Victoria, Gto., 9 de junio de 2026.- “Más territorio y menos escritorio”. Con esa consigna como eje, la secretaria de Derechos Humanos de Guanajuato, Liz Alejandra Esparza Frausto, encabezó una intensa jornada de trabajo por las comunidades indígenas de este municipio, con un objetivo claro: escuchar de primera mano las necesidades urgentes de los pueblos originarios.
El recorrido, que abarcó las localidades de Malinto, El Carmen, Cieneguilla, Palmillas y Misión de Arnedo, se convirtió en un espacio de diálogo directo. Ahí, los representantes del pueblo chichimeca compartieron no solo su orgullo e historia, sino también las carencias que frenan su desarrollo diario.
Las peticiones de los habitantes fueron muy concretas y se dividieron en dos grandes frentes:
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Infraestructura básica: Urge garantizar el abasto de agua potable y construir espacios públicos aptos para el deporte.
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Rescate cultural: Impulsar la creación de una Casa de la Lengua Indígena, un punto de encuentro clave para que los niños y jóvenes aprendan, revitalicen y difundan la lengua chichimeca-jonaz, evitando que sus raíces se pierdan.
“Vamos a estar muy de cerca vigilando estos planteamientos de espacios físicos para la cultura, el impulso a la Casa de Lengua Indígena y las estrategias para que todo Guanajuato conozca el orgullo chichimeca”, aseguró Esparza Frausto.
Acompañada por la subsecretaria Saraí Núñez Cerón y el alcalde Salomón Espínola Mendieta, la titular de Derechos Humanos acordó trazar una ruta de seguimiento para que las demandas no se queden en el papel. El compromiso estatal será el de conectar directamente las peticiones comunitarias con las dependencias que puedan resolverlas rápido.
Esta visita a Victoria forma parte de una gira que tocará los 13 municipios del estado con presencia de pueblos originarios (como San Luis de la Paz, San Miguel de Allende, Xichú y Comonfort, entre otros). En total, Guanajuato alberga a 96 comunidades indígenas donde cerca de 75 mil personas mantienen vivas las lenguas, tradiciones y la organización que dan identidad a la región.
La jornada cerró con el color y sabor local de la comunidad: danzas tradicionales, muestras gastronómicas y un coro comunitario que demostró que el corazón de los pueblos originarios en Victoria sigue más vivo que nunca.



