La educación es el motor que mueve el desarrollo de toda sociedad. La sociedad mexicana, no es la excepción. De ahí, la importancia que reviste la inteligencia artificial (IA por sus siglas) como una herramienta tecnológica disruptiva en el campo de la educación para la enseñanza aprendizaje en estos nuevos tiempos a favor de la humanidad −sin menoscabo de los aspectos negativos o adversos que están latentes como la discriminación y vulneración de los derechos humanos propiciada por los desarrolladores y programadores de algoritmos de la IA−, principalmente, para la personalización del aprendizaje y optimización de procesos educativos, en virtud de que la educación tiene por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; además de ser un derecho social, humano, fundamental y precondición para que las personas puedan adquirir, actualizar, completar y ampliar conocimientos, capacidades, habilidades y aptitudes que permitan su desarrollo personal y profesional; aspirar al logro de otros derechos debido a que la educación constituye una materia concurrente, tanto para el gobierno federal como de los 32 gobiernos estatales y 2478 municipales, que la posicionan como estratégica para las administraciones públicas, brazos ejecutores del gobierno que pueden incidir con la formulación, implementación, ejecución y supervisión de políticas públicas efectivas y eficientes en el desarrollo social del Estado mexicano.
Las transiciones de los lenguajes oral y escritural a digital denotan la evolución hacia las sociedades digitales, fundamentalmente, en lo que se ha denominado la Sociedad de la Información y el Conocimiento (SIC) en el marco de la Cuarta Revolución Industrial (4.0), con su aceleración durante la pandemia del Covid-19 por el crecimiento del número de usuarios de internet y el nacimiento de la IA generativa y adaptativa como eje central, cuyas aplicaciones en la actualidad se manifiestan en tutoría personalizada, evaluación automatizada y gestión administrativa.
Entre los retos actuales que enfrenta la digitalización de la educación destacan: la regulación con ética para evitar los sesgos algorítmicos, proteger los datos y garantizar la transparencia en el uso de IA; la formación docente a través de la capacitación continúa para integrar herramientas de manera crítica y pedagógica; reducir la brecha digital, es decir, la desigualdad en acceso a infraestructura tecnológica y conectividad; reducir la dependencia tecnológica para evitar el riesgo de sustituir procesos pedagógicos humanos por automatización excesiva; mantener la calidad y evaluación de la educación sin que la IA reduzca el aprendizaje y mantenga estándares académicos. Para ello, se requiere implementar metodologías emergentes para garantizar un aprendizaje adaptativo, en donde los sistemas ajusten contenidos y ritmos según el desempeño del estudiante; con una educación híbrida y multimodal, es decir, flexible de presencialidad y virtualidad; gamificación con IA que parta de experiencias interactivas que ajusten retos en tiempo real; uso de datos para retroalimentación inmediata y toma de decisiones pedagógicas; aprendizaje basado en proyectos apoyados en IA para personalizar itinerarios.
Ante este panorama se requieren tutorías personalizadas, en donde la IA como asistente adapte explicaciones y ejercicios al nivel del estudiante; optimización administrativa, esto es, automatización de tareas repetitivas; detención temprana de dificultades con algoritmos que identifiquen patrones de riesgo académico; y currículum dinámicos con planes de estudio ajustados a contextos locales y necesidades individuales, como lo plantea el Centro de Estudios Superiores Navales de la Secretaria de Marina-Armada de México, en donde estaré este viernes para intercambiar ideas y explorar posibles líneas de colaboración que nos permitan fortalecer las capacidades institucionales frente a las demandas tecnológicas actuales y, de ser posible, converger en nuevos proyectos institucionales como la Estrategia Nacional de Seguridad Pública 2024-2030, que reconoce la necesidad de la prospectiva; sin embargo, no la integra plenamente para el análisis de escenarios futuros, menos aún, utilizando la IA con rigor metodológico y técnicas prospectivas para la elaboración de políticas públicas en este rubro.
Sin duda, la institución pionera en posdoctorados de IA es el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) que, bajo la notable coordinación del Dr. Eber Omar Betanzos Torres, llevó a cabo el Primer Posdoctorado en Inteligencia Artificial para la Administración Pública, quién se perfila para suceder al Dr. Luis Miguel Martínez Anzures, actual presidente del Consejo Directivo del INAP.
¡Enhorabuena!




