Guanajuato, Gto., 1 de junio de 2026.- El aroma a leche de cabra, azúcar y canela que emana de los cazos de cobre en Celaya ya no es solo una tradición familiar; hoy en día, es una de las cartas de presentación más potentes de Guanajuato ante los mercados internacionales. De acuerdo con datos e indicadores de la Coordinación de Fomento al Comercio Exterior (COFOCE) y la Secretaría de Desarrollo Económico Sustentable (SDES), la fabricación de cajeta ha transitado con éxito de un oficio artesanal a una agroindustria estratégica con alto valor agregado, capaz de conquistar los paladares más exigentes del mundo.
Para el estado, este dulce tradicional no solo representa identidad, sino también una importante derrama económica. La cadena de valor de la cajeta dinamiza el sector agropecuario —especialmente la cunicultura y el sector caprino, donde Guanajuato es uno de los principales productores nacionales de leche de cabra— y genera cientos de empleos directos e indirectos en las etapas de producción, envasado y comercialización. Según los registros de exportación de COFOCE, la cajeta guanajuatense ya cruza fronteras de manera regular hacia mercados clave como Estados Unidos, Canadá y Centroamérica, además de abrirse paso en latitudes más lejanas gracias a su versatilidad en la repostería y su posicionamiento como un producto gourmet.
El escudo de la tradición: la protección de nuestra identidad
El verdadero valor de este “oro dulce” radica en su autenticidad. El panorama para este sector cambió de manera definitiva gracias a la Declaración de Protección de la Indicación Geográfica “Cajeta de Celaya”, otorgada por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
Esta distinción oficial (que en el sistema de propiedad intelectual mexicano funciona con el mismo rigor y blindaje que una Denominación de Origen) es un escudo legal y comercial que reconoce que la auténtica cajeta posee una calidad, reputación y características ligadas estrictamente a su origen geográfico y a sus métodos tradicionales de elaboración.
La Indicación Geográfica abarca a Celaya y a varios municipios vecinos de la región, protegiendo tres variedades fundamentales:
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Cajeta Quemada: El clásico sabor intenso y caramelizado.
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Cajeta Envinada: Con ese toque sutil de licor que resalta su complejidad.
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Cajeta Vainilla: Tradicional, suave y aromática.
¿Por qué importa este blindaje? Al igual que el tequila o el mezcal, la protección jurídica evita la competencia desleal y la imitación de productos elaborados con leche de vaca o fórmulas industriales en otras regiones que pretendan colgarse del prestigio de Celaya. Para la SDES, esto se traduce en una ventaja competitiva brutal en el extranjero: la cajeta no compite por precio, sino por su valor patrimonial y su calidad certificada.
Innovación con sabor a historia
El impulso de COFOCE ha sido clave para que las empresas cajeteras tradicionales den el salto a la modernización sin perder su esencia. Hoy, las marcas guanajuatenses no solo exportan el frasco convencional; han innovado en empaques colapsables (squeeze), presentaciones individuales para el sector hotelero, coberturas para helados y líneas orgánicas o bajas en azúcar.
La fabricación de cajeta en Guanajuato es el vivo ejemplo de cómo la cultura y la economía pueden fusionarse de forma sostenible. Cada cazo de cobre que se mueve en el estado no solo endulza mesas locales, sino que consolida a la entidad como un referente de la industria agroalimentaria global, demostrando que nuestras tradiciones más arraigadas son, también, nuestro boleto al desarrollo económico del futuro.



