Una de las realidades más dolorosas de nuestra comunidad es la violencia familiar, la que se suscita en el entorno del hogar, de las personas más cercanas, de quienes deberían ser el primer escudo para la protección de niñas, niños, adolescentes y mujeres. Esta violencia daña la integridad física, la libertad sexual, la salud emocional, el patrimonio y en los casos más extremos, la vida misma de las víctimas; no hay palabras para describir el dolor y el daño que miles de personas sufren diariamente, y las consecuencias que en su vida y en nuestra comunidad se dan derivado de esta conducta.
En nuestro Municipio, la violencia familiar es uno de los principales motivos de llamada al 9-1-1, tan sólo en el año 2025 se recibieron 43,245 llamadas reportando esta conducta, sin embargo, al arribar los elementos de Policía, sólo 74 personas fueron llevadas para ser puestas a disposición del Ministerio Público; como un dato complementario, en ese mismo año 2025 se reportaron por parte de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Guanajuato al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública un total de 2,896 carpetas de investigación iniciadas por el delito de Violencia Familiar.
En seguimiento del párrafo anterior, en un inmenso volumen, al arribar los elementos de Policía no son recibidos por las personas en los domicilios, o estas rechazan la intervención, no permitiendo una mayor acción.
Sin duda sigue siendo un delito que se hunde en el mar de la cifra negra, y aun así, sabedores de la gran necesidad e importancia del tema, se han creado sistemas diseñados para la atención de las víctimas, como la Fiscalía Especializada en Investigación de Delitos Cometidos en Contra de Mujeres por Razones de Género (FEIDEM)en la Fiscalía Estatal o el Centro de Justicia de las Mujeres. El Instituto Municipal de las Mujeres de León cuenta con una amplia gama de servicios de apoyo y atención a la violencia, desde atención en crisis (075), hasta módulos móviles, convenios con empresas para primera respuesta, y personal especializado. Asimismo, León cuenta con una Procuraduría Auxiliar de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, que acompaña a los mismos en todos los ámbitos de su protección.
Estos sistemas siguen siendo insuficientes para atender un problema tan profundo, y hay una deuda pendiente indudable, misma que visibilizó la declaración de alerta de género en nuestro Estado y nuestra Ciudad en 2024, pero ahora planteo lo que le dio origen y título a esta columna, ¿y qué hacemos con los hombres que generaron la violencia?
De inicio, quienes son detenidos tanto por la Policía de León, como por los agentes de investigación de la Fiscalía Estatal, son puestos a disposición del Ministerio Público, quien determina si judicializa o no la investigación, posteriormente inician su proceso ante un Juez, y puede recibir una pena privativa de libertad o la libertad con medidas cautelares, así como el pago de los daños físicos y terapéuticos demostrados en el proceso, además de la obligación de tomar terapia psicológica como hombre generador de violencia.
Sin embargo, no hay otra forma de atención a estos hombres, y no se trata de victimizarlos, sin duda el ideario colectivo coincide en que no hay castigo que les alcance, sin embargo, estaríamos dejando de lado un gran pendiente: la necesidad de sensibilizarlos sobre que su violencia no es normal ni aceptable, así como profundizar en un proceso terapéutico que atenúe ese camino que han tenido no solo para resolver las diferencias con su familia sino en general en sus interacciones, la violencia.
Sea cual sea el castigo, sin un proceso de cambio, estaríamos dejando a una persona que no ha entendido del todo que lo llevo a este punto, y puede repetir su conducta en sus interacciones siguientes; es por ello que, en la Secretaría de Seguridad, Prevención y Protección Ciudadana, a través de la Dirección General de Prevención del Delito, se creó el proyecto de “Hombres Sanando Entornos”.
Para ellos nos apoyamos en el Mtro. Juan Manuel Cisneros Salazar, actualmente Coord. del Centro de Intervención de Psicología Aplicada al Servicio de la Comunidad de la Universidad de Guanajuato, quien cuenta con amplia experiencia en la atención de hombres violentos; él nos apoyó para la generación de un taller de corta duración que permite la identificación y sensibilización de la violencia en los hombres; mediante este los participantes encuentran un espacio seguro para analizar los factores que inciden en su conceptualización de la violencia, lo que los afecta y genera conductas de riesgo y de violencia. Este taller se ha llevado hasta el momento con hombres detenidos por participar en cualquier falta administrativa relacionada con violencia, y de acuerdo a lo manifestado por los participantes, es un espacio valioso que les permite expresarse como no lo pueden hacer en ningún otro lado, entienden que los llevo a ese momento violento y les hace buscar otro abordamiento de lo que viven.
Este modelo se piloteo a finales de 2023 con 15 participantes, durante el año 2024 se buscó que este taller se realizara con apoyos del entonces FIDESEG, pero no fue posible por los cambios. Durante 2025 lo realizamos con apoyo de jóvenes estudiantes, llevando a cabo 36 talleres con 195 participantes. En lo que llevamos de 2026, hemos realizado 9 talleres con 40 asistentes, y buscamos que ahora, mediante Tocando Corazones, se pueda expandir el modelo, realizando este taller no solo con hombres detenidos, sino llevándolo a las fábricas, Delegaciones del Municipio y escuelas, pero además, desarrollando el modelo terapéutico de seguimiento, es decir, que no se quede en un solo taller, sino que la personas interesadas tenga la oportunidad, en un lugar cercano a su casa, de iniciar un proceso de mayor duración e impacto.
Así, se tiene planeado que pasemos de 36 talleres a 320 talleres de sensibilización, además de 2 grupos en 7 ubicaciones simultáneas para atención de largo aliento, que se traduce en 84 sesiones terapéuticas de seguimiento. Con este esquema se espera llegar a más de 3,000 hombres participantes.
Este modelo es una oportunidad que no se tiene habitualmente para los hombres de hablar sin pena, temor o prejuicio, de romper el modelo social que le dice que se reprima, y de encontrar y buscar sanar aquello que lo llevo a ser una amenaza para sí mismo y sus seres queridos, queremos que más leoneses tengan esta posibilidad, el beneficio es para todos, y creo que además es una forma de complementar el cambio generacional que la búsqueda de la paz implica, que todos sean participes del mismo, pues no hay nadie que sobre en buscar hacer el dolor evitable.





