El 5 de mayo próximo pasado nos despertamos con la agradable noticia del Arzobispo Jaime Calderón Calderón de esta Diócesis, informando que el Papa León XIV nombró a dos Obispos Auxiliares para esta grey católica, cuyas designaciones fueron en favor de los presbíteros Rubén De la Cruz Martínez y Ramón Orozco Muñoz (Periódico A.M. Secc. A. Primera Plana 05/05/2026).
Desde hace diez años que se había jubilado el único Obispo Auxiliar que había tenido León, como lo fue Don Juan Frausto Pallares, y según este medio informativo “durante el gobierno del segundo Arzobispo de León Alfonso Cortés Contreras, nunca solicitó un obispo auxiliar”. Comenta también el reportero José T. Méndez Valadez, que cuando se le preguntaba sobre propuestas o nombramientos de nuevos obispos, el Arzobispo Cortés Contreras guardaba silencio y evadía el tema, dejando esos vacíos y falta de promoción para ascensos a los sacerdotes más destacados y esforzados de esta Arquidiócesis, lo cual comentamos en estas mismas páginas cuando renunció este prelado (La Santa Sede olvida a León. Periódico A.M. 08/01/2023).
Ahora bien, era indudable que para la designación de obispos ya fuera para la propia diócesis o para promover hacia otras a los sacerdote con merecimientos para ello que se encontraren activos en León, era menester que el Arzobispo local lo solicitara e hiciera las propuestas directamente a la Santa Sede con intercesión del Nuncio Apostólico en funciones, como en este caso Joseph Spiteri, como lo ha explicado Mons. Jaime Calderón, como un proceso que llevó tiempo para lograrlo, desde que lo solicitó cuando llegó en el año 2024 y comprendió que no le alcanzaba el tiempo para atender a una diócesis de grandes dimensiones tanto en población como en extensión, y con gran número de religiosos, 380 presbíteros y 650 monjas de diversas Congregaciones.
Explica Mons. Calderón que el proceso inició con diversas consultas en la localidad y luego con el Nuncio Apostólico; despues tuvo que realizar un estudio y entregarlo a la Santa Sede para justificar la necesidad de obispos auxiliares y despues de ello con la solicitud y los estudios pertienentes esperar la respuesta del Vaticano, recibiendola desde diciembre de 2024, en vísperas del festejo de la Virgen de Guadalupe, por el propio Papa Francisco quien autorizó el nombramiento de dos obispos auxiliares; pero luego vino la siguiente etapa para proponer dos ternas para cada obispado auxiliar, y fue asi como envió los nombres, currícula, trayectoria y demás datos y recomendaciones compiladas de seis personajes que podían ser elegidos “por su testimonio de vida y por su trabajo pastoral”. Por lo que en seguida se inició una investigación muy larga y, si bien, no secreta, si con mucha discreción para que los seis propuestos fueran evaluados y analizados.
No olvidemos que en abril del 2025, hace poco más de un año, falleció el Papa Francisco y luego se eligió al Papa León XIV, por lo que el proceso de selección para los dos obispos auxiliares presentó algunos contratiempos; no obstante, por fin el lunes 4 de mayo se publicó en el diario L’Osservatore Romano los nombramientos de los nuevos obispos auxiliares. Por ello, se alista la ordenación de ambos Obispos, probablemente para el mes de julio próximo en un acto solemne pero a la vez de fiesta popular con los católicos de la región que son aproximadamente el 90% de la población de casi tres millones.
Resulta pertinente con todos estos antecedentes recalcar a los amables lectores, que los pasos a seguir para este tipo de impulsos y estímulos, sobre todo en el sector religioso son tardados, por lo delicado de las decisiones cupulares, por ello deben iniciarse con tiempo y oportunidad, pero más que nada con la voluntad y visión de futuro para el entreveramiento generacional que vaya escalando y sean ejemplo para los sacerdotes que van en camino y en esa aspiración religiosa; por ello no nos explicamos aún cual fue el punto, motivo o causa de la inacción, atonía, apatía o indiferencia que mostró el Arzobispo anterior Alfonso Cortés Contreras en relación con el gran equipo de trabajo que tenía; pues pese a ello, gustaba de molestar inexplicablemente, según nos dimos cuenta, cambiándolos constantemente de Parroquias o de los templos asignados, causando inquietud y desazón entre los feligreses de las distintas zonas ya acostumbrados y adaptados a determinados sacerdotes; pero además hay párrocos muy brillantes, sobresalientes y destacados, que como lo habíamos señalado en este espacio hace tres años, pudieron haber sido impulsados a otras latitudes del país como obispos, para que fueran ejemplo de la vocación sacerdotal que sí reconoce a los más esforzados y valiera como ejemplo a su carrea y trabajo en la Iglesia Católica; y fue asi como nos referimos en aquel entonces a tres sacerdotes muy queridos y reconocidos en León, como lo son Fidel Hernández, Juan Rodríguez y Salomé Lemus, a quienes no olvidamos.
En fin, con las explicaciones de este proceso que tuvo a bien difundir el Arzobispo Jaime Calderón, nos queda claro que la Santa Sede no olvidó a la grey católica leonesa, sino que no hubo propuestas ni iniciativas por parte de su antecesor, dejando trunca y desenlazada una genereación de sacerdotes que en su momento no fueron incentivados.
Vendrán nuevos grupos de sacerdotes más jóvenes que ya empezamos a distinguir, identificar y a observar aquí en León.



