Desarrollo Urbano, nido de corrupción

Fito Pons
Adolfo Pons, politólogo y académico leonés. Pluma Platino

Durante la campaña para la presidencia municipal, Ricardo Sheffield Padilla, declaró que la secretaría de Desarrollo Urbano del Municipio, era una cloaca.

Lo anterior por innumerables quejas y corruptelas que todo mundo sabía se manejaban al interior para beneficio de unos cuantos. En enero del 2012, y derivado de varias de las irregularidades que no pudo corregir en su momento la directora Georgina Morfín; despide a 6 mandos medios por corrupción y falsificación de documentación.

Durante el siguiente trienio, el de Bárbara Botello, las cosas mejoraron y se mantuvo el orden impuesto, no hubo mayores problemas en una de las partes sustanciales que impactan a la ciudad. ¿Por qué de su importancia? Veamos.

El Desarrollo Urbano, comprende la actividad coordinada del gobierno y la comunidad, orientada para planear, ejecutar y controlar las acciones de ordenamiento y regulación del proceso de urbanización, de acuerdo al desarrollo socioeconómico del municipio, enmarcado dentro de un orden jurídico establecido.

El crecimiento urbano se da con el aumento espontáneo y desordenado de la población y de los elementos físicos, como son: vivienda, infraestructura urbana y servicios públicos. Por tanto, la función de ésta secretaría no surge espontáneamente, sino que debe ser coordinado, planeado con un objetivo: “El procurar y normar el crecimiento ordenado de los asentamientos humanos, en armonía con el medio ambiente natural y en función de los recursos que se tienen”.

Por lo tanto, el desarrollo urbano municipal, es una función muy importante que debe realizar el gobierno municipal para: Lograr el mejor aprovechamiento de los recursos con que cuenta el municipio, conducir el crecimiento ordenado de sus centros de población, atendiendo las demandas de obras, bienes y servicios que requiera la comunidad.

Hoy, después de 4 años de la administración de Héctor López Santillana, Desarrollo Urbano municipal se ha reinventado en ese ente nauseabundo, emanante del hedor a corrupción que tanto daño nos ha hecho como ciudad. Para muestra muchas obras y desarrollos que por su aberración no pudieron haberse fincado sin actos de prebendas y concesiones especiales.

Hoy, vemos cómo el área de Jardines del Moral, como muchas otras, está siendo destrozada, tanto en su urbanismo como en la proliferación de edificios de departamentos que impactarán sustancialmente el ya, de por sí, caótica situación.

Tomemos el punto de referencia, la Iglesia de la Virgen de San Juan De Los Lagos, el cruce de Av. León y Guanajuato. A menos de 2 cuadras de distancia, tenemos un edificio de departamentos en vías de construcción frente a la fuente de los patos. Una casa recién derruida para darle cabida a locales comerciales, frente a otro pequeño centro comercial, recién construido frente a la iglesia.

Sobre Av. León, frente a la torre Santé, que es más que notoria lo carente de estacionamientos suficientes para el tráfico que genera, y junto al restaurante Boulan, que solo tiene 3 lugares de estacionamiento; se está ofertando otra torre de consultorios médicos sin lugares suficientes para haber sido autorizada. Y ahora, frente a esta torre, junto a la torre Santé, en contra esquina de la iglesia, que por cierto, no posee un solo lugar de estacionamiento; se autoriza construir 2 torres de departamentos “Torres León”, una de 12 pisos y la otra de 20.

Si ya es imposible estacionarse, circular por esas vialidades, no digamos a hora de misa, sino a cualquier hora ¿Por qué autorizar esa sobresaturación de carga vial? ¿Quién no está haciendo su trabajo? Porque alguien está haciendo mucho negocio.