Agencias, 16 de marzo de 2026.- En México, una persona que vive en el entorno urbano necesitó de 4,877 pesos para poder acceder tanto a la canasta alimentaria como a la de servicios en febrero pasado, de acuerdo con la información divulgada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En su reporte de Líneas de Pobreza, el Inegi señaló que el monto para acceder a estas canastas fue menor en el ámbito rural. Ahí, una persona necesitó de 3,494 pesos para poder satisfacer sus necesidades básicas.
En comparación anual, el costo de esta canasta alimentaria, así como la no alimentaria, creció más que la inflación, la cual repuntó y rebasó el objetivo del Banco de México (Banxico) al llegar a un nivel de 4.02% en febrero.
Así, en el ámbito rural, el incremento de esta canasta alimentaria y no alimentaria fue de 4.6% en comparación anual, mientras que en las zonas urbanas aumentó 4.5 por ciento.
“En comparación con la inflación general anual, la variación fue superior en 0.6 y 0.5 puntos porcentuales, respectivamente. Al analizar el ritmo de crecimiento de la variación anual de las Líneas de Pobreza por Ingresos respecto al mismo mes del año anterior, aumentó 1.9 puntos porcentuales en el ámbito rural y 1.2 puntos porcentuales en el urbano; previamente éstas fueron de 2.7 y 3.4 %, en ese orden”, consignó el Inegi en su reporte.
A inicios del año, la inflación se vio presionada por los cambios fiscales que entraron en vigor y afectaron el precio de algunos productos, como cigarros, bebidas azucaradas como refrescos, jugos y similares, así como las bebidas “light” o “cero”.
Este impacto, de acuerdo con las minutas de la última reunión del Banco de México sería temporal y fue considerado como “reducido y focalizado”.
En tanto, en febrero pasado, el avance de la inflación se debió a las presiones que persistieron en el rubro subyacente, particularmente en la parte de las mercancías y servicios; no obstante, también se observaron presiones del lado de las frutas y verduras.
Aumentó el precio de los alimentos
Las Líneas de Pobreza ofrecen un referente monetario que determina si los ingresos de la población son suficientes para adquirir bienes, servicios y alimentos que conforman las canastas alimentaria y no alimentaria.
En el reporte del Inegi se observó que tanto en el ámbito rural como en el urbano, lo que propició un mayor incremento del costo del acceso a los alimentos y servicios fue la canasta alimentaria.
Esta canasta, que engloba alimentos esenciales, así como comida fuera del hogar, tuvo un aumento por arriba de la inflación reportada en febrero pasado.
En las zonas urbanas ésta aumentó 6.5% anual mientras que en la rural 5.6 por ciento.
En el ámbito urbano, el Inegi destacó que el segundo rubro que más impacto en las Líneas de Pobreza por Ingresos fue la educación, cultura y recreación, con un aumento de 5.9% anual, mientras que el transporte público fue el tercer componente, con un aumento de 6 por ciento.
En las zonas rurales, el segundo rubro que más aportó al cambio anual fue el transporte público, con un aumento de 6.6%, seguido de los cuidados personales, con un incremento de 5.5 por ciento.
Jitomate, lo que más se encareció
Del lado de la canasta puramente alimentaria, los alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, que considera tanto desayunos, comidas y cenas, tuvo un aumento de 7.2% anual y fue el componente que más impactó tanto en el ámbito rural como en el urbano.
Así, en las zonas urbanas de México las personas gastaron 776.70 pesos en comer fuera del hogar, mientras que en el ámbito urbano gastaron 423.5 pesos.
En segundo lugar, el Inegi destacó que el precio del jitomate fue el que más se disparó en el segundo mes del año, tanto en las zonas urbanas como en las rurales.
En total, el jitomate tuvo un incremento de 60.2% anual.
Con ello, en las zonas urbanas las personas gastaron 69.91 pesos en el mes para comprar jitomate, mientras que en las zonas rurales el precio fue mayor, de 74.10 pesos.
En tercer lugar, el producto que impactó en los bolsillos de ambas zonas fue el bistec de res, que se encareció 14.2% en comparación anual.
En el ámbito urbano, una persona gastó 129.46 pesos, mientras que en el rural 111.13 pesos.





