Guanajuato, Gto., Existe el mito generalizado de que el Bajío mexicano estuvo habitado únicamente por tribus nómadas antes de la llegada de los españoles.
Sin embargo, las investigaciones arqueológicas e históricas recientes en Guanajuato demuestran lo contrario: el estado posee un profundo y sofisticado legado indígena que definió el trazado, la agricultura y las tradiciones que hoy nos dan identidad.
Culturas como la Chichimeca, Otomí y Purépecha convivieron y dejaron huella en el territorio.
Sitios arqueológicos de gran envergadura como Peralta en Abasolo o Plazuelas en Pénjamo revelan la existencia de ciudades prehispánicas complejas con arquitectura de patios hundidos y avanzados conocimientos astronómicos mucho antes de la colonia.
Hoy en día, este legado no es una pieza de museo, sino una cultura viva. Comunidades otomíes en municipios como San Miguel de Allende y Doctor Mora preservan ceremonias rituales de agradecimiento a la tierra y el uso de capillas de indios.
Asimismo, el norte del estado mantiene la presencia de la etnia Chichimeca Jonaz en el municipio de San Luis de la Paz, donde la lengua y el arte del tejido de fibras vegetales siguen resistiendo al paso del tiempo. Redescubrir este pasado es indispensable para entender el Guanajuato del presente.



