Guanajuato, Gto., 1 de junio de 2026.- Guanajuato ha comenzado a reescribir con fuerza su narrativa económica y regional. Tras consolidar prácticamente el 50% de su ambiciosa meta sexenal de atracción de inversiones en menos de dos años, el estado ha dado un golpe de timón estratégico: ya no solo busca albergar grandes líneas de producción o naves de ensamblaje masivo.
La nueva directriz de la Secretaría de Economía estatal apunta a elevar radicalmente el valor agregado y el contenido tecnológico en el Bajío mediante el establecimiento de Centros de Innovación y Desarrollo (I+D) de firmas globales.
Esta evolución quedó de manifiesto durante la reciente gira de trabajo por Japón, un mercado clave donde se amarraron acuerdos con empresas especializadas en semiconductores, electromovilidad y componentes de alta precisión. El reto inmediato, sin embargo, es mayúsculo: integrar con éxito el talento local en las cadenas globales de diseño y patentes.
Para lograrlo, las universidades públicas y los centros de investigación de la región aceleran la actualización de sus planes de estudio, enfocándose en la formación especializada en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Ya no se trata únicamente de operar de manera eficiente la maquinaria del mañana, sino de idearla, diseñarla y programarla desde el suelo guanajuatense.
Con este viraje, el estado transita formalmente de la manufactura tradicional a la mentefactura, blindando su competitividad a largo plazo frente a las exigencias de la industria 4.0.



