Crisis en los mercados financieros: comienza a estallar “la burbuja de todo”

Alejandro Gómez Tamez
Maestro Alejandro Gómez Tamez, analista de Platino News

Los ajustes en la política monetaria de los Estados Unidos, en la forma de aumentos en la tasa de fondos federales por parte del Banco de la Reserva Federal (FED), tiene muy nerviosos a los inversionistas. En las últimas semanas hemos visto caer los índices bursátiles, los precios de los bonos, el precio de ciertos commodities, así como el “valor” de las criptomonedas. Los inversionistas observan un punto de inflexión en los mercados financieros a medida que aumentan las tasas de interés como respuesta a una mayor inflación, y están respondiendo con la venta de activos de mayor riesgo.

Después de alcanzar máximos históricos a principios de enero de este año, el mercado de valores de Estados Unidos ha perdido casi una quinta parte de su valor, hundiendo los precios de las acciones. El índice Nasdaq (COMP) ya está en una clara tendencia bajista. En lo que va de este año, más de 7 billones de dólares del valor de las acciones del mercado de valores se han evaporado. Por su parte, el índice S&P 500 muestra en la actualidad una disminución de -19.92% respecto de su nivel máximo. Estas caídas se deben a que los inversionistas están preocupados de que las tasas de interés más altas erosionen las ganancias de las empresas, además de que muchos han optado por salirse del mercado cuando los precios siguen siendo altos y aún pueden materializar alguna ganancia. En el caso de México, hemos visto como el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) ha disminuido -12.42% entre su máximo del 1 de abril de este año y el pasado viernes 13 de mayo. De igual forma, al igual que en Estados Unidos, los precios de los bonos se han desplomado. Todo esto podría parecer ajeno para muchos, pero no lo es cuando ves las minusvalías en los saldos de las afores o de tu fondo de inversión.

En cuanto a los precios de los commodities, el precio del oro se encuentra ahora en el mismo nivel de hace un año, pero el cobre ha caído -13%, la plata -23% y la madera -46%.  En el caso concreto de los ciber activos, los cambios en los portafolios de los inversionistas que han movido sus posiciones a activos de menor riesgo, han reducido a la mitad el precio de bitcoin y otras criptomonedas, eliminando más de un billón de dólares del valor del dinero digital desde noviembre de 2021. Es verdad que los cambios bruscos son bastante comunes con las criptomonedas, pero incluso los inversionistas más experimentados se quedaron atónitos cuando Bitcoin cayó un 29 % durante una racha de siete días de pérdidas que recién acaba de terminar, cuando una “moneda estable” llamada USDTerra (solía cotizar permanentemente a un dólar por moneda y ahora cuesta 0.16 dólares), que forma parte del mundo de las criptomonedas que promocionaba su estabilidad, colapsó inesperadamente…Me imagino que el Presidente de El Salvador, Nayib Bukele, debe sentirse como un tonto.

Este aparente caos financiero sucede mientras que Rusia continúa su invasión asesina a Ucrania, que ha generado nuevos problemas para las cadenas globales de suministro y ha disparado los precios de alimentos y la energía. China continúa cerrando algunas de sus ciudades más grandes mientras los casos de Covid siguen en aumento. Y la escasez de mano de obra en diversas regiones del mundo ha hecho subir los salarios y ha obstaculizado el flujo normal de mercancías.

Rusia sigue amenazando a los países europeos cancelando sus envíos de energía, lo que podría llevar a las economías de la Unión Europea a una recesión. La economía de China se ha desacelerado drásticamente ya que mantiene a los trabajadores en casa como parte de su política de cero covid.

¿Qué está pasando? ¿con todo esto, están comenzando a estallar las burbujas de activos?

A lo largo de la historia se han dado episodios de inflación de precios de los activos, a los cuales se les ha llamado “burbujas especulativas”. Desde el clásico ejemplo de los tulipanes en Holanda en los años 30 del siglo XVII hasta los increíblemente altos precios de las viviendas en 2018, todas las burbujas han estallado con consecuencias nefastas para los tenedores de dichos activos. A partir de la pandemia del Covid-19, con los estímulos fiscales y monetarios de las principales economías, el exceso de liquidez en el sistema acrecentó el problema de inflación de activos de tal manera que ahora vivimos en un momento llamado “la burbuja de todo”.

La “burbuja de todo”, que se formó de 2009 a la fecha, incluye la inflación de los siguientes activos: los precios de metales, deuda pública y privada, precios de las acciones de algunas compañías (Tesla, por ejemplo), commodities, bienes raíces, bonos de deuda extranjeros, fondos de inversión, tecnologías disruptivas, tierra agrícola, precio de las acciones de las ofertas públicas iniciales (IPOs por sus siglas en inglés), divisas, fondos de cobertura, instrumentos financieros derivados (opciones y futuros), nuevas tecnologías, arte y coleccionables, NFTs y criptomonedas. Los precios de muchos de estos activos se han venido ajustando a la baja conforme los bancos centrales, en especial el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), ha apretado su política monetaria con el incremento en sus tasas de interés.

Cabe recordar que en Estados Unidos la FED recién aumentó su tasa a un rango de 0.75% a 1.00%,  ha suspendido la compra de bonos, y por el contrario, está próxima a comenzar a reducir su hoja de balance con la venta de activos.

Entre marzo de 2020 y marzo de 2022, la FED estuvo comprando bonos del Tesoro de EE.UU. y valores respaldados por hipotecas (MBS) de agencias, con el fin de fomentar el buen funcionamiento del mercado y respaldar el flujo de crédito a hogares y empresas al proporcionar condiciones financieras acomodaticias. Esta acción fue en respuesta al shock de Covid-19 y el golpe que le dio a la economía global. La pandemia y los cierres inicialmente causaron una gran volatilidad en los mercados financieros e indujeron incertidumbre en las perspectivas económicas.

Durante la mayor parte de este período, el ritmo mensual de compras fue de $80 mil millones para títulos del Tesoro y $40 mil millones para MBS de agencias. En general, las tenencias de valores por parte de la FED se multiplicaron, pasando de aproximadamente $3.9 billones de dólares a principios de marzo de 2020 a $8.5 billones en mayo de 2022. Como porcentaje del PIB, las tenencias aumentaron del 18% al 35%.

Ahora, con la economía enfrentando un mercado laboral extremadamente ajustado y una alta inflación, el Comité de Mercado Abierto de la FED ha elevado su tasa de interés objetivo un par de veces y, en su reunión de este mes de mayo, anunció que comenzará a reducir el tamaño del balance de la Reserva Federal a partir de junio.

La gran pregunta es si con la escasez de liquidez que se avecina, los mercados se dirigen a un apocalipsis y las burbujas de precios de activos irán a reventar con una mucho mayor destrucción de riqueza. En este contexto, quiero referirme a un artículo de Lance Roberts, publicado en RealInvestmentAdvice.com, y titulado “¿Se avecina la mayor caída de la historia? Kiyosaki así lo dice...”

El autor comienza señalando que Robert Kiyosaki (empresario, inversor, escritor, conferencista y orador motivacional estadounidense) recientemente escribió un twit en el que menciona que “El mejor momento para prepararse para un choque es antes del choque. Se acerca la mayor caída (crash) de la historia mundial. La buena noticia es que el mejor momento para hacerse rico es durante una caída. La mala noticia es que la próxima caída será de larga duración”.

¿Kyosaki está siendo exagerado o los inversionistas deberían prepararse para lo peor? El autor hace un análisis de varias gráficas y coincide con la visión de Kiyosaki, mencionado que estará en lo correcto…eventualmente.

Se acerca la mayor caída de la historia

Lance Roberts reitera que Kiyosaki tiene razón y si, se avecina el mayor desplome de la historia mundial, y se deberá a la fuerza financiera más poderosa de los mercados financieros: las reversiones maliciosas. Si analizamos una gráfica del índice bursátil estadounidense S&P 500, ajustado por inflación, se pueden ver claramente los episodios en los que ocurrieron las desviaciones del índice por arriba de su tendencia de crecimiento exponencial. Estas desviaciones han ocurrido todas las veces antes de un desplome bursátil. Sucedió en la crisis del 29, tras el pico de los rugientes años 50s, en la caída de 1974, el derrumbe de las empresas punto com y la crisis financiera de 2008. Ahora estamos en “la burbuja de todo” y evidentemente es donde más desviado está el índice respecto de su tendencia histórica de crecimiento exponencial, por lo que el ajuste a la baja puede ser mucho mayor.

La gráfica muestra que el mercado volvió a su tendencia de crecimiento exponencial o la superó en todos los casos, sin excepción.

Es importante destacar que esta vez no tendría por qué ser diferente. Siempre ha habido alguna “cosa nueva” que suscitó un interés especulativo. Como se señaló al principio de esta entrega, durante los últimos 500 años, ha habido burbujas especulativas que involucran todo, desde tulipanes hasta ferrocarriles, bienes raíces y tecnología, mercados emergentes (en 5 ocasiones) hasta automóviles, materias primas y Bitcoin.

Jeremy Grantham publicó una gráfica de las burbujas de precios en los mercados durante los últimos 40 años y se identifican ocho: oro (1977-1983), Nikkei (1986-1991), Tailandia (1989 -1998), empresas tecnológicas o Tech (1996-2003), vivienda en Estados Unidos (2000-2009), China (2006-2009), Biotecnología (2009-2017) y Disruptores (2009 – ?). Durante la fase de inflación de activos, cada período en su momento fue racionalizado como “esta vez es diferente”.

Una vez más, todas las burbujas financieras, independientemente de los factores subyacentes, tenían varias cosas en común:

1.     Enormes cantidades de interés especulativo por parte de los inversores minoristas.

2.     Una creencia sincera de “esta vez fue diferente”: y,

3.     Un final trágico que arrasó con las fortunas financieras.

Esta vez probablemente no será diferente.

El tiempo lo es todo

Entonces, sí, se avecina un choque. Sin embargo, el problema es el “cuándo”. El colapso podría ocurrir en cualquier momento, el próximo mes, el próximo año o en otra década.

Mientras tanto, como se señaló, tener dinero en efectivo o algún otro activo que tenga un rendimiento muy inferior al de la inflación o al del mercado impide el progreso en el logro de nuestros objetivos financieros. Esto nos pone en un dilema. El dinero pierde valor por la inflación y muchos activos están sobrevalorados.

En particular, las crisis sólo requieren un evento que cambie la psicología del inversor y pasar del  “Miedo a perderse la fiesta” a tener “Miedo de estar adentro”. Como se señaló anteriormente, aquí es donde la actual falta de liquidez, por los apretones monetarios que ha comenzado a dar la FED, se vuelve extremadamente problemática.

El mercado de valores es una función de compradores y vendedores que acuerdan una transacción a un precio específico. O más bien, “por cada vendedor, debe haber un comprador”. Este es un punto importante. Cada transacción en el mercado requiere tanto de un comprador como de un vendedor, siendo el único factor diferenciador el PRECIO de la transacción. Cuando las ventas de activos comiencen en serio, los compradores desaparecerán y los precios caerán más. Por eso la corrección en marzo de 2020 fue tan rápida. De hecho, si había personas dispuestas a comprar a los vendedores en estado de pánico, ya que los precios estaban sólo un 35% más bajos respecto del pico anterior.

¿Qué podría causar tal cambio en la psicología? Nadie sabe. Sin embargo, históricamente hablando, los desplomes de precios siempre han sido el resultado de unos pocos problemas identificados.

1.     Un evento exógeno inesperado que cambia las perspectivas económicas (Crisis Geopolítica, Guerra, Pandemia)

2.     Un rápido aumento en las tasas de interés.

3.     Un aumento repentino de la inflación.

4.     Eventos relacionados con el crédito que impactan el sistema financiero (quiebras, ejecuciones hipotecarias, incumplimientos)

5.     Evento monetario (crisis monetaria)

Casi todas las crisis financieras de la historia se reducen en última instancia a uno de esos cinco factores y, principalmente, a un evento relacionado con el crédito. Es importante destacar que el evento siempre es inesperado. Eso es lo que causa el rápido cambio de sentimiento de “codicia” a “miedo”.

Preparándose para la caída

Como inversionistas, nunca debemos descartar que existe “riesgo” pensando que alguna fuerza, como las políticas de los bancos centrales, lo haya eliminado.

Cada era de especulación produce una cosecha de teorías diseñadas para justificar la especulación, y los eslóganes especulativos son fáciles de aprovechar. Por ejemplo, el término “nueva era” fue el lema del período 1927-1929. “Estábamos en una nueva era en la que ya no aplicaban las viejas leyes económicas”. -Dr. Benjamin Anderson – Economía y Bienestar Público

Entonces, sabemos dos cosas con certeza:

1.     Robert Kiosaki tendrá razón sobre el próximo desplome del valor de los activos; y,

2.     No tenemos idea de cuándo sucederá.

Afortunadamente, podemos tomar ciertas medidas para proteger las carteras de una caída sin sacrificar los objetivos financieros. Sin embargo, tales acciones no están “libres” de costos.

1.     Dimensionar adecuadamente las posiciones de la cartera para mitigar el riesgo de posiciones concentradas.

2.     Reequilibrio de asignaciones de cartera

3.     Obtenga ganancias de posiciones extremadamente sobrecompradas y extendidas.

4.     Vender rezagados

5.     Cuando no esté seguro de qué hacer, no haga nada. El efectivo es una gran cobertura contra el riesgo.

6.     No descarte el valor de los bonos en una cartera.

7.     Busque activos no correlacionados para mitigar el riesgo.

Para terminar, quisiera señalar que aunque pudiera parecer lejano lo que suceda en Estados Unidos, no lo es. Nuestra salud económica y financiera está ligada a lo que suceda en el vecino del Norte. Tenemos una enorme dependencia de dólares (y pronto ya no serán baratos), exportaciones e importaciones, dinero de remesas, entre otros, y todas estas variables se verán afectadas a lo largo de este año como consecuencia de los ajustes de política monetaria. Más vale que nos vayamos preparando.