León, Gto., 23 de febrero de 2026.- El día en que la maestra Nancy Duañas me invitó a participar como jurado, nunca imaginé que viviría un gran reencuentro con la palabra.
—Será un concurso de Declamación, Oratoria y Cuentacuentos; tú vas a calificar el primero —me indicó.
Y llegó el día de la cita en la Secundaria Oficial de León, “Margarita Paz Paredes”.
Qué mejor nombre para un plantel modelo que el de la poeta y periodista guanajuatense quien usó la palabra como instrumento de transformación, empoderamiento y trascendencia.
En la inauguración del evento encontré amigos que hacen teatro, que escriben, amigos que son ases de la narrativa oral o de la oratoria: una comunidad reunida por el mismo fervor, el de la palabra viva.
Durante el acto inaugural pronunció su discurso Alfredo Ling, delegado de Educación, viejo político pero maestro de la oratoria.
En su mensaje, a capela, evocó la palabra como medio y como arma: no sólo para crear belleza, sino para humanizar, transformar y construir la paz tan anhelada en la sociedad mexicana.
Ya instalado en la biblioteca del plantel, donde se realizaría el cotejo declamatorio, los jóvenes no consumían pastas con café, sino nervios… y alguna que otra uña. La palabra, antes de nacer en la voz, se les agitaba por dentro.
Desde una computadora portátil, los tres jurados otorgábamos puntuaciones en dicción, volumen, fluidez y dominio del escenario, entre otros criterios.
Sin embargo, comprendí pronto que muchos alumnos declamaban siguiendo indicaciones rígidas de sus maestros, con una grandilocuencia que hoy resulta ajena. Por ello opté por valorar la sencillez, la naturalidad y, sobre todo, la capacidad de comunicar el sentido del poema y su fuerza para conmover y sorprender.
Así ocurrió en mi categoría, donde los tres jueces coincidimos en una ganadora: Samantha Liamy Cortés Aguilar.
Interpretó un poema del autor Rogel Gutiérrez sobre un tema tan antiguo como vigente: la incomunicación entre padres e hijos, esa falsa idea de que proveer lo material basta, mientras se olvida ofrecer tiempo, que es cariño, amor, formación y, muchas veces, prevención de tragedias.
Samantha logró aquello que, según Luis Buñuel, define al arte: lo que conmueve y sorprende.
Los otros primeros lugares fueron Brandon Armando Sánchez, en Cuentacuentos, y Paula Camila García, en Oratoria. Los ganadores de esta etapa participarán en el Concurso Regional, en fecha próxima. Allá nos veremos, si me invitan —je, je—.
Así fue este cotejo, esta contienda, esta guerra pacífica donde se enfrentaron habilidades en el manejo de la palabra, y donde lo único que se perdió fue el miedo a pronunciarla, mientras que lo ganado fue el regocijo y la esperanza de un mundo más sensible, más bello, acaso mejor.





