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¿Cómo combatir la corrupción en la administración pública?

La corrupción puede manifestarse en todos los aspectos de la vida pública; el sector público no es la excepción, particularmente, en la esfera de la administración pública. Situación que debe combatirse por los distintos gobiernos hacia sus “brazos ejecutores” para plantear y dar solución de manera eficaz y eficiente a los problemas y demandas más apremiantes de la población.

Pero ¿qué es la corrupción?, ¿cuáles son las causas y consecuencias de la corrupción?, ¿en qué ámbitos se manifiesta? y ¿cómo se puede combatir?

La palabra corrupción, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), proviene del latín corruptĭo, -ōnis, que significa alteración, es decir, modificación o descomposición de algo ya existente.

Desde la perspectiva etimológica, cuando una función es alterada de su cauce normal hay corrupción, por tanto, existe corrupción en aquellos actos que se realizan de manera indebida y fuera de la norma.

Al respecto, Francisco J. Laporta en su obra La corrupción política (1997: 27), nos presenta una ecuación básica de la corrupción: Corrupción = Monopolio de la decisión pública más Discrecionalidad de la decisión pública menos Responsabilidad (en el sentido de obligación de dar cuentas) por la decisión pública.

A partir de esta ecuación, se plantean dos escenarios, uno fértil y otro hostil: “la corrupción encuentra su terreno mejor abonado cuando las decisiones públicas se toman en régimen de práctico monopolio (personal u organizacional), con amplias facultades discrecionales y sin criterios acotados de decisión, y sin mecanismos que obliguen a la rendición de cuentas.

Por el contrario, cuando el agente decisor es plural o el poder es consensuado, los criterios de decisión objetivos y tasados, y la fiscalización y rendición de cuentas muy estricta, la corrupción se halla en un medio ambiente mucho más hostil.”

Más allá de estas definiciones y ecuaciones de la corrupción, habrá que observar el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025, que mide los niveles percibidos de corrupción en el sector público en 182 países y territorios, basándose en 13 fuentes de datos independientes y utilizando una escala de 0 (mucha corrupción) a 100 (muy baja corrupción). Este año, el promedio mundial del IPC ha descendido por primera vez en más de una década a apenas 42 sobre 100. La inmensa mayoría de los países no consigue mantener la corrupción bajo control: 122 de 182 obtuvieron una puntuación inferior a 50 en el índice.

La corrupción se manifiesta en diversos ámbitos. Muestra de ello, son las administraciones públicas, cuando los responsables de la toma de decisiones actúan de forma corrupta, determinan quién puede obtener justicia, qué voz se tiene en cuenta a la hora de diseñar políticas, qué historias se cuentan o se silencian, y quién puede acceder a servicios públicos básicos como la sanidad y la educación. Cuando el dinero o las relaciones personales influyen en las decisiones, el Estado deja de ser un defensor de los derechos para convertirse en un sistema en el que hay que saber lidiar o al que suplicar para conseguir derechos que deberían estar garantizados por ley, así lo describe la 31.ª edición del Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, dada a conocer el pasado 10 de febrero, en Berlín, Alemania.

En este contexto, Transparencia Internacional hace un llamado a:

  • Renovar el liderazgo político en la lucha contra la corrupción, incluida la plena aplicación de las leyes, la implementación de compromisos internacionales y la adopción de reformas que fortalezcan la transparencia, la supervisión y la rendición de cuentas.
  • Proteger el espacio cívico, poniendo fin a los ataques contra periodistas, organizaciones no gubernamentales (ONG) y denunciantes de irregularidades, y frenar los intentos de restringir el trabajo independiente de la sociedad civil.
  • Cerrar las lagunas de opacidad que permiten que el dinero corrupto se mueva a través de las fronteras, incluyendo el control de los intermediarios profesionales y garantizar la transparencia sobre quiénes son los propietarios reales de empresas, fideicomisos y activos.

Bajo estas circunstancias, hoy, en punto de las 11 horas, habrá que estar atentos a la conferencia, Cómo combatir la corrupción en la Administración Pública. Estrategias a considerar, dictada por el doctor Freddy Mariñez Navarro, Profesor-Investigador de El Colegio de Jalisco, que organiza el Instituto Sonorense de Administración Pública (ISAP) y la Secretaría Ejecutiva del Sistema Estatal Anticorrupción (SESEA).

Dr. Alfredo Sainez
Doctorado en Pedagogía por el Colegio de Estudios de Postgrado del Bajío (CEPOB); Maestría en Innovación y Gestión Pedagógica por el CEPOB; Maestría en Administración Pública por el INAP-México; Maestría en Derecho Parlamentario por la Benemérita Universidad de Oaxaca (BUO); Especialidad en Derecho Parlamentario y Técnica Legislativa por la BUO; Máster en Los Retos del Constitucionalismo en el Siglo XXI en la Universidad de Barcelona; Asesor Experto en Conocimiento, Ciencia y Ciudadanía en la Sociedad de la Información por el Instituto de Formación Continua de la Universidad de Barcelona; Licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Catedrático de la División de Derecho, Política y Gobierno de la Universidad de Guanajuato.