Falta inteligencia, coordinación y seguir el modelo García Harfuch

Jorge Marcelino Trejo Ortiz
Maestro Jorge Marcelino Trejo Ortiz, presidente del Colegio de Abogados de León

En dos hechos de alto impacto en la sociedad mexicana, con resonancia internacional, ocurridos en días pasados, vemos resultados distintos. Me refiero al operativo realizado en nuestro estado donde se detuvo a 26 presuntos miembros del cártel Santa Rosa de Lima y al atentado en contra del secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Omar García Harfuch.

El primero de esos hechos ha dejado más incertidumbre y terror en la ciudadanía que confianza en la autoridad. Primero, porque el operativo desató reacciones violentas de los seguidores del grupo criminal, no solo en Celaya sino en más de una decena de municipios: bloqueos carreteros con quema de vehículos y lo peor, incendio a comercios de la sociedad civil.

Fueron detenidos el papá, la mamá, una hermana, la pareja y otros familiares del líder de ese grupo criminal, José Antonio Yépez, alias el Marro. Pero de los 26 arrestados hoy no queda ninguno, simplemente porque la Jueza no encontró elementos suficientes para dejarlos siquiera en prisión preventiva y hoy están riéndose de la autoridad.

La sociedad azorada no entiende de nuevos sistemas penales acusatorios, lo que quiere ver son resultados en la procuración e impartición de justicia, para no sentirse indefensa en medio de la impunidad.

A la sociedad no le importa quién encabezó el operativo y quién lo apoyó, si la Federación o el Estado. Lo que interesa es que se ponga tras las rejas a los delincuentes y no que estos sigan sueltos en medio de la población misma. A la sociedad no le interesan los pleitos políticos.

¿Qué faltó en el operativo en comento?, lo que he señalado en otros artículos: inteligencia y coordinación. No es posible que una acción de tal magnitud no contara con una orden de cateo y esta llegara casi al terminarla.

Durante la audiencia para la determinación de la libertad o vinculación de los acusados, no se presentó el funcionario responsable de presentar las pruebas periciales, por parte de la Fiscalía General del Estado, ¿por qué, por qué…?

¿Por qué a los detenidos que participaron en los bloqueos carreteros y ataques a la población civil ahora no se les acusó de terrorismo por parte del Estado, como lo ha hecho en otras ocasiones?

¿Quién va a pagar los daños millonarios causados no solo al gobierno sino a los ciudadanos de bien, en esos ataques?

En relación al atentado en agravio de Omar García Harfuch, perpetrado en la Ciudad de México, donde resultaron muertos dos de sus escoltas y una joven madre de familia que iba a su trabajo, el resultado es distinto.

No se puede dejar de lamentar las muertes de inocentes y las lesiones que sufrió García Harfuch, de las cuales se ha repuesto por fortuna, pero no podemos menos que reconocer la reacción inmediata de la Policía capitalina que derivó en la detención de 12 de los presuntos atacantes y luego del supuesto autor intelectual.

El atentado, del que se indica, había amenazas, ocurre por los resultados que en materia de seguridad se tienen en la CdMx: la captura de presuntos líderes de grupos criminales establecidos en ese territorio y la disminución de índices en delitos de alto impacto.

Pero la trayectoria del actual Secretario de Seguridad Ciudadana de la CdMx es motivo aparte de la aversión que le tienen los cárteles criminales, porque los ha combatido con inteligencia.

A diferencia de Guanajuato, en este caso han sido vinculados a proceso 12 presuntos criminales y las investigaciones continúan en coordinación de autoridades federales, incluyendo la Unidad de Inteligencia Financiera, que ha congelado cuentas a esos cárteles.

Se ha revelado también que, en el atentado, el Cártel Jalisco Nueva Generación tuvo el apoyo de las organizaciones criminales la Unión Tepito, Cártel de Tláhuac y ACME.

Lo que se deduce es que en la CdMx existe un liderazgo en seguridad pública que hace su trabajo con responsabilidad y honestidad, sin preguntarse ni culpar a quienes dejaron crecer la delincuencia en gobiernos anteriores.

En Guanajuato, los encargados de la seguridad pública y la procuración de justicia tienen muchos años en el cargo, como para que ya hubiéramos visto resultados, tal cual se han alcanzado, con menos tiempo, en la CdMx.

El modelo García Harfuch, de combate a la delincuencia, se debe de tomar como ejemplo en los estados del país, pero lo más seguro es que este esquema será reconocido más en otras partes del mundo. Nadie es profeta en su tierra.