereses personales y de grupo, como el Decreto sobre la Cía. De Luz y Fuerza del Centro y del llamado “huachicol fiscal”. Ya lo leerán.
Recordemos que Peña Nieto contó con tres hombres de absoluta confianza y sus cercanos consejeros, José Antonio Meade, Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong, aunque se mencionó insistentemente como principal a Luis Videgaray.
Felipe Calderón Hinojosa tuvo en su cercanía y esmerado consejero, asesor, secretario de toda su seguridad y amistad, a Juan Camilo Mouriño, Genaro García Luna, su propia esposa Margarita Zavala y quizá Ernesto Cordero Arroyo, después de la muerte de Juan Camilo.
Vicente Fox, tuvo sin duda alguna la más influyente, consejera, cercana y la única de toda su intimidad lo fue Martha Sahagún, y en cierta medida Ramón Martín Huerta hasta su muerte en 2005 y Ramón Muñoz en su último tramo.
Para Ernesto Zedillo Ponce de León, un Presidente de transición y para muchos el último mejor de la era priista, sus hombres más cercanos y en quienes confió lo fueron sin lugar a dudas Liébano Sáenz, Secretario Particular, pero también trascendieron sobre todo en lo económico, José Ángel Gurría y Guillermo Ortiz Martínez.
Enseguida, tenemos al ícono de los más emblemáticos influyentes y consejero de presidentes y gobernantes de la era moderna, que sin duda marcó el símbolo o el mejor ejemplo durante el sexenio de 1988 a 1994, bajo la titularidad del Ejecutivo Federal de Carlos Salinas de Gortari. Me refiero a JOSÉ MARÍA CÓRDOBA MONTOYA, quien llegó a ser comparado con dos personajes históricos representantes de la intriga política, oscuros, ocultos, considerados hasta diabólicos como el Cardenal Richelieu (1585-1642), o el monje ruso Gregorio Rasputín (1872-1916).
Sin saber a ciencia cierta cómo llegó o de dónde salió Córdoba Montoya apareciendo ya al lado de Salinas de Gortari, hablándole al oído, en las oficinas presidenciales, la verdad es que era un hombre respetado o temido (¿?), por todo lo que sabía, decidía y ejecutaba a nombre del Presidente. Se le mencionaba como “El Francés”, “El Doctor” o “El Fouché”, aunque a “sotto voce”, por su origen, nacido en el país galo y traído a México por diferentes circunstancias por Guillermo Ortíz Martínez desde la Universidad de Stanford donde se conocieron.
Quien llegó a disputarle esa posición privilegiada ante Salinas de Gortari fue Manuel Camacho Solís, pero éste nunca lo logró superar, tan así que el propio Córdoba, se dijo, influyó para que no fuera el escogido como candidato sucesor y apoyó a Colosio Murrieta. Además creó un exclusivo grupo político cercano a él, con el propio Colosio, con Ernesto Zedillo, con Luis Téllez Kuenzler y otros, para poder repeler a Camacho Solís, un verdadero tiburón a quien logró vencer.
Desde la oficina de Coordinación de la Presidencia de la República, definitivamente controlaba todo; economía, agropecuario, bienestar social, política exterior y seguridad nacional, según trascendía en la opinión pública.
Respetuoso y cuidadoso de las formas, siempre desmentía los rumores de su influencia o inclusive el de suplantar al propio Salinas, sino que afirmaba que solo cuidaba se cumplieran cabalmente las órdenes del mandatario. Desde 1994 permaneció lejos y ya no se supo más públicamente de él.
En cambio, Jesús Ramírez Cuevas, sigue vigente y ahora continúa con la Presidenta Claudia Sheinbaum, aunque en un cargo diferente. ¿Será realidad o fantasía tanto que se dice de estos actores políticos? Usted juzgue amable lector.





