Silao, Gto., 19 de octubre de 2026.- El olor a pan recién cocido y al humo suave de la plancha caliente de distintos guisados te recibe antes de cruzar la entrada del Recinto de la Feria.
Hay un murmullo constante de risas, música de banda y el característico sonido del cuchillo troceando la milanesa o la pierna adobada. Es mediodía en Silao y se respira algo más que comida: se respira orgullo y convivencia familiar.
Así se vivió la quinta edición del Festival Corazón de Torta, un evento que este fin de semana congregó a más de 13 mil 500 visitantes atraídos por la promesa de saborear la tradición en un solo bocado. Entre las mesas abarrotadas y los aromas de la cochinita pibil, las guacamayas, los pambazos y hasta las tortas dulces de cajeta, quedaba claro que la torta en Silao no es solo comida rápida: es un arte popular y una pieza clave de nuestra cultura popular.
Entre planchas calientes y la economía local
Detrás de cada mostrador no solo había ingredientes; había historias de vida. En esta edición, más de 20 maestros torteros —provenientes de Silao, León, Salamanca y Guanajuato capital—, junto a artesanos y productores de bebidas locales, fueron los verdaderos protagonistas.
Iba y venía la gente mientras los torteros competían en destreza y rapidez. Pero más allá del espectáculo culinario, la matemática del evento es contundente: el festival generó cerca de 140 empleos directos e indirectos y una derrama económica estimada en 6.3 millones de pesos.

Una inyección de oxígeno puro para el comercio local que demuestra cómo una estrategia turística bien enfocada activa toda la cadena de valor: desde el agricultor que cultiva el trigo —recordando que Guanajuato es líder nacional en este grano— hasta el pequeño comerciante de bebidas artesanales o la familia que presta servicios de logística.
“Toda la historia se cierra en un mordisco: el crujiente del bolillo y el sazón de nuestra gente demuestran que Silao tiene sabor propio.”

Más que una escala, un destino
Durante mucho tiempo, la narrativa turística ha encasillado a Silao como un polo estrictamente industrial o un punto de paso obligado entre el aeropuerto y los municipios vecinos. Sin embargo, ver a familias enteras disfrutando de los espectáculos culturales, los bailes y las actividades infantiles nos deja una lección muy clara: Silao tiene la vocación y la capacidad para ser un destino de estancia, de encuentro y de disfrute.
El Festival Corazón de Torta cerró sus puertas este fin de semana dejando los platos limpios y los bolsillos del comercio local reactivados. Iniciativas como esta nos recuerdan que el verdadero turismo con causa nace de valorar lo propio y ofrecerlo con calidez. Silao no solo es el corazón logístico del Bajío; este fin de semana demostró que también tiene un corazón que sabe a tradición, trabajo y comunidad.




