Con 4 de 7 aspirantes en nómina y un saldo de 45 denuncias sin auditorías a concesiones, se perfila otro contralor de trámite
En Guanajuato capital, con más de 194 mil habitantes, está en marcha la renovación de la Contraloría Municipal. El proceso debería garantizar un contrapeso ciudadano real al Ayuntamiento, después de casi nueve años bajo el gobierno de una sola familia. Sin embargo, ocurre en un momento revelador: pleno junio, entre las fiestas de San Juan y Presa de la Olla, cuando la atención pública está en las tradiciones.
La Secretaría del Ayuntamiento informó que siete personas se inscribieron a la convocatoria del 17 al 22 de junio. De esa lista, al menos cuatro son servidores públicos de la actual administración:
- Julio Ortiz Vázquez, coordinador administrativo de SIMAPAG.
- Israel Waldo Jiménez, funcionario municipal.
- Homero Ramos Aboites, en funciones dentro del gobierno.
- Mauricio Bernando Josafat Nuñez, también en nómina municipal.
Como excepciones destacan dos perfiles externos:
El Mtro. Luis Carlos Verver y Vargas Funes: académico universitario y Vicepresidente General del Comité Ejecutivo Nacional del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP), figura con autoridad técnica en fiscalización a nivel nacional.
Y la única mujer en la lista: Luz María Briseño Díaz, contadora pública, quien de acuerdo con la versión pública de su currículum tuvo como último cargo la Dirección General de Administración en la Sociedad Matemática Mexicana y establece su domicilio en la ciudad de Querétaro.
El riesgo no es teórico. Ya ocurrió con SIMAPAG. Ludovico Mata, empleado municipal, se inscribió en la convocatoria para renovar consejeros y “casualmente” no solo quedó como consejero: quedó como presidente del Consejo. En otros casos, de la convocatoria únicamente se enteraron personas cercanas a regidores, familiares y esposas, quienes fueron designados. La ruta es clara: convertir todos los espacios que surgieron como ciudadanos en espacios patrimoniales y extensiones del gobierno municipal.
¿Para qué sirve una contraloría a modo? Para muestra, el saldo del contralor saliente, Pedro Pablo Cardona. Un medio de comunicación informó en septiembre pasado que durante su encargo recibió apenas 45 denuncias: 14 concluidas y 31 pendientes. Por confesión de parte, sabemos que de lo poco recibido hay una gran carga de trabajo sin resolver. De lo concluido, destacaban tres asuntos de acoso y el robo de una cabeza de puerco. (Ver nota completa en: Contraloría de Guanajuato capital reparte sanciones por acoso y el robo de una cabeza de puerco – Periódico AM)
¿Y las auditorías a la autoridad? Cero. A quien tiene que ver como par, con su respectiva distancia —una presidenta o presidente municipal—, no pudo auditarle absolutamente nada: ni concesiones, ni convocatorias, ni decisiones de gobierno. La Contraloría de Guanajuato ha sido de trámite.
Será a mediados de julio cuando se determine al o a la elegida. Todo indica que será “el elegido”. Hoy por hoy, publicar esta lista en medio de las festividades tradicionales parece un albazo, no tengo pruebas, pero tampoco dudas. Tenemos todos los elementos para desconfiar de su imparcialidad y de su futuro desempeño como contrapeso de una autoridad cuestionada una y otra vez por falta de transparencia.
Ahora mismo destaca el tema de la movilidad municipal respecto a las concesiones de los camiones públicos, compra e instalación de semáforos y un largo etcétera. Con los antecedentes de Cardona, ¿quién garantiza que el próximo contralor sí audite esos contratos millonarios?
Con un vicepresidente General del IMCP y una contadora pública externa, el Ayuntamiento ya no puede argumentar falta de perfiles ciudadanos o técnicos. Los hay. Si el próximo contralor sale de la nómina municipal, Guanajuato no tendrá contraloría. Tendrá oficialía de partes, como la que deja Pedro Pablo Cardona.
Las fiestas pasan. El cargo dura tres años. Tendremos que estar atentas. Tendremos que estar atentos.
- Nota al pie: Nota al pie: ¿Qué es un ciudadano para el PAN?
En diciembre de 2024, el gobierno municipal lanzó la convocatoria para el Comité Municipal Ciudadano, vigente de enero 2025 a enero 2029. Entre sus facultades: participar en la elección del titular de la Contraloría Municipal. Es decir, la ley prevé un contrapeso ciudadano real.
Pero el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, ya lo aclaró esta semana: “El PAN no es un partido de ciudadanos, es un partido de militantes”. En Guanajuato capital eso se traduce así: de Ludovico Mata en SIMAPAG a los cuatro perfiles en nómina para contralor, la ciudadanía es solo trámite.
Si todo lo que tocan lo hacen patrimonio, del Comité Ciudadano hay poco que esperar. La ley dice “ciudadanos”. Ellos entienden “empleados”.
- Nota el pie. ¿Y nosotros qué? El desencanto no audita concesiones. El contralor sí, o debería
Seamos honestos: dejamos de vigilar a los contralores porque nos decepcionaron. Se volvieron empleados del poder.
En el gobierno de la panista Samantha Smith, el contralor fue invisible. ¿Obra pública? ¿Pleitos de funcionarios en el Mercado Hidalgo que luego aparecen como asesores? Nada.
Entiendo el desencanto. Pero la nómina la seguimos pagando nosotros. Y mientras no inventemos otros contrapesos, estos son los que hay. A estos hay que exigirles.



