Fiscalía General de la República: Tres Apuntes

El jueves 27 de noviembre fue un día muy largo por el compás de espera que significó la salida del Fiscal General de la República: Alejandro Gertz Manero. Que marcará el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum para bien o para mal. Eso no es posible adelantarlo.

Solamente, sobre este acontecimiento tenemos que destacar tres apuntes que no son favorables y que más bien son indicadores del tamaño de las expectativas de este cambio.

LAS FORMAS

La forma en la que se llevó a cabo dejó ver que se trató de una operación para forzar la renuncia del fiscal y deja a todos mal parados.

En primera instancia, a la presidenta que previamente había declarado que no estaba al tanto de la renuncia del Gertz Manero, pero tenía una carta del senado que estaban analizando y posteriormente, aceptó que le había ofrecido una embajada.

Al líder de los senadores morenistas, Adán Augusto y los propios senadores de la 4T que acudieron al recinto legislativo con conocimiento del asunto a tratar, pero que lo escondieron en el orden del día y no permitieron la intervención de legisladores de oposición ni el trabajo de los medios de comunicación. Se confabularon y actuaron siguiendo la línea desde arriba.

El propio fiscal que no apareció en ningún momento y que se resistió hasta el último momento a presentar su renuncia. Sorprendió a todos que la primera línea de su carta señalara que la presidenta le había propuesto como embajador que se ha convertido en el premio de consolación a los que entregan más poder a la 4T.

Por último, todo sucedió conforme a lo informado por periodistas como Mario Maldonado de que la presidenta iba por el control de la FGR por las filtraciones que dejaban al descubierto los actos de corrupción del movimiento en el poder. Como se dice en la jerga deportiva: “cantada vale doble” y muestra las grietas de la 4T.

GERTZ MANERO

La salida forzada de Alejandro Gertz Manero marcó el fin de la primera etapa de la Fiscalía General de la República que nacería en diciembre de 2018 al desaparecer la Procuraduría General de la República.

Gertz Manero fue nombrado por el senado: Fiscal General de la República por la propuesta del presidente López Obrador por un periodo de 9 años, hasta el 2028; sin embargo, solamente cumplió 6. La oposición lo consideró demasiado cercano a presidente Andrés Manuel; por lo que, fue denominado “El Fiscal Carnal”.

Alejandro Gertz se vio envuelto en varios escándalos entre ellos está su participación en la Universidad de las Américas y su posterior investigación sobre la familia Jenkins de Landa, pero el más notable fue el caso de Alejandra Cuevas acusada por el delito de homicidio por omisión de su hermano Federico Gertz que la tuvo en prisión por más de un año.

También dejó al descubierto importantes casos de corrupción que no llegaron a cerrarse totalmente como lo fueron: el caso Sherer Ibarra, el huachicol fiscal, La Barredora y Raúl Rocha Cantú.

Así que termina su gestión con más dudas que reconocimientos en una de las instituciones claves para justicia en este país lacerado por la violencia y el delito.

ERNESTINA GODOY

Por si esto no fuera poco para dejarnos en la desesperanza, quien apunta a convertirse en la próxima fiscal: Ernestina Godoy, deja un mensaje muy claro de alineación a la presidencia.

Fue la última Procuradora de la Ciudad de México de 2018 a 2020 y la primera Fiscal de Justicia de 2020 a 2024. Buscó mantenerse por otro periodo (2024-2028), pero no lo consiguió al no contar con el 66% de los votos del Congreso de la Ciudad de México.

Se le cuestionaron entre cosas el nivel de impunidad, denuncias de persecución y uso político de la fiscalía. Es probable que se puedan discutir varios aspectos; por esa razón, dejemos esto de lado momentáneamente.

Es más claro que fue fundadora de Morena, diputada local y coordinadora de la bancada, diputada federal, senadora por Morena después de que no consiguió la ratificación en la fiscalía y consejera jurídica de la presidenta. Es inocultable su cercanía y militancia con esta fuerza política que compromete seriamente su autonomía en la Fiscalía General de la República.

CONCLUSIÓN

Estos tres apuntes nos indican que la presidenta se anota una victoria importante al interior de su movimiento que le permitirá una coordinación más estrecha entre la fiscalía, la secretaría de seguridad y las fuerzas armadas, pero eso no traduce automáticamente en mayor seguridad y justicia.

Eso todavía está por verse; por lo pronto, un indicador serán los casos abiertos: su seguimiento y su posible conclusión. Veremos si la justicia llega hasta las últimas consecuencias.