La Feria Estatal de León atraviesa un cisma que nadie puede minimizar. El Gobierno de la Gente, de Libia Dennise García Muñoz Ledo, decidió cambiar las reglas: para 2027 ya no entregará recursos directamente al Patronato y, en su lugar, contratará cuatro o cinco conciertos para el Foro de la Gente. Se acabó, al menos por ahora, el cheque abierto.
El contraste es contundente: en 2025 el Estado aportó 220 millones de pesos; para 2026 fueron 150 millones. Ahora, el Patronato reconoce que no tiene presupuesto específico para contratar artistas adicionales a los que pagará directamente el Gobierno estatal. Es decir, de 14 conciertos en 2026 se podría pasar a solamente cinco.
Y aquí aparece la pregunta incómoda: ¿en qué se gastó el dinero? Porque mientras se habla de falta de recursos, quedan en la memoria aquellos dispendios que parecían no tener límite. Tan sólo las conferencias de Serena Williams y Checo Pérez costaron más de 25 millones de pesos. Mucho dinero para escuchar historias motivacionales cuando la feria necesitaba fortalecer sus propios atractivos.
El problema no es solamente económico. Es institucional. Estado y Municipio parecen haber llegado a un punto de ruptura con el Patronato en medio, mientras en el Ayuntamiento ya se exige conocer los estados financieros y hasta se pide la salida de sus responsables. Y, en medio de la rebatinga, aparece inevitablemente la sospecha política por el cambio de partido de Alejandra Gutiérrez.
Pero sería injusto reducirlo todo a una pugna partidista. El recorte ya había comenzado antes. La propia Gobernadora había planteado desde 2025 la necesidad de transparencia, evaluación del impacto y claridad sobre cuánto se invierte y cómo se contrata. El cambio de modelo, por tanto, no nació ayer ni exclusivamente por la coyuntura política.
El verdadero problema es que otras ferias están haciendo lo que León alguna vez hizo mejor: ofrecer espectáculos capaces de atraer visitantes. San Marcos presentó gratuitamente a Andrea Bocelli, J Balvin, Goo Goo Dolls y David Guetta; San Luis Potosí llevó a Katy Perry, Mötley Crüe, Gloria Trevi y otros artistas.
León ya no puede confiarse.
Incluso en el año del 450 aniversario, cuando se esperaba una celebración excepcional, la cartelera gratuita no alcanzó el impacto de otras ediciones. Después de Sam Smith, Def Leppard, Chayanne o Camila Cabello en 2025, el contraste fue inevitable, aunque 2026 también tuvo nombres importantes como Foo Fighters, Zoé, Tiësto y Los Ángeles Azules.
La lección es sencilla: con dinero estatal, los municipios se pueden levantar el cuello; pero cuando la llave se cierra, aparecen las verdaderas capacidades administrativas. La Feria no puede depender eternamente del subsidio ni convertirse en rehén de intereses políticos, pleitos partidistas o decisiones improvisadas.
Dicen que no hay lana en el Patronato, pero queremos cuentas claras: ¿Cuánto se saca de renta de stands, de publicidad, de patrocinios, de convenios y de otras empresas con precios especiales o más altos?
Lo que está en juego no es quién gana la disputa entre Estado, Municipio y Patronato. Lo que está en juego es la Feria de León. Hay que ordenar las finanzas, transparentar cada peso, profesionalizar su organización y encontrar un modelo sostenible que genere más ingresos propios y mayor derrama económica.
Porque una cosa debe quedar fuera de toda discusión: la Feria Estatal de León debe seguir siendo una de las grandes fiestas familiares de México, para disfrute de leoneses y guanajuatenses, pero también de quienes llegan de otros estados y países. La solución no puede ser sacrificarla.
Tampoco seguir gastando a placer. León merece una feria grande, transparente y de todos..



