Crónica de un viaje al futuro: la visita al Centro de Ciencias Explora

El Centro de Ciencias Explora es un lugar para el conocimiento

León, Gto., 15 de julio.- De pronto me vi dentro de una pequeña sala que parece construida con materiales y tecnología alienígenas, con pantallas que abarcan todas las paredes, con espejos de metal finamente cortados y pulidos, para reflejar al infinito tanto en el techo como en el piso, imágenes de un gran caleidoscopio que te hace viajar en el tiempo y el espacio.

No es el módulo de una nave espacial, es una sala del Centro de Ciencias Explora en León.

Volver a Explora es recordar las primeras visitas cuando más chicos o jóvenes, acordarnos que el eslogan era y es “Prohibido no tocar”, rompiendo el paradigma contrario que se imponía en todos lados y que coartaba la libertad inherente de los niños y los adultos que no dejamos de ser niños.

Envolverte en una burbuja de jabón en la sala del agua, tocar una pantalla con la sensibilidad que tiene la superficie del agua, produciendo ondas tan naturales como efectistas, electrizarte y regalar descargas, parársete los pelos de punta por los electrones y el magnetismo de que somos capaces de cargar los seres vivos…

Tocar la esfera de cristal y que los rayos luminosos interiores sigan tus manos y tus dedos, tocar piezas musicales en el gran xilófono, maravillarte de nuevo con los remolinos de agua y la pelotita de unicel suspendida en el aire con la magia de los remolinos de aire invisibles.

Andar por el patio envuelto de sonidos sorprendentes de un mecanismo que sube y baja pelotas de plástico y en sus trayectos producen la música que es ya un soundtrack de Explora. Visitar las exposiciones y el planetario inflable para entrar en la breve historia del tiempo, que resume a Stephen Howking o embarcarte en el viaje al cosmos que siempre recomendó Carl Sagan.

Las subsiguientes visitas nos llevaron al Laboratorio Creativo al que muchas escuelas aprovechan para descubrir una inclinación, una vocación, si es que te gusta la ingeniería estructural, la robótica, la mecatrónica, la creación musical, la comunicación y los medios de difusión, a través de producir ahí mismo un programa de televisión o los efectos cinematográficos; ser el actor de cada serie, de cada programa, de una película o de u spot publicitario…

Quién no recuerda la inauguración de la Sala Imax, la más grande del país y una de las más grandes de América Latina, el gran formato Imax, la 3D manía, que hoy nos permite sentir la planeación, sobre nuestras cabezas, de los Monstruos Voladores.

En las salas, hoy lo novedoso es la Sala de la Innovación, adjunta al Laboratorio Creativo (no podría ser diferente) a donde entramos guiados por Samuel en una zona y Karla en otra más… Es el viaje a lo intrincado del pensamiento, a las circunvoluciones de la ética,
Experimentar en las “pantallas de vapor” la proyección de imágenes, aprender y jugar con realidad virtual, manipular figuras con el poder telequinético de tus manos. Entrar a la “Zona i” que es la zona de las inteligencias.

Pero el viaje a otra dimensión es el que hacemos en el Aula de Ciencia Ficción, donde vemos fragmentos de películas como el Planeta de los simios, Yo robot, Star Wars, Jurasic Park, Terminator, que derivan de teorías científicas y filosóficas que nos dan un paseo por los pensamientos de Einstein o Stephen Howking o de filósofos antiguos o modernos.

Es aquí donde el vértigo nos puede ganar, o las fobias a la altura, porque los espejos encontrados en el techo y en el piso nos ponen de pronto ante un precipicio infinito y hay que sujetarse para no caer y perderse para siempre en una garganta de gusano, que nos deposite en un hoyo negro o en un planeta situado a miles o millones de años luz.