
Guanajuato, Gto., 23 de mayo de 2026.- Cruzar el umbral del Edificio Central de la Universidad de Guanajuato siempre impone, pero descender hacia su planta baja guarda una recompensa distinta para los curiosos. Ahí donde los muros de cantera resguardan el silencio, se encuentra el Museo de Historia Natural Alfredo Dugès, un espacio que se siente como una máquina del tiempo o el laboratorio de un visionario del siglo XIX.
No es un museo común de vitrinas minimalistas; es un auténtico gabinete de historia natural que conserva el misticismo de la ciencia clásica.
El Guardián del Gabinete: ¿Quién fue Alfredo Dugès?
Para entender el valor de lo que aquí se exhibe, hay que conocer al hombre detrás de la colección. Nacido en Montpellier, Francia, en 1826, Alfred Auguste Dalsescantz Dugès llegó a México en 1852 con un título de doctor en Medicina por la Universidad de París. Aunque se estableció en Guanajuato para ejercer como médico, su verdadera pasión era el mundo vivo.
Dugès se convirtió en catedrático del Colegio del Estado (hoy la colosal UG) e inauguró las clases de Historia Natural en la región. Junto a su hermano Eugenio, recorrió los campos guanajuatenses cazando, recolectando y clasificando flora y fauna. Fue el pionero de la zoología moderna en el país, llegó a describir 37 nuevas especies de animales y plasmó sus observaciones en hermosas acuarelas científicas que servían de apoyo para sus clases. A su muerte, en 1910, donó todo su universo de estudio a la universidad.
Una Colección en Cifras: El Arca de Guanajuato
La riqueza acumulada en este recinto es masiva. El acervo total del museo supera las 6,300 piezas, divididas principalmente en dos grandes bloques que protegen la biodiversidad histórica:
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Colección Zoológica y Fósil: Suma un total de 4,134 ejemplares. De ellos, más de 400 se encuentran expuestos al público en salas, incluyendo mamíferos, aves, peces, reptiles, insectos y un grupo de fósiles donados por el INAH.
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Colección Botánica: Resguarda 2,436 muestras, que incluyen un catálogo de más de 2,200 plantas herborizadas en seco y una colección anexa de frutos, semillas y maderas preciosas.

Las Piezas Más Raras: Especímenes “Tipo” y Curiosidades
Lo que hace verdaderamente único al Museo Dugès no es solo la cantidad, sino la rareza de sus objetos. Entre los pasillos e iluminación cálida destacan tesoros científicos absolutos:
Los “Ejemplares Tipo”: El museo resguarda 10 especímenes declarados Bienes Preciosos. Se trata de ejemplares “tipo”, es decir, los individuos exactos que usó Dugès para describir una especie nueva ante la comunidad científica mundial por primera vez (particularmente anfibios y reptiles, como variedades únicas de ajolotes). Si un biólogo en el mundo quiere estudiar esas especies, la referencia histórica obligada está en Guanajuato.
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El Ornitorrinco y el Equidna: Especímenes disecados de mamíferos monotremas (que ponen huevos). Ver de cerca la textura de su pelaje y fisonomía en pleno centro de México es una rareza absoluta.
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Aves Extintas y Exóticas: Gran parte de la colección aviar fue adquirida por Dugès al científico Vicente Fernández Rodríguez. Incluye aves raras locales y exóticas excelentemente conservadas a pesar del paso de más de un siglo.
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Especies Isabelinas y Mutaciones: Anomalías de coloración natural en la fauna (como el zanate isabelino) capturadas por el ojo clínico del naturalista.
Planifica tu visita
Si quieres dejarte sorprender por este rincón de la ciencia decimonónica, estos son los datos que necesitas para tu bitácora de viaje:
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Horarios: Abierto de lunes a viernes de 10:00 a 18:00 horas.
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Ubicación: Las Oficinas Generales y la Sala de Exhibición se ubican en la planta baja del Edificio Central de la Universidad de Guanajuato (Lascuráin de Retana No. 5, Centro).
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Costo: La entrada general tiene un costo muy accesible de $15 pesos (estudiantes, niños y residentes de Guanajuato pagan únicamente $5 pesos, mientras que los adultos mayores entran gratis).
Visitar el Museo Alfredo Dugès es recordar que la ciencia también nació de la paciencia, el dibujo a mano y la capacidad de asombro ante lo diminuto y lo extraño. Una parada obligada en la capital del estado.


