Democracia y poder, la importancia de los autónomos

Iván Alfonso Martínez Almanza
Iván Alfonso Martínez Almanza Columnista Platino News

El día de mañana, Alejandra Palacios Prieto termina su gestión como la primera Comisionada Presidenta de la Comisión de Competencia Económica (COFECE). Con esto concluyen los primeros ocho años de la COFECE como órgano constitucional autónomo. Antes de 2013 la política antimonopolios del país estaba a cargo de la Secretaría de Economía, lo que limitaba su actuar y no ofrecía los resultados necesarios para lograr una mayor competencia en la economía.

Como órgano autónomo, la COFECE logró imponer las sanciones económicas más altas de la historia para aquellas empresas que violaban la Ley de Competencia, desarticuló acuerdos entre empresas que tenían por objeto aumentar la venta de ciertos productos y servicios, y en los últimos meses incluso logro sancionar con inhabilitación para aquellos directivos que violaban la Ley.

Muchos de los logros alcanzados por la COFECE fueron posible gracias a la autonomía legal que se le otorgó en la Constitución Federal. Los órganos autónomos, a nivel nacional y en los estados, tienen una labor fundamental para el desarrollo social, económico, cultural y democrático.

Durante el sexenio pasado se otorgó, a nivel federal, autonomía a varias instituciones encargadas de la competencia económica, de las telecomunicaciones, y a la procuración de justicia, entre otros. Además, en 2014 se reconfiguraron las instituciones que otorgan certeza al voto de las y los ciudadanos.

En el caso de Guanajuato tenemos diversas instituciones que cuentan con diversos grados de autonomía respecto al Gobernador del Estado, a los Diputados locales o al Poder Judicial. Se encuentran, por ejemplo, el Instituto de Acceso a la Información (IACIP), el Sistema Estatal Anticorrupción, la Comisión Estatal de Derechos Humanos, la Fiscalía General de Justicia y el Instituto Electoral del Estado de Guanajuato.

En el caso de esta ultima institución, sus cambios más importantes fueron producto de un diseño que busco respetar la autonomía de las entidades en cuanto a su gobierno interior y la forma en como se eligen sus autoridades, y a su vez homologar la calidad y certeza con la que se realizan las elecciones en todo el país. Resultado de esto es que el INE se convirtió en una autoridad con carácter de nacional, otorgándole algunas funciones en la preparación y celebración de elecciones a nivel estatal, como es el tema de capacitación y la instalación de la Mesa Directiva de Casilla.

En este caso, los institutos electorales de los Estados adquirieron un doble reto: hacer cumplir la legislación local, siendo esta diferente en cada entidad federativa, y a su vez, cumplir con los estándares impuestos desde el INE en los temas del PREP, los conteos rápidos y el manejo de paquetería electoral

La autonomía en la mayoría de los institutos electorales se había concretado desde hace varias décadas. Para el caso de Guanajuato, el IEEG cuenta con esta calidad desde 1994, año en que se modificó la Constitución local y se ciudadanizo, otorgando certeza y legalidad a las elecciones de Gobernador, Diputados Locales y a los integrantes de los Ayuntamientos.

El IEEG, como todo ente autónomo, cumple sus funciones observando siempre la legalidad en sus decisiones, tomadas de forma colegiada y teniendo en cuenta los aspectos técnicos que implica la organización de las elecciones. Esto es, sin duda, es la base de la confianza y de la credibilidad con la cuenta por parte de las y los guanajuatenses. Por ello creo que todas y todos debemos defender la autonomía de las instituciones que nos permiten disfrutar de procesos democráticos seguros y confiables.

Fresero. Licenciado en Ciencia Política y Pasante de Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Maestrante de Políticas Públicas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México. Actualmente funcionario electoral. Interesado en temas democráticos, administración pública, economía política y competencia económica.