Guanajuato, Gto., Por décadas, Guanajuato ha sido reconocido como el motor automotriz y de manufactura tradicional de México. Sin embargo, en los últimos años, el estado ha emprendido una transición silenciosa pero acelerada hacia un nuevo modelo: la transición de la manufactura a la “mentefactura”. Este concepto, impulsado fuertemente desde centros de innovación en León y el corredor industrial, busca que el estado no solo ensamble tecnología, sino que la diseñe, la programe y la exporte.
Hoy en día, el panorama científico guanajuatense cuenta con laboratorios de vanguardia y parques tecnológicos —como el de la Universidad de Guanajuato o el Tec de Monterrey— donde ingenieros locales desarrollan soluciones basadas en Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas (IoT) y automatización industrial. El objetivo es claro: dotar a las industrias tradicionales, como el calzado y el sector automotriz, de herramientas digitales avanzadas para optimizar sus líneas de producción y reducir su impacto ambiental.
Un claro ejemplo de este ecosistema es el impulso a las startups de jóvenes guanajuatenses que crean software de análisis de datos para la agricultura de precisión en el estado, permitiendo optimizar el uso de agua en los cultivos. La mentefactura está cambiando las reglas del juego en la región, demostrando que el recurso más valioso de Guanajuato ya no está en las plantas de ensamblaje, sino en el talento y las ideas de sus científicos y desarrolladores.



